miércoles, 31 de octubre de 2007

Happy Halloween


No sé si la fiesta de Halloween os parecerá una fiesta absurda o sóis de los que la vivís intensamente con disfraces, manzanas de caramelo y todo eso. Supongo que cualquier día de vacaciones es bienvenido, sea por los santos, los vampiros, el Samhain, el entrañable abuelo monster o la banda de señales de circular por la derecha. Así que esta noche en la que los espíritus y fantasmas corretean por ahí yo voy a explorar el terreno y meterme unas cuantas cervezas en el cuerpo. Lo bueno que tiene Halloween es que es una buena excusa para pinchar una vez más ese clásico de Bobby "Boris" Pickett llamado Monster Mash. Happy Halloween!




I was working in the lab late one night
When my eyes beheld an eerie sight
For my monster from his slab began to rise
And suddenly to my surprise


He did the mash
He did the monster mash
The monster mash
It was a graveyard smash
He did the mash
It caught on in a flash
He did the mash
He did the monster mash


From my laboratory in the castle east
To the master bedroom where the vampires feast
The ghouls all came from their humble abodes
To get a jolt from my electrodes


They did the mash
They did the monster mash
The monster mash
It was a graveyard smash
They did the mash
It caught on in a flash
They did the mash
They did the monster mash


The zombies were having fun
The party had just begun
The guests included Wolf Man
Dracula and his son


The scene was rockin', all were digging the sounds
Igor on chains, backed by his baying hounds
The coffin-bangers were about to arrive
With their vocal group, "The Crypt-Kicker Five"


They played the mash
They played the monster mash
The monster mash
It was a graveyard smash
They played the mash
It caught on in a flash
They played the mash
They played the monster mash


Out from his coffin, Drac's voice did ring
Seems he was troubled by just one thing
He opened the lid and shook his fist
And said, "Whatever happened to my Transylvania twist?"


It's now the mash
It's now the monster mash
The monster mash
And it's a graveyard smash
It's now the mash
It's caught on in a flash
It's now the mash
It's now the monster mash


Now everything's cool, Drac's a part of the band
And my monster mash is the hit of the land
For you, the living, this mash was meant too
When you get to my door, tell them Boris sent you


Then you can mash
Then you can monster mash
The monster mash
And do my graveyard smash
Then you can mash
You'll catch on in a flash
Then you can mash
Then you can monster mash

martes, 30 de octubre de 2007

Aburrido

Iggy Pop demostrando en el Old Grey Whistle Test por qué algunos le llamaban el padre del punk. I'm bored!

Deliverance (1972)


Dicen que ésta es la película Sam Peckinpah quiso dirigir pero que finalmente se le escapó de las manos, recurriendo entonces al proyecto de Perros de paja, un film que guarda varios puntos en común con éste. Sin embargo, fue el director John Boorman quién se haría con los derechos de la historia. Parecía como si la historia de 2000 Maniacs fuera a ser llevada al cine de serie A, aunque Boorman logró crear un film con algunos de los momentos más perturbadores de aquellos tiempos.

Jon Voight, Burt Reynolds, Ned Beatty y Ronny Cox son cuatro tipos de ciudad que liderados por Lewis Medlock (Reynolds) se lanzarán a una aventura en un río de la América profunda antes de que toda la zona desaparezca debido a la construcción de un embalse. Sin embargo, lo que iba a ser un viaje de placer se tornará en pesadilla cuando unos inadaptados lugareños les sigan y les pongan las cosas difíciles.
En Deliverance Boorman especula con el encuentro entre la ciudad y el campo, la civilización y la naturaleza. El aire de condescendencia con que los cuatro ejecutivos tratan a las gentes del lugar contrasta con la desconfianza con que los lugareños contemplan a esos tipos de ciudad. Como si aquel viejo axioma que dice que todo aquél que no respete a la naturaleza correrá el peligro de perecer en ella, Lewis y sus compañeros se ven abocados también a un destino incierto al minusvalorar el peligro que puede entrañar un lugar tan inhóspito con gentes prácticamente aisladas de la civilización.
Ya una de las primeras escenas de la película pone en aviso al espectador de que aquellos bosques son distintos a lo que uno espera encontrar. En uno de los momentos más inolvidables del film, Ronny Cox coge su guitarra y comienza a improvisar con un extraño ser que tañe un banjo. En un principio nos encontramos con una escena feliz, casi bucólica, donde un hombre de ciudad toca con un chaval que aunque parece presentar cierta deficiencia mental tiene una técnica prodigiosa. El niño ríe mientras toca endiabladamente una canción arreglada para el film que alcanzaría una gran fama, "Dueling Banjos", basada en un viejo tema de los años 50. Pero toda la atmósfera alegre se rompe cuando la canción finaliza: cuando un entusiasta Cox se acerca a darle la mano al chaval, éste cambia su expresión por una de franca hostilidad, y lleva su mirada a otro lado (la expresión se consiguió con Ned Beatty acercándose, ya que Cox le caía demasiado bien al niño como para que mostrara todo ese desprecio). La respuesta de Bobby, el personaje de Beatty, refleja su actitud de turista urbano: "dale un par de dólares y vámonos".
Aunque sin duda alguna la escena que siempre será asociada a Deliverance es la violación de Bobby. Había leído varias versiones sobre el rodaje de esa escena, y hasta ahora casi estaba convencido de que el loco de Boorman había contratado a dos locos lugareños para que atormentaran al pobre Beatty. Pero investigando un poco he dado con unos fragmentos de la autobiografía de Burt Reynolds que seguramente deben ser una fuente algo más fiable. Para empezar, y viendo los créditos, el montañés que viola a Bobby es Bill McKinney, el sádico capitán Terrill de El fuera de la ley. Vamos con un pequeño fragmento del libro, palabra de Reynolds:
Creía que el otro tipo, Bill McKinney, estaba un poco ido. Solía levantarme a las cinco de la mñana y le veía correr desnudo a través del campo de golf mientras los aspersores regaban la hierba. Un tío raro, se mudó a L.A. después de Deliverance y trabajó en un montón de películas de Clint Eastwood. Siempre interpretaba a psicópatas, pero los interpretaba bien. Con mi sentido del humor negro él me divertía. Pero conforme nos acercábamos a la escena de la violación le pillaba observando a Ned Beatty de una forma extraña y desconcertante. Ned se percataba y miraba a otra parte.

Aunque McKinney no fuera un redneck de mente débil por lo visto se las hizo pasar canutas al pobre Beatty de todas formas. Antes de rodar la escena McKinney se acercó al orondo actor y le musitó algunas palabras. Un alterado Beatty llamó al director y Boorman tuvo que ir y calmarle. En vista de que la la escena prometía ser problemática, Boorman trajo más cámaras, ya que no parecía que el nervioso Beatty fuera a estar dispuesto a aceptar más de una toma. Cuando el director gritó "¡acción!" comenzó el particular via crucis de Ned Beatty. McKinney comenzó a improvisar todas esas frases sobre cerdos y esos chillidos, y según Reynolds cuando el montañés intenta cabalgar sobre el pobre Bobby fue otra salida de madre del retorcido McKinney. Durante unos agobiantes minutos McKinney torturó psicológicamente a Beatty hasta que Reynolds intervino y apartó al actor aprendiz de psycho, dejando a Beatty en un mar de lágrimas. En otra versión de la historia, McKinney ha desmentido las palabras de Burt Reynolds. Sea como fuere, Boorman logró rodar una de las escenas más perturbadoras de la historia del cine, que provocó reacciones realmente tensas en el público de los primeros 70.
A partir de ahí la película se convierte en un relato de supervivencia de los cuatro urbanitas hasta el desenlace final, pero lo cierto es que tras una escena tan impactante el nivel general de la cinta parece decaer un poco, que no el interés por la historia.
En resumen, Deliverance es una gran película, algo olvidada quizás, pero lo bastante interesante como para requerir un visionado inmediato, amén de contener dos de las escenas más famosas de los años 70. Por cierto, aquellos que hayan visto la cinta, ¿no les recuerda el final de Deliverance al de cierta película de terror de 1980? Y es que John Boorman sabía como llevar la inquietud al espectador incluso hasta los créditos finales.

lunes, 29 de octubre de 2007

Copying Beethoven (2006)


Copying Beethoven relata la historia ficticia de Anna Holtz, una copista y aspirante a compositora que acompaña al genial compositor Ludwig Van Beethoven en su último año de vida, ayudándole a completar su Novena Sinfonía. El difícil y temperamental carácter del maestro no le pondrá fácil las cosas, pero gracias al tesón de Holtz y a su franca sinceridad, Beethoven se encariñanará en cierto modo con la joven, llegando a encontrarla insustituible.
Poco sabía de la directora Agnieszka Holland, y el único film suyo que había visto era Europa Europa, una buena adaptación de la novela homónima de Simon Perel. En Copying Beethoven la cineasta polaca nos ofrece una visión del Beethoven más pasado de vueltas, excéntrico, huraño, siempre impredecible, pero también intercala sesgos del hombre solitario y lleno de miedo, frustrado por su sordera, y que mantiene una difícil relación con un sobrino al que adora, pero que le roba y le teme. En resumen, y a pesar de las licencias artísticas, un retrato más realista que aquél imberbe Mozart de risa estrambótica de la afamada cinta Amadeus.
Hay que resaltar que en una película sobre un músico y compositor haya precisamente eso: música. Puede resultar extraño, pero en muchos biopics muchas veces la música por la que se han hecho famosos los retratados queda en un segundo plano. Holland, contando quizás con la ventaja de no tener que retratar toda una vida, se permite rodar escenas donde la música cobra protagonismo absoluto. Destaca sobretodo la presentación en sociedad de la Novena Sinfonía, donde Holtz jugará un papel muy importante. Son varios minutos (¿diez? ¿quince?) de pura música, una suerte de resumen de la magna obra del alemán, con momentos realmente sublimes, llegando a un clímax en el que parece que maestro y aprendiz copulen a través de las notas y los instrumentos.
Y quizás el mayor galardón corresponda a un excepcional y sorprendente Ed Harris como el compositor alemán. Acostumbrado a verle en papeles tan calmados resulta chocante verle tan exaltado y fuera de sí. Entre la caracterización y esos arranques de furia por momentos dudaba de si era realmente él. Sin duda uno de sus mejores papeles en estos últimos años. Aunque la actriz Diane Kruger también realiza un buen trabajo, Harris, al igual que el compositor, sobresale por encima de todo y de todos.
En definitiva, un título que todo aquél que guste de buenos biopics (y éstos cada vez abundan menos) no debería perderse.

jueves, 25 de octubre de 2007

Disco del mes: Into The Exam Room


Vagamos por el desierto, siempre con un espejismo en mente. Los huérfanos fans de Kyuss lloramos a la banda perdida mientras saciamos nuestra sed con aguas frescas y lo bastante turbulentas para satisfacernos, esto es, Queens Of Stone Age y Hermano, y Brant Björk para los más completistas, así como los diferentes proyectos de Alfredo Hernandez. Ahora Oliveri se ha convertido en la sombra de Caín y la situación del descalzo Scott Reeder es, cuanto menos, confusa.
Bajo el tremendo éxito que están viviendo las huestes de Josh Homme tenemos a la banda del gurú stoner John Garcia. El vocalista ha tardado en encontrar la estabilidad, pero con Hermano parece que ha encontrado por fin su hogar, en una banda cada vez más popular en Europa. Los proyectos de García tras la disolución de Kyuss fueron más de lo mismo; proyectos como Slo Burn eran una copia del grupo desértico pero con la valía de tener a Garcia al frente. Cuando el cantante se sacó un nuevo proyecto de debajo de la manga, sus fans lo recibimos con tremenda alegría. Unida sonaban frescos, se deshacían de la etiqueta stoner y ponían rumbo hacia un hard rock moderno con la influencia de The Cult en el ambiente. Lamentablemente aquél proyecto apenas dio para un fantástico disco de debut y un segundo disco fantasma.
Llegamos así a Hermano, un buen grupo que sin embargo no alcanza, en mi opinión, las cotas de Garcia en Unida. Aun así, la nueva banda del cantante veterinario conservaba ese espíritu de las arenas bajo un sonido contundente y más moderno. Josh Homme siempre le ha ganado la partida con sus Queens, pero desde luego Hermano no eran ninguna broma. Y, en fin, cualquier fan de la banda sabe que Garcia convierte todo lo que canta en oro. Su particular estilo y su carisma hacen de él uno de los mejores vocalistas de los últimos años.
Y bien, aquí tenemos el tercer trabajo en estudio de Hermano, Into The Exam Room. ¿Qué es lo que nos encontramos? El característico sonido de la banda que por supuesto sigue ahí, con sus riffs contundentes como la piedra y las maravillosas melodías de Garcia. Pero también es lo más parecido que ha grabado el vocalista a Unida, y eso, amigos, es grande.
Tenemos los típicos temas rápidos y contundentes que nos han venido ofreciendo Hermano; canciones como la inicial "Kentucky", "Left Side Bleeding" (¡ese riff inicial!) o "Don't Call Your Mama". Abundan, por otra parte, los medios tiempos con tendencia más lisérgica como "Bona-Fide" (los momentos más calmados de Kyuss sonaban igual) o "At The Bar". "Exam Room" parece escrita en los días de Unida, "Dark Horse II" es una oscura balada, y "Out of Key, But In The Mood" es quizás su tema más metálico, aunque es atenuado por la susurrante voz de Garcia.
En definitiva, Hermano han firmado, en mi opinión, su mejor disco hasta la fecha, o, si se quiere, la banda ha firmado su disco más rock. Así que los fans de Kyuss podemos estar de enhorabuena, ya que tenemos a Garcia y a Homme en un magnífico estado de forma, y esperemos que la stiaución siga así mucho tiempo. Aún así, no puedo dejar de gritar al viento: ¡que se reunan Kyuss de una maldita vez!

miércoles, 24 de octubre de 2007

La noche de los generales (1967)


Coproducción europea entre Francia e Italia, y dirigida por Anatole Litvak (¿alguien sabe algo de este hombre?), La noche de los generales es una película bélica diferente. Es una mezcolanza de intriga, género policíaco e historia.
1942. Toda Polonia está ocupada. ¿Toda? Sí, toda, pero en ciudades como Varsovia existen focos de resistencia que atentan contra las tropas alemanas. Un fanático general al mando de la poderosa división Nibelungen (una especie de Leibstandarte de ficción), el general Tanz, llegará a la capital polaca para aplastar cualquier oposición a las victoriosas tropas germanas.
La misma noche de su llegada un crimen es cometido en un viejo edificio. Una prostituta, informadora de los alemanes, es cruelmente asesinada. El sádico criminal escapa impunemente, pero existe un testigo: un temeroso vecino, encerrado en un baño, ha conseguido ver los pantalones del criminal. Son de un uniforme, con una franja roja. El sospechoso es, pues, un general de la Wehrmacht.
Será entonces cuando se encargue del caso un concienzudo militar, el mayor Grau. Tres serán sus sospechosos: Tanz, el pragmático práctico Kahlenberg y el general al mando Gabler. Las investigaciones de Grau no agradarán a los generales, por lo que será apartado del puesto mediante un astuto ascenso y un nuevo destino. Sin embargo, dos años después, con el ejército alemán retrocediendo en todos los frentes, todos volverán a encontrarse de nuevo en París. Y Grau desde luego no ha olvidado que dejó a sus espaldas un crimen pendiente.
La noche de los generales nos relata dos historias: una investigación en los años 40 y otra en los años 60 mediante un inspector francés amigo de Grau. Escenas de la época contemporánea de entonces (los años 60) se van intercalando en la trama principal de la película, que sigue los pasos de Tanz y Grau y el romance entre la hija de Gabler y un joven y condecorado cabo, Hartmann, que sin embargo odia la guerra. El desenlace final tendrá lugar mientras la "Operación Valquiria" se pone en marcha. ¿Llegará Grau a descubrir a su asesino?
La noche de los generales un película bastante interesante, aunque creo que habría ganado si hubieran incidido más en el personaje de Grau y su investigación, aunque lo cierto es que después hemos tenido muchas cintas de esa índole. Así, la película de Litvak permanece como una interesante gema dentro del género, pulida de un modo distinto al habitual.
El reparto es de lujo: un soberbio Peter O'Toole como el general Tanz, y actores y secundarios sólidos como Donald Pleasence o Christopher Plummer, que tiene una breve aparición como un improbable Rommel, quizás demasiado deseoso de entrar en el complot. Algo que me chirría en el reparto es el personaje de Grau. Creo que pocos pondrán en duda la valía como actor de Omar Sharif, pero la verdad, me cuesta imaginármelo como soldado alemán. Aun así, su interpretación es impecable.
Por último, una interesante banda sonora a cargo de Maurice Jarre y unos créditos en la mejor tradición de la época que realmente son de lo más sugerente. Otra pequeña obra de culto a visionar.

Zodiac (2007)

Si hacía poco hablaba de una película sobre la caza de un psicópata y de Harry el Sucio supongo que estaba escrito en mi destino ver Zodiac de una maldita vez. No he visto El club de la lucha ni Panic Room, pero desde luego su nueva cinta es lo más parecido a Seven que le visto al director, desde luego muy superior a The Game. No puedo decir que no disfrutara con la película protagonizada por Michael Douglas, pero a los cinco minutos ya la había olvidado.

Esta vez, sin embargo, David Fincher ha logrado recuperar ese pulso que le lanzara a la fama, precisamente con una historia de asesinos y policías, sólo que ésta vez los hechos son reales. Zodiac es la historia del asesino del Zodiaco, un psychokiller que aterrorizó a California allá por los años 70. De ahí que el homenaje que Fincher realiza al clásico de Don Siegel no sea gratuito, ya que, como comenté hace poco, la historia de Scorpio había sido inspirada por ese escurridizo asesino del Zodiaco.
Supongo que por la estética y por los periodistas por momentos la película me recordaba a Todos los hombres del presidente, con todas esas llamadas, confidentes, pruebas... otras similitudes me retrotraen a una cinta que comenté hace poco, Ciudadano X, que también narraba hechos reales sobre un asesino imposible de atrapar y unos policías frustrados.

El llegar tan tarde a ver un estreno supone el problema (o la ventaja, según se mire) de haber escuchado muchos comentarios sobre la película. A algunos les sobraba media hora, otros cargaban contra Robert Downey Jr., otros no ataban cabos con la historia... en mi opinión algo de verdad hay en esos comentarios, aunque quizás exageran.

La primera parte del film, la de la investigación policial, es realmente excitante, con todos esos saltos en el tiempo y el espacio tan bien llevados, atrapándole a uno cada vez más, y con ese primer asesinato al amparo de la noche rodado de una forma excelente. Pero llega un momento en que la investigación llega a su fin, y Fincher se centra en el personaje del escritor Robert Graysmith, con lo que la pauta se torna más lenta, y entramos más en la vida personal de ese dibujante y su obsesión con el asesino Zodiac. El director tenía delante de sí una gran e interesante historia que contar, y aunque se ponía haber eliminado metraje, ¿de dónde quitarlo? ¿de las escenas con sus hijos y su esposa? Creo que tanto para el director como para el espectador es importante saber que la obsesión de Graysmith le cuesta perder a su familia. Por supuesto, se podía haber hecho de muchas maneras, pero la manera de Fincher es realmente acertada, a pesar de los cabos sueltos. Personajes como el de Paul Avery, que prácticamente se disipan en la segunda parte del film, aunque si tal como da a entender también lo hicieron en la vida real, es una baja aceptable. Por cierto, no creo que Downey Jr. lo haga tan mal, aunque nunca ha sido santo de mi devoción. Pero comentarios de gente que le ha conocido y de actores a los que respeto mucho, diciendo de él que era un enorme talento que se ha echado a perder siempre me han intrigado. En Chaplin no vi ese talento por ningún lado, pero estoy divagando.
Creo que el mejor de todos los actores es Jack Gyllenhaal, que interpreta a Graysmith, durante gran parte del film realmente parece un pirado extraño lector de El guardián entre el centeno o algo así. Mark Ruffalo tampoco está mal, pero su personaje podía haber sido más interesante. Quizás al final de la película uno se quede con la sensación de que realmente no ha llegado a conocer a ninguno de los personajes, pero creo que la historia es lo bastante sólida como para que ese detalle no nos quite el sueño.

Brian Cox aparece brevemente como el abogado Belli, y curiosamente le tenemos de nuevo en una película con la misma canción de Donovan que aparecía en L.I.E., en la cual Cox también aparecía. Supongo que no sería la intención del hippioso Donovan, pero su tema "Hurdy Gurdy Man" suena realmente oscuro y tenebroso. La verdad es que la elección de Fincher difícilmente podría haber sido mejor. De hecho la banda sonora de Zodiac tiene muy buenos momentos: Sly & The Family Stone, el "Soul Sacrifice" de Santana...
Una buena obra siempre ha de tocarle a uno de alguna forma, de hacerle interesarse por algo, de reflexionar sobre alguna cuestión. O, cuanto menos, descubrirle algún personaje, una historia, lo que fuera. Para alguien como yo a quién la figura de Jack el Destripador siempre le ha seducido, saber de un moderno asesino que nunca fue cogido ha supuesto una pequeña sorpresa. Realmente me gustaría ahora tener el libro de Graysmith entre mis manos.

