martes, 8 de enero de 2008

Billy Idol


Cuando en la televisión pública los espacios muertos se cubrían con videoclips y había cierta inquietud musical en la parrilla televisiva chavales como yo ibamos cayendo, sin saberlo, en las dulcemente ponzoñosas garras del rock and roll. Tras los más habituales Rolling Stones o David Bowie de vez en cuando caían videos de tipos y grupos sumamente extraños. Entre estos últimos se encontraba el rubio más chulo de la época, Billy Idol.

William is an idle, escribió una vez un profesor sobre él. Aquella frase perduró en la cabeza del joven William Broad, y cuando éste vio que lo suyo iba a ser la música, adoptó el nombre de Billy Idol. A rock star was born. Aquel rubiales que había formado parte de un club de fans de los Sex Pistols decidió un buen día que él también podía aporrear una guitarra. Dejó la escuela y entró en un grupo llamado The Rockettes.



Su gran entrada en el rock and roll fue de la mano de Generation X, una banda punk surgida cuando ya el punk prácticamente era un recuerdo. Cuatro álbumes después el grupo dejó de existir. Fue entonces cuando con ayuda del productor Keith Forsey el rudo Billy partió para Nueva York. Lo mejor estaba por llegar.
Tras publicar un EP que comienza a hacer sonar su nombre en la Gran Manzana Idol conoce al que sería su complemento perfecto, el virtuoso corrededos Steve Stevens. Billy Idol supone el gran debut del cantante en solitario. Quizás no fueran grandes composiciones las de aquel disco, pero la fría acogida en las radios llevó al cantante a probar suerte en un nuevo medio que estaba naciendo justo entonces. Como si los dioses la hubieran puesto allí para él, surgía un par de años antes la por entonces aún alternativa MTV. Con su carisma escénico y su impactante imagen Billy Idol fue una de las primeras superestrellas del canal musical.
Con su segundo álbum, Rebel Yell, y el single homónimo, Idol alcanzó el estrellato definitivo. El disco se vendió muy bien y su nuevo hit sonaba en todas partes.

In a rebel yell!


A Rebel Yell le siguieron otros álbumes como Vital Idol, Whiplash Smile o Charmed Life, que sin ser desastrosos no evitaron su progresiva caida artística y popular. Steve Stevens le había dejado tras Whiplash Smile, y, reconozcámoslo, Billy Idol no era Rory Gallagher. Sus discos están plagados de esa empalagosa producción ochentera llena de sintetizadores y otras zarandajas, y aunque posee una gran voz y tiene un indudable carisma rockero no es alguien que pueda ir solo por la vida sin un buen compositor a su lado. La prueba fue ese confuso período en los 90 cuando le dio por convertirse en un semidios "ciberpunk", algo que realmente no iba con él. Aun así era un tipo que vivía el viejo rock and roll way of life las veinticuatro horas, hasta que un aparatoso accidente de moto casi le deja sin pierna. En los videoclips de la época se le puede ver cojeando, como por ejemplo el de "L.A. Woman". Junto a Ian Astbury y unos pocos más Billy Idol es uno de esos cantantes con la suficiente holgura como para versionear con estilo a Jim Morrison.

Lo cierto es que siempre he considerado a Billy Idol un tipo con un talento como vocalista realmente fuera de serie, y es una lástima que haya desperdiciado tantos años de su carrera y no se haya juntado con músicos realmente grandes. Con su álbum del 2005 Devil's Playground el party animal de Idol le puso remedio a tanto desaguisado con un estupendo disco de hard rock. Recuerdo con cariño videoclips suyos como el de "Cradle Of Love", pero hay que reconocer que un single como "Scream" suena mucho mejor. En fin, a veces creo que Billy Idol se ha preocupado tanto de su peinado como de su carrera musical, pero no se puede negar que es un tipo con estilo de los que ya casi no quedan. De su música que cada cual opine lo que quiera, yo no puedo evitar seguir cantando eso de I aint nobody's fool/Come on shake it up/Whatever I do.

6 comentarios:

Aura dijo...

En cine además hemos podido verlo en "The Doors" o en "The Wedding Singer"

estanli cuvric dijo...

Moebius, tiene usted un ritmo posteador que da miedo...
En cuanto al tema que nos ocupa: Billy Idol conforma mi Santísima Trinidad de Rock ochentístico junto con The Cult, Sisters of Mercy y Sigue Sigue Sputnik

Sí, lo sé son cuatro y los sputnik no hacían precisamente rock, pero es MI Trinidad, juo-juo.

Möbius el Crononauta dijo...

Aura: nunca he logrado localizarle en la peli de los Doors por mucho que trato de fijarme. Lo que no sé es si al final llegó a meter alguna voz en las canciones.

Cuvric: Y también tengo un desfase horario de lo más interesante. Ya veo que los 80s para usted podría resumirse en aquel spaghetti western: "Ninguno de los tres se llamaba Trinidad"

Aura dijo...

A ver, es que lleva una peluca de color castaño que hay que fijarse mucho, porque verlo tan melenudo... Es en un momento después de una actuación, en una conversación de managers, y le hacen un primer plano, pero hay que ser muy fan para reconocerlo ;)

Milgrom dijo...

No hay que olvidar a as grandes divas que se ha beneficiado este buen señor, aumentando, aún más si cabe, su leyenda.

tomas dijo...

Caray, acabo de descubrir tu blog, y solo puedo felicitarte. Otra canción suya que me gusta mucho, aunque no es nada rockera es "Eyes without a face".

Y sobre la peli, lo suyo es casi más un cameo que otra cosa, aunque aparezca en el reparto.