domingo, 20 de enero de 2008

Historia de un soldado (1984)


Si hace poco hablaba de un auténtico profesional de la dirección como era Robert Wise, hoy toca película de un director de aptitudes similares, un auténtico todoterreno que como Wise era capaz de moverse entre los más dispares géneros sin apenas pestañear. Y es que desde siempre he sentido una especial debilidad por las películas de Norman Jewison. Si tuviera que juzgar la carrera de un cineasta por el número de veces que puedo revisar sus películas sin llegar a cansarme, Jewison estaría sin duda entre los cinco primeros de mi lista particular.

Desde sus comienzos como director en series de televisión hasta la época en que se rodó Historia de un soldado, Jewison llevaba más de 30 años tras las cámaras, y nos había dado lo mejor que tenía en títulos inolvidables como El caso de Thomas Crown, En el calor de la noche, El violinista en el tejado o Rollerball. Y por encima de todas, la que es en mi opinión su película por excelencia, El rey del juego. También tuvo tiempo para dirigir esa deliciosa parodia de la Guerra Fría en forma de comedia ligera que es ¡Que vienen los rusos!, y demostró que un tipo de casi cincuenta años podía facturar sin problemas una adaptación del famoso musical rockero Jesucristo Superstar. Poco a poco el bueno de Jewison comenzó a aflojar la marcha, pero aún seguía rodando buenos títulos que se dejan ver de nuevo una y otra vez. Marca de artesano.

En los convulsos 70 Hollywood se lanzó a la política y la crítica social y mientras pudieron sus artistas y profesionales ofrecieron su particular visión de su país y de los sistemas democráticos mercantilistas. Jewison no fue menos y entre 1975 y 1979 rodó tres films seguidos que de una u otra manera tocaban aspectos sociales y/o políticos: la citada Rollerball, F.I.S.T. y Justicia para todos. Ya en plena era Reagan, cuando los héroes de acción tomaron el poder, el director canadiense se decidió a retomar el conflicto racial norteamericano que ya tratara en En el calor de la noche y ofrecerlo desde un aspecto distinto.
Basada en una obra de teatro, Historia de un soldado narra los hechos que siguen al asesinato de un sargento de color a cuyo cargo está un pelotón negro (la segregación persiste todavía) que se dedica a cavar zanjas, pintar y jugar al béisbol mientras en África sus compatriotas blancos luchan contra los nazis. Uno de los pocos oficiales negros que debían haber en la época, y hombre de leyes, el capitán Davenport, es enviado desde Washington para investigar el crimen, ocurrido en un campamento militar del Sur profundo de los Estados Unidos (como ven, la premisa de partida es muy similar a de la famosa película que protagonizara Sidney Poitier).
Mientras los soldados negros se alegran de que un hermano sea capitán y se encargue del caso, la comunidad blanca asiste con asombro a ver a un negro uniformado y elegante. El comandante del campamento, acatando órdenes pero visiblemente reticente a ir más allá, le advierte que debe enterrar el caso lo más pronto posible. Su único aliado resultará ser un en principio antagonista capitán que sin ser racista considera que el color de la piel de Davenport sólo perjudicará la investigación. A pesar de sus diferencias, una mutua necesidad de apoyo en el caso irá acercando las posiciones de ambos oficiales.
Entre el pelotón la opinión extendida es que el duro sargento Waters ha sido asesinado por miembros del ignominioso Ku Kux Klan. Davenport pronto tendrá la sospechosa de que no ha sido así. La investigación a la que asistimos se desarrolla principalmente a través de los testimonios de los soldados y suboficiales a los que Davenport interroga. Así, poco a poco, y mediante el uso de narraciones y flashbacks, vamos asistiendo a la construcción de los hechos mientras vamos conociendo mejor la personalidad de Waters.
Waters es un soldado duro, implacable, que a pesar del color de su piel ha sido condecorado y ha participado en la Primera Guerra Mundial. Quizás no sea tan oscuro como los miembros de su pelotón, pero está orgulloso de su raza y cree en la integración y superación de los suyos. "No tener nada no significa que no se pueda conseguir", afirma en una ocasión. Su visión del problema racial es el siguiente: sigamos los pasos de los blancos; estudiemos, trabajemos duro, y saldremos del pozo.
El conflicto del sargento Waters dentro del pelotón se origina alrededor de dos soldados. El primero, C.J. Memphis, es un inculto y supersticioso hijo de agricultores de Mississipi que sin embargo es el mejor jugador de béisbol del equipo y un gran cantante de blues. El otro es el soldado Peterson, el polo opuesto de Memphis: Peterson es culto y osado, y no está dispuesto a ser pisoteado por nadie. Desprecia a los blancos y ve con malos ojos las burlas que Waters le dedica a Memphis. La tensión entre estos tres personajes estallará cuando Memphis sea acusado de haber salido del campamento y haber efectuado varios disparos. En un registro encuentran una pistola bajo su cama, y en el arresto pierde los nervios y golpea a Waters. El paleto del Sur será confinado en una celda que cada día se le irá haciendo más pequeña.