Zodiac es, pues, una buena película policíaca, con la firma inequívoca de Fincher, su oscuridad, su atmósfera opresiva por momentos, su cuidado de los detalles.... no creo que decepcione a nadie que disfrutara con Seven, aunque desde luego Zodiac no es tan brillante. Pero es un buen film que narra una historia muy interesante, creo que con eso no hará falta decir mucho más.

martes, 23 de octubre de 2007

Muerte entre las flores (1990)


Echando la vista atrás resulta fascinante la enorme progresión que siguió la carrera de los hermanos Coen desde su debú en 1984 con Sangre fácil. Aquella orgiástica historia negra de crímenes y celos ya tenía todos los ingredientes que caracterizarían el trabajo de los dos hermanos: una fuerte influencia del cine negro y de los grandes clásicos hollywoodienses con una pizca de la imaginería de Sam Raimi, personajes atípicos, giros argumentales, su musa Frances McDormand... todo aquello que posteriormente irían desarrollando, acercándose a sus géneros preferidos y llevándolos a su terreno. Su segundo largo, Raising Arizona, constituyó su particular visión de las road movies, mezclando las típicas carreteras interminables con un secuestro y secuencias que parecían extraídas de los dibujos animados.
Aunque cuando la prematura madurez de los hermanos Coen se mostró en todo su esplendor fue en su tercer trabajo, Miller's Crossing, aquí conocida con el poético título de Muerte entre las flores. Esta vez los dos cineastas se introdujeron de lleno en el género de gángsters desplegando todas sus influencias adquiridas tras muchas horas de ver cine y televisión. El film noir ha sido una constante en la carrera de los Coen, pero Muerte entre las flores es, en mi opinión, la más clásica de sus aproximaciones al género, ya que al fin y al cabo era un tributo a varias de las películas preferidas de los hermanos.
La historia se situa en una gran ciudad norteamericana en la época de la prohibición. Tom Reagan (Gabriel Byrne) es un inteligente gángster consejero del todopoderoso mafioso irlandés Leo O'Bannon, el tipo más poderoso de la ciudad. Sin embargo, su posición comienza a peligrar debido a las maquinaciones de Johnny Caspar (interpretado por otro habitual de los hermanos, el característico calvo Jon Polito), un italiano ambicioso que es traicionado por el judío Bernbaum (el gran John Turturro). La negativa de O'Bannon a entregarle a Bernbaum desencadenará una guerra entre las dos grandes bandas, con Reagan en medio del fuego cruzado intentando jugar sus bazas. Al igual que Turturro, otro actor fetiche de los dos cineastas, el sin par Steve Buscemi, hizo su primer trabajo para los Coen en este film.
Dicen quienes han trabajado con ellos que el nivel de compenetración entre los hermanos es tal que aunque les preguntes por separado la misma cuestión su respuesta será idéntica. Aunque durante muchos años llegaran al acuerdo según el cual Joel figuraría como director y Ethan como escritor, ambos trabajan en equipo. Y uno de sus mayores logros es conseguir de los actores unas interpretaciones no sólo soberbias en muchos casos, sino dotas de un toque de magia, algo intangible difícil de definir, pero que no encuentras cuando por ejemplo ves a Buscemi en Los Soprano, aunque siga ofreciendo muy buenas interpretaciones. Por ejemplo, John Goodman ha tenido sin duda sus mejores trabajos bajo la batuta de los Coen, y aunque Turturro es quién más ha destacado como actor en otros trabajos (al fin y al cabo estamos hablando de uno de los mejores intérpretes de nuestro tiempo), se podría decir que los hermanos saben darle siempre el papel acertado, un vehículo perfecto para que Turturro nos maraville con otra fantástica caracterización, aunque sea en papeles tan breves como el de El gran Lebowski. Y, por ejemplo, no recuerdo a Gabriel Byrne metido en un mejor personaje que el de Reagan.
Uno de los grandes momentos de la película es esa fabulosa y afamada escena en el bosque, con un magnífico Turturro implorando por su vida a un dubitativo Byrne. La lírica que encierran esas escenas entre los árboles, con el suelo cubierto de hojas, esos planos del cielo nublado, el impávido Reagan que oculta sus sentimientos bajo el ala de su sombrero mientras el gimoteante Bernbaum va delante de él hablando sin parar intentando hacerle cambiar de opinión, es realmente preciosa, dando muestra del gran talento que encierran unos por aquél entonces jóvenes cineastas. En un típico giro argumental, en el clímax de la historia cuando Reagan y Bernbaum se encuentren de nuevo, los Coen deconstruirán esa misma escena de un modo notable, aportando una gran tensión al momento crítico de la película.
Aparte las inevitables dosis de humor negro de los dos hermanos, uno de mis momentos preferidos del film son las atómicas apariciones del bobalicón y rechoncho hijo de Caspar, un niño realmente repelente que aporta una par de cómicas escenas al film.
Con Muerte entre las flores los hermanos Coen entraron en la que iba a ser su década con un personal y excelente film de gángsters que abría la etapa de esplendor del dúo. Es historia conocida que escribiendo el guión de la película los cineastas entraron en una profunda crisis creativa. La inspiración parecía haberse ido, y eran incapaces de acabar la trama. Sabiamente, decidieron darse un descanso, durante el cual escribieron un guión sobre el bloqueo de un escritor. Tras acabar el borrador, los hermanos retomaron el trabajo de Muerte entre las flores. Por supuesto, aquél otro guión iba a convertirse en la consagración definitiva de los hermanos Coen. Nada más y nada menos que la original, grandiosa e inquietante Barton Fink.

lunes, 22 de octubre de 2007

Get The Horn


¡Vaya video! Lo adoré desde el primer momento que lo vi. Magnífica canción y estilo barriobajero por todos lados. Dios, ¿ de dónde sacaron a ese tipo? ¡Es maravilloso! Siempre he pensado que deberían haber rodado alguna película o serie con ese personaje. Un tipo desagradable pero con estilo.
Vaya una hornada de buenas bandas que surgieron en la fría Escandinavia allá por los 80. Hellacopters, Backyard Babies, y por supuesto Gluecifer, una banda realmente incendiaria por aquel entonces. "Get The Horn" fue uno de los primeros que escuché de ellos, y me atrapó al momento. Riffs poderosos, sleazy, hard rock, solos de extraordinaria magnitud... gran banda.
Si nunca habéis visto el video, poneos cómodos y mirad las andanzas del macarra con la camiseta del 90 (que solía llevar Chris Cornell en muchas fotos por aquella época). ¡No tiene desperdicio alguno!

domingo, 21 de octubre de 2007

Ave, Juan Antonio Cebrian


La radio, siempre diferente, especial. Entiendo bien a aquellos que siguen prefiriendo el viejo medio de comunicación a la todopoderosa televisión. Yo, sin estar especialmente apegado a ese aparato tan peculiar, sabía disfrutar de lo diferente que podía ser una noche con alguien al otro lado susurrando, hablando, haciendo compañía. Como cualquier para cualquier otro seguidor de La rosa de los vientos, hoy para mí es un día triste.
Es curiosa la forma en que uno puede llegar a identificarse con una voz. Yo me consideraba ya parte de la familia del programa, y a Juan Antonio Cebrián como parte de la mía. Conectaba mucho con su peculiar humor, sobretodo cuando era tan sarcástico en la sección musical de Martín Expósito. Por momentos me hacía vibrar con sus famosos "Pasajes de la Historia". Aquellos misterios de los que hablaban él y su equipo me intrigaban o me hacían sonreír incrédulamente. Su programa, en definitiva, me entretenía.
Más que periodista, era para mí, y él mismo gustaba de definirse así, como un gran comunicador. Tal vez aquellos que no gustan de esas historias de "lo desconocido" no le tuvieran en mucha estima, pero Cebrián tenía un talento especial, se quiera o no, y su labor como divulgador de la historia no puede ser contestada. Ayer, con tan sólo 41 años, un infarto se lo llevó, de repente, dejando a su programa y miles de seguidores incondicionales huérfanos. La momia de Amenofis IV nos ha dejado para siempre.
Estoy seguro que estará, allí arriba o donde fuere, "contento y feliz como una lombriz". Descanse en paz maestro.

sábado, 20 de octubre de 2007

Free Bird


20 de octubre de 1977, un día que será recordado con tristeza, como aquél fatídico 3 de febrero de 1959. Fue hace 30 años cuando el mundo de la música se vio conmovido por la pérdida de los Lynyrd Skynyrd originales.
La banda había actuado en Greenvile, Carolina del Sur, y se dirigía a Baton Rouge, Louisiana, donde tenían programado otro concierto. Aparte de la banda y los pilotos viajaban también el road manager Dean Kilpatrick, dos de las Honkettes, las coristas que acompañaban al grupo, y otros miembros del equipo de gira. La comitiva se subió a un Convair 240, avión por el que al parecer también se habían interesado Aerosmith.
Tras algún tiempo de vuelvo, pasada la localidad de McComb, los pilotos avisaron de que sufrían una avería, al parecer una pérdida de combustible. El centro aéreo de Houston les dijo que giraran y aterrizaran en el aeropuerto de McComb. Mientras, la banda, despreocupada al no saber nad,a jugaba al póquer. Poco después la señal del avión desaparecía de las pantallas en Houston.
Cuando el Convair comenzó a perder altura nada se pudo hacer. Se deslizó casi cien metros por encima de las copa de los árboles de un bosque pantanoso hasta estrellarse finalmente a unas 8 millas de McComb. El cantante Ronnie Van Zant y el guitarra Steve Gaines murieron en el acto, así como su hermana Cassie, una de las Honkettes, los dos pilotos y Dean Kilpatrick. El resto del grupo sufrió heridas graves, aunque el batería Artimus Pyle pudo salir por su propio pie y pedir ayuda junto a dos pipas.


Un Convair 240

La tragedia sacudió no sólo a familiares y amigos sino a toda la comunidad musical sureña así como miles de fans y muchos músicos amigos de la banda como Neil Young. Tras años difíciles los miembros supervivientes se reunieron de nuevo para seguir tocando todas aquellas magníficas canciones. El tiempo se ha ido llevando a la mayoría de miembros originales, pero aun así el espíritu de Lynyrd Skynyrd sigue vivo, tanto en sus continuadores como en sus discos y canciones. Un recuerdo desde aquí a todos ellos.

Harry el Sucio (1971)


Fue una de las películas policíacas que revolucionó el género a principios de los 70. Cuentan que un departamento filipino pidió una copia para usarla como entrenamiento. Constituyó uno de los mejores momentos en la carrera del director Don Siegel, y consagró definitivamente a Clint Eastwood como estrella cinematográfica y tipo duro de la pantalla. Popularizó la pistola Magnum del calibre 44. Levantó protestas y susceptibilidades, y muchos la acusaron de ofrecer una visión fascista y violenta del mundo del crimen y de la policía. Es, en definitiva, un clásico ineludible de la historia del cine. Do you feel lucky, punk?

La historia original pertenecía a Harry Julian y Rita Fink, que junto con el escritor y cineasta Dean Riesner perfilaron un borrador del guión. Hay fuentes que aseguran que la inspiración para la historia de Harry el Sucio vino de los crímenes que el asesino del Zodíaco estaba llevando a cabo por aquella época.
En un principio se pensó en Frank Sinatra para el papel principal y se barajaron nombres como Irving Kershner para dirigirla. Sinatra finalmente se cayó del proyecto debido a una lesión en una muñeca, con lo que los productores pensaron entonces en John Wayne, quién al parecer no se mostró demasiado interesado, aunque paradójicamente algunos años después protagonizaría un film à là Harry Callahan titulado McQ. Por lo visto fue Paul Newman quién llevó en la dirección correcta a los encargados del casting. Sin lugar a dudas, Clint Eastwood era el hombre.
Eastwood aceptó y pronto atrajo al director Don Siegel al proyecto. Actor y director habían trabajado juntos en tres películas, y aquel mismo año Siegel había colaborado en el debut como director de Eastwood, Play Misty For Me. La acción se trasladó a San Francisco, y los escritores y directores Terrence Malick y John Milius dieron los últimos toques al guión. Como no podía ser de otra manera, las frases más famosas del film, sobretodo esa celebérrima escena sobre las balas, la pistola Magnum y demás, surgieron de la republicana mente de Milius.
El siguiente paso era encontrar al candidato perfecto para interpretar al asesino, Scorpio. En un principio el candidato escogido era Audie Murphy, el soldado norteamericano más condecorado de la Segunda Guerra Mundial que posteriormente se había convertido en actor. Sin embargo Murphy fallacería en un accidente aéreo. Por recomendación de Eastwood el director llamó al actor Andrew Robinson. Sin duda alguna Robinson era el candidato perfecto, no me imagino a un tipo como Murphy siendo capaz de mostrarse tan psicótico en la pantalla. La prueba del gran trabajo que hizo Robinson fue que tras estrenarse el film tuvo que cambiar su número de teléfono a un privado, ya que comenzó a recibir amenazas de muerte.
Un veterano como Don Siegel, que ya había trabajado en el género anteriormente, dio muestras de su saber hacer, logrando uno de sus mejores trabajos. El film se abre con una dedicatoria a los agentes de San Francisco caídos en acto de servicio. De ahí pasamos a la imagen del cañón de un rifle apuntando directamente a la cámara. El impacto de la imagen es una obertura perfecta para una sinfonía de violencia y asesinatos.
Cuando el francotirador acaba con su víctima, una bella joven que nada en una piscina, el plano siguiente presenta al personaje de Eastwood, Harry Callahan, llevando gafas de sol y saliendo de una puerta al escenario del crimen. Es entonces cuando comienzan a aparecer los créditos y la fantástica música de Lalo Schifrin. También el trabajo del compositor argentino marcó una pauta para films y series posteriores.
Siegel juega con los pequeños y grandes espacios, abriendo y cerrando el campo de la cámara, usando planos cortos y medios para las escenas de peleas y enfrentamientos entre Scorpio y Callahan, casi siempre siendo precedidas y seguidas por un plano general, delimitando en cierta manera los encuentros entre los dos personajes principales.
De un primer plano de la maqueta de la ciudad de San Francisco se pasa a un plano general de la iglesia que se representaba en aquella. Excelente paso a otra inolvidable escena, donde Robinson y Schifrin brillan con luz propia. De la cruz del parque al estadio de fútbol, comienzo y final del primer gran encuentro entre Scorpio y Callahan. Es en el estadio dónde Siegel nos ofrece en un plano inolvidable: el zoom se aleja mientras se abre el plano, a la par que el violento policía tortura a su presa, el despiadado Scorpio.
Y es que Callahan y Scorpio son una cara de la misma moneda. Ambos son expeditivos, y no dudan en usar la violencia para conseguir sus fines. Sólo que uno se encuentra del lado de la ley. ¿Son por ello sus actos menos ominosos, más aceptables? Que cada cual vea la película y saque sus conclusiones.
Es curioso pensar que Robinson era un pacifista declarado que no gustaba de las armas; toda una antítesis de Milius, por ejemplo. Se llegó al punto en que Siegel tuvo que suspender el rodaje para que un experto en armas trabajara con Robinson para que éste no cerrara los ojos ni pusiera caras de miedo al disparar. Aunque todo ello indica lo excelente actor que es Robinson, que siendo diametralmente opuesto pudo ofrecer una actuación tan viva e intimidante. Bueno, ¿para eso están los actores, no? El sádico Scorpio se convirtió por derecho propio en uno de los villanos definitivos del cine. Y si Robinson tuvo problemas con las armas, Eastwood no puso muchos reparos en hacer él mismo las escenas peligrosas, incluida la del salto desde el puente al autobús. El actor de San Francisco también se encargó de sustituir a Siegel cuando éste cayó enfermo. La entrañable escena del suicida fue dirigida por el propio Eastwood.