Si en En el calor de la noche Jewison trataba directamente el conflicto entre negros y blancos en los Estados Unidos, en Historia de un soldado esa confrontación racial, conforme avanza la cinta, se va transformando en una historia sobre los estereotipos sociales y los conflictos no sólo entre blancos y negros sino entre los propios hombres de color y entre los propios blancos y sus respectivas visiones de lo que es un "buen negro", o, en definitiva, de su visión del ser humano. Algunas décadas después Waters habría sido un Martin Luther King extremo, mientras que Peterson habría abrazado las teorías de los musulmanes radicales liderados por Malcom X. En el otro bando tenemos a las ideas blancas más reaccionarias (el comandante y algunos oficiales) y a esos blancos liberales que ven en un ciudadano negro a un igual, pero que con todo les cuesta tratar con alguien así, sea por una desconfianza atávica o por mero desconocimiento de su congénere.
En medio de todo el capitán Davenport se tendrá que enfrentar a los prejuicios de unos y otros mientras que como soldado trata de cumplir con su deber y encontrar al culpable sin omitir juicios personales. Mientras le acompañamos de aquí para allá Jewison nos va ofreciendo pequeñas escenas visuales que son como pequeños retazos de la vida en un pequeño pueblo segregado. Tras la mujer del comandante descubrimos a un jardinero de color trabajando: el servilismo negro. Mientras Davenport charla con otro oficial en el puente, en el río tres chavales juegan en una barcaza. Dos son negros y uno es blanco. Cuando sean adultos, todo eso quedará atrás y cada uno deberá ocupar su puesto en el escalafón social según su color de piel.

Adolph Caesar, un tipo que parece surgido de algún oscuro club de jazz neoyorquino de los años 20, es la fuerza motora del film. Caesar ya había interpretado al sargento en la obra teatral, y la dureza y al mismo tiempo fragilidad de la que hace gala en el film le valieron una nominación de la Academia. Es difícil hablar del oscuro conflicto que vive su personaje sin revelar algunos detalles clave del film, pero si ven Historia de un soldado no dejen de fijarse en esa escena clave magistralmente rodada por Jewison donde Waters, reflejado en un espejo, parece quedarse solo mientras confiesa amargos recuerdos del pasado de alguien a quién conoció en Francia. Las interpretaciones de ese relato los dejo a su discreción.
Quizás hubiera preferido a alguien mejor que ese Howard E. Rollins Jr para llevar la carga del papel de Davenport, algún actor quizás más carismático, pero justo es decir que Rollins cumple con el papel a la perfección. Un actor que obviamente debía destacar es un joven Denzel Washington como el combativo Peterson. Washington aún debería esperar a su eclosión interpretativa en Grita libertad, pero en este film ya apuntaba maneras.
Historia de un soldado no es el mejor film de su director, pero aun así ya le habría gustado a Rob Reiner sacarse de la manga un drama militar tan compacto. He dicho.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Quiero ver la pelicula y me es imposible conseguirla. Donde podria ubicarla???

Möbius el Crononauta dijo...

Yo siempre la he visto en pases de televisión, así que no podría ayudarte. Suerte con la búsqueda