Scorpio, en la granja de mi tío

Harry el Sucio causó (y creo que todavía causa) un gran impacto. A principios de los 70 no era normal tener a un protagonista que fuera violento al modo usual en que lo eran los villanos. El psicópata asesino, pues, no podía sino ser peor, siendo capaz de torturar, matar, pegar a niños... la joven chica secuestrada en este caso no iba a ser salvada.
A la violencia gráfica hubo que añadir breves aunque impactantes desnudos, incluido alguno completo, y una escena tan atípica y terrible como original y ya mítica. Me refiero a la particular "sesión" de 200 dólares que recibe Scorpio. Realmente sublime.
Por lo demás, ahí estaba Eastwood, el "Hombre sin Nombre", y un asesino al que atrapar, y un pobre compañero que salía vivo de milagro. Un jefe que regaña, un policía que dicta sus propias normas, el alcalde que se queja... son en su mayoría personajes arquetipo que han poblado desde entonces la mayoría de series y películas que siguieron la estela de Harry Callahan.
La sombra de Harry el Sucio fue, y es aún hoy, muy alargada, y su influencia persiste en muchos films actuales de policías. Algunas cintas incluso tomaron prestadas directamente algunas de las más emblemáticas escenas de la película de Siegel. Por ejemplo, Arma Letal y su loco suicida, o la tercera parte de La Jungla de Cristal, con Bruce Willis yendo de cabina en cabina a expensas del malvado y repeinado Jeremy Irons. Y es que uno de los grandes hallazgos del guión de Harry el Sucio es aquella parte en que Harry, encargado de llevar el dinero de los contribuyentes a Scorpio, se deja el aliento corriendo de una cabina telefónica a otra, esperando la llamada del francotirador loco.

Por supuesto, no podia cerrar esta entrada de otra manera que no fuera con LA FRASE de la película. Sé lo que estás pensando...


Leer critica de Harry el sucio en Muchocine.net

viernes, 19 de octubre de 2007

Cream


Considerados generalmente como el primer power trio de la historia, Cream destacaron como una de las mejores bandas británicas de la década de los 60. Perfectamente conjuntados, en directo eran capaces de ofrecer largas y apabullantes jams o interpretaciones directas al cráneo. Sobre una fuerte base de rythm & blues construyeron un poderoso rock mezcla de melodías pop y sonidos negroides de blues y jazz, presentando ante el mundo el nuevo concepto del blues rock. Cream también significó la consagración definitiva de Eric Clapton como uno de los mejores guitarristas de la historia.

En 1966 dos hombres insatisfechos cruzaron sus caminos. Eric Clapton se sentía encorsetado dentro del organigrama de John Mayall & The Bluesbreakers, mientras que el batería Ginger Baker estaba descontento con el camino que estaba tomando el grupo en el que militaba por entonces, la Graham Bond Organisation. Fue entonces cuando Baker le ofreció a Clapton entrar a formar parte de un nuevo grupo. Clapton aceptó, trayendo consigo al bajista Jack Bruce, a quién había conocido en los Bluesbreakers. A pesar de que Baker y Bruce habían tenido sus más y sus menos cuando ambos coincidieron en el grupo de Graham Bond, ambos se avinieron a colaborar en un proyecto que prometía ser muy excitante.
En poco tiempo llegaron las primeras actuaciones, con jam del grupo y Hendrix incluída, y en diciembre de aquél mismo año la banda ya se encontraba en el estudio para grabar su primer LP, Fresh Cream. El disco presentaba unos cuantos temas propios y alguna que otra versión blues de Willie Dixon y Skip James. Jack Bruce se encargaba de la mayor parte de las voces, ya que por entonces un todavía tímido Clapton no se atrevía a llevar el peso de la banda, aunque sí acompañaba al bajista en las armonías vocales. El poeta Pete Brown ayudó a la banda con algunas de las letras, y la mujer de Bruce, Janet Godfrey, compartió créditos con su marido en el corte "Sweet Wine". Temas como "I Feel Free", "Spoonful" o "I'm So Glad" les abrieron las puertas del éxito, principalmente en Europa. El "Woman Tone" de Clapton (volumen y treble al máximo, bajos de la guitarra mínimos y una nota sostenida) pronto se convirtió en firma característica del guitarrista.
Tras unas cuantas fechas en los Estados Unidos en marzo del 67, la banda se dirigió a Nueva York para grabar su segundo álbum, el aclamado Disraeli Gears. Con los permisos de trabajo a punto de expirar, la banda acabó el disco en tres días. Eran otros tiempos.
"Sunshine Of Your Love", el único single de éxito para la banda en los States, es no sólo el tema más conocido del disco sino además el tema por excelencia de Cream. Cuentan que la inspiración para el famoso riff de bajo del tema le vino a Baker en un concierto de Jimi Hendrix. Pete Brown se encargó de escribir la letra. Clapton se inspiró para su solo en un viejo tema 50's llamado "Blue Moon".
"Strange Brew", uno de los primeros temas cantados por Clapton, estaba inspirada en un estándar blues llamado "Lawdy Mama". El productor del disco, Felix Pappalardi, colaboró en las letras. Otro de los mejores temas del disco, "Tales Of Brave Ulysses", compuesto por Clapton tras un viaje por las islas griegas, tenía letras del guitarrista y del pintor Martin Sharp. La canción podría considerarse la oda de Cream al Meditarráneo, puesto que Sharp se inspiró en los paisajes de Ibiza para la letra. "SWLABR" y "Take It Back" eran otros dos grandes temas del Disraeli Gears. El disco se cerraba con una canción tradicional, "Mother's Lament", que sonaba totalmente a una noche en cualquier pub inglés. La espléndida portada corrió a cargo del artista australiano Martin Sharp.
El grupo iba alargando las jams en sus conciertos mientras su popularidad seguía creciendo. A mediados de 1968 llegaba el tercer trabajo de la banda, Wheels Of Fire, un doble álbum mitad en estudio y mitad en directo con nuevos clásicos como "White Room" (de nuevo con letra de Pete Brown) o la cachonda "Politician". También contaba con una revisión del tema de Howlin' Wolf "Sitting On The Top Of The World" y el clásico "Born Under A Bad Sign" de Booker T. El segundo disco presentaba largas improvisaciones, con una versión de Robert Johnson ("Crossroads"), y tres temas propios, "Spoonful", "Traintime" y "Toad". Wheels Of Fire llegó por fin al número uno en las listas norteamericanas.
Tras la publicación del álbum el grupo se encontraba cansado y apático. Sobretodo Eric Clapton, quién consideraba que Cream se estaban quedando estancados. Dispuestos a deshacer el grupo, finalmente fueron convencidos para entregar un último álbum. Con el apropiado título de Goodbye, la banda se despedía con otro gran disco, de nuevo mezcla de temas en directo y en estudio. El directo había sido grabado en octubre del 68 en Los Ángeles. Entre las nuevas composiciones destacaba sobretodo "Badge", un tema coescrito por Clapton y George Harrison, quién también se encargó de tocar la guitarra rítmica. El álbum se editaría en 1969, con el grupo ya separado.
Cream realizarían un tour de despedida a finales de 1968, con varias fechas por los Estados Unidos y dos actuaciones en el Royal Albert Hall de Londres. Fue entonces cuando la banda se despidió finalmente. Jack Bruce comenzó su carrera en solitario, mientras que Baker fundaba los Blind Faith y Clapton se encargaba de lanzar un nuevo proyecto, Derek & The Dominos.

jueves, 18 de octubre de 2007

Se fue Deborah Kerr

Protagonizó la icónica escena de la playa de De aquí a la eternidad, fue objeto del deseo de Robert Taylor en Quo Vadis, se metió en la piel de la shakespeariana Porcia de Julio César, hizo de niñera para Yul Brinner en El rey y yo, se las vio y se las deseó con el rudo Robert Mitchum de Sólo Dios lo sabe...

Hoy, a la edad de 86 años, la actriz Deborah Kerr nos ha dejado para siempre. Un trocito de Hollywood se va con ella. Descanse en paz, Mrs. Kerr.

Promesas del Este (2007)



Realmente David Cronenberg se encuentra en un buen momento de forma. Nos encontramos ante una de las películas del año, y, premios académicos aparte, Promesas del Este es una muestra del buen cine que aún hoy se puede hacer, y un compendio de violencia bien entendida. Siguiendo la línea marcada por Una historia de violencia, Cronenberg se muestra crudo pero realista, sin ocultar nada pero sin mostrar de más. Como si de un sucinto acto de remisión se tratara, el director canadiense habla de lo divino y lo humano del ser humano. Violencia, amor, compasión, lazos familiares, trabajo... todo tiene cabida en este film.
La tétrica mafia rusa. Vory v zakone, la hermandad de los ladrones. Tipos duros, violentos, sangrientos, con cuerpos tatuados, donde cada tatuaje es una huella del pasado. Sus cuerpos dicen quienes son, de dónde vienen, qué crímenes han cometido... su piel es su identidad. En la mejor tradición ortodoxa, los iconos son de gran valor entre ellos.
En el sórdido mundo de los bajos fondos sólo el más fuerte sobrevive. La fuerza que nace de la unión de criminales, la mafia, puede ser inmensa. Una joven adolescente rusa lo aprendió del peor modo posible. Engañada en su país natal, secuestrada y violada, era carne para el negocio. Cuando supo que esperaba un hijo ("los esclavos paren esclavos") intentó quitarse la vida. Pero no llegó a tiempo y acabó en el hospital. Falleció durante el difícil parto.



Promesas del Este es la historia de Anna, una enfermera londinense, hija de inmigrantes rusos que tratará, mediante un diario, de dar con los familiares de la joven para entregarles al bebé. En su búsqueda dará con Semyon, un afable anciano que regenta un restaurante ruso, quien sin embargo no es lo que parece. Por otro lado está Nikolai, un chófer y matón de la mafia que se verá relacionado con Anna y sus pesquisas.
Promesas del Este es un film con un ritmo pausado, dónde la historia fluye de forma natural, un paso tras otro. Aunque por otro lado los acontecimientos se suceden sin parar. Desde que la joven Tatiana entra tambaleante por la puerta de una farmacia hasta esa magnífica escena final heredera de El padrino, no hay sitio para escenas de amor o matanzas que no vengan a cuento. Todo tiene una razón de ser. Aunque quizás Cronenberg podría haberse tomado algo más de tiempo para desentrañar el desenlace, la parte final del film no desmerece al conjunto. De hecho, el canadiense no cierra del todo el círculo. ¿Qué hay realmente tras las motivaciones de Nikolai?
La extraña historia de amor que surge entre Anna y Nikolai corre paralela a la búsqueda de la joven enfermera. Nikolai, un miembro de la mafia a quién Anna encuentra distinto, trata de apoyarla desde un principio, salvaguardando siempre las apariencias. ¿La ayuda porque ella le gusta? ¿O por algún motivo secreto? ¿Es Nikolai lo que parece? Cuando veáis el desenlace de la trama, pensad en las palabras que le dicen a Nikolai en el hospital. ¿Cuánto de Semyon hay en Nikolai?
Algunas de las escenas más estremecedoras del film poco tienen que ver con las peleas y la sangre. La realidad supera la ficción, como suele decirse. En uno de los recursos más acertados de Cronenberg el canadiense va desgranando la tragedia de Tatiana a través de una voz en off, en una suerte de flashback que nos va narrando en distintas escenas la pérdida de la inocencia de una adolescente con ilusiones de mejorar su vida, y que sin embargo acabará cayendo en las garras de una temible familia mafiosa que opera en Londres. Y pensar que historias como la de Tatiana siguen ocurriendo todos los días da escalofríos.
Por otro lado, la que es y será seguramente la escena más comentada de Promesas del Este es la pelea en la sauna. La forma de Cronenberg de rodar dicho combate es heredera del estilo mostrado en Una historia de violencia, sólo que llevado a un nivel superior. Seguramente en el minimalismo con que ha sido rodada la pelea reside su gran valor. El contraste con la manera habitual de Hollywood de llevar a cabo escenas semejantes es brutal. Aunque un servidor puede llegar a disfrutar de igual forma con los desvaríos de La Jungla 4.0 y la citada escena, desde luego se agradece contemplar una violencia que es pura artesanía. Por cierto, debe ser la primera película que yo recuerde donde hay un desnudo integral masculino mientras que el femenino es prácticamente inexistente. The times they are a-changin'.
En Promesas del Este destaca claramente un Viggo Mortensen que nos ha brindado la que sea probablemente su mejor actuación. Frío, lleno de expresividad sin apenas hacer gestos, intimidante... junto a esa estupenda caracterización, el personaje de Nikolai significará probablemente la consagración del actor que antaño fue parte de los montaraces. Y desde luego se lo merece. En la mejor tradición de Stanislavsky Mortensen se fue a Rusia a viajar en coche sin intérprete alguno, a hablar con mafiosos reales y, en definitiva, a empaparse de su personaje. Esperemos que Cronenberg haga del norteamericano semi-argentino su nuevo actor fetiche.
Naomi Watts resulta convincente como Anna, sin llegar más allá. Vicent Cassel interpreta a Kirill, un personaje algo desdibujado y nada agradecido que palidece ante la solidez de Mortensen y el carisma de Armin Mueler-Stahl, que vuelve a su especialidad de malvados étnicos que tan bien se le dan, como ya dejara patenten en títulos como La caja de música o Shine.
Otro gran tanto también el del guión, una trama sencilla, que permite a Cronenberg jugar con ella y sobretodo repleto de grandes frases en la mejor tradición del género, tan marcado indefectiblemente por El padrino. De hecho Promesas del Este es como una historia de Puzo y Scorsese dirigida por Coppola.
Promesas del Este es una película muy interesante que dada la sequía actual se ha situado por derecho propio entre las mejores de la presenta temporada. Para los amantes de las quinielas, atentos a esos Oscar, tal vez Mortensen se pase por allí.

Gloria


No conozco la carrera en solitario de Van Morrison, tan sólo he escuchado algunos temas sueltos. Pero de todo lo que he oido salir de su garganta creo que nada puede compararse a Gloria, ese clásico de los Them donde Morrison canta con más fuerza que nunca y todo suena salvaje y negro. Ideal para esas noches tan oscuras donde las sombras viven y cualquier cosa puede ocurrir...



Jenny Agutter


Si el mes pasado hablaba de La fuga de Logan hoy toca hablar de su protagonista femenina, la bella actriz de mirada felina Jenny Agutter. ¡Miau!
Allá por 1952 nació en la pérfida Albión, condado de Somerset, una linda niñita llamada Jennifer Ann Agutter. Hija de militar, viajó de aquí para allá y fue descubierta en una escuela de ballet. Trabajó en diferentes films para la televisión y con The Railway Children comenzó a ser una cara conocida en Gran Bretaña. Siguió trabajando en cine y televisión, llegando a ganar un premio Emmy, pero medio mundo la descubrió gracias al gran éxito de La Fuga de Logan. Su carrera ha seguido desde entonces y ha llegado a trabajar en varias adaptaciones de Shakespeare, pero... participar en una película de culto de ciencia ficción tiene sus consecuencias, como bien sabe Mark Hamill. No todos tienen la oportunidad de zafarse con un quiebro como el de Indiana Jones.



Las películas, y el mundo en general, se ven de modo distinto cuando uno es un adolescente cargado de hormonas, convirtiéndole a uno en una ametralladora Gantling con patas. Así que contemplar a Jenny Agutter enfundada en un vestidito vaporoso mientras corre, huye y salta le hace a uno apreciar mejor las tribulaciones del pobre Logan cuando aparece por su pantalla la bella dama para luego darle calabazas.
Y cuando uno creía haberlo visto todo con la pobre Jenny pasada por agua, el sagaz director decidió desnudarla brevemente para que se secara al fuego. Sublime. En fin, podría decir que la primera imagen que me viene de La fuga de Logan son esos relojes biológicos, las barbas de Peter Ustinov o el Carrusel, pero... ¿realmente me creerían ustedes?

miércoles, 17 de octubre de 2007

Una historia de violencia (2005)



Tras los muchos y buenos comentarios que me han llegado del último trabajo de David Cronenberg, Promesas del Este, no podía sino volver atrás en el camino y ver lo que me he perdido. Sinceramente, me alegro de que Jeremy Irons se haya perdido de vista. Bienvenido, Viggo Mortensen.
Allá a finales de los 80 disfruté con varias películas de Cronenberg gracias a un ciclo que programaron en televisión, y aunque apenas algunos años después su revisión de La mosca, vuelta a ver de nuevo, me dejó algo frío, títulos como La zona muerta o Vinieron de dentro de... siempre me parecerán geniales. Después, por varios motivos, me desentendí de la carrera del director mientras me dedicaba a indagar por otros mundos del cine.

Así, tras una considerable elipsis, me encuentro con un David Cronenberg maduro tanto por edad como por estilo, más cercano al Eastwood de Mystic River que al terror repleto de casquería del nuevo cine sangriento actual que mama directamente de directores como él.




¡Qué rico café!

¿Somos lo que decimos ser, o somos nuestros actos? ¿Mataría usted por defender a su familia? Quién asesina en defensa propia, ¿podría hacerlo también a sangre fría? ¿Hasta qué punto se hereda la violencia? Pregúntenle a Tom Stall...
Stall vivía apaciblemente en un pequeño pueblo regentando una cafetería y siendo feliz con su mujer y sus hijos, nada podía ir mal. Hasta que cierto día dos atracadores y asesinos entran en su negocio. A partir de entonces todo cambia para él. Tras defenderse y acabar con los dos criminales, Stall se convierte en un héroe para toda la comunidad. Naturalmente su nombre aparece en los periódicos y su imagen está en todos los canales. Cuando todo parece haber acabado, alguien, desde la lejana Filadelfia, se interesará por él...
Una historia de violencia dispone una trama sencilla, quizás no demasiado difícil de desentramar, aunque la verdadera fuerza de la película está en sus escenas bien estructuradas y en un ritmo que parece fluir de forma natural, sin estridencias ni giros a izquierda y derecha. A diferencia de muchos films actuales con historias similares, Una historia de violencia se toma su tiempo, sin dar lugar a persecuciones de coches ni peleas con cortes de planos y tomas desde mil puntos distintos.
La historia es un mero vehículo para una reflexión de Cronenberg sobre la violencia humana. Me parece interesante la escena de la pelea entre el hijo de Stall y el matón de instituto. Previamente el hijo se había mostrado decidido a ser pacífico, agachando la cabeza de ser necesario, lo que para algunos sería comportorarse como un cobarde. Una vez su padre es un héroe, el joven se muestra violento y despiadado. ¿La inevitable influencia paterna? ¿Conducta aprendida? ¿Simple predisposición genética? Aún formando parte de la subtrama el apunte del joven Stall es interesante.
Como interesante es la fuerza contenida de las escenas violentas del film. Son duras y secas, sin efectismos. El propio Cronenberg rehizo la escena del tiroteo en el restaurante con la sola idea de hacerla algo más real pero sin excederse demasiado. El propio director se ha manifestado en más de una entrevista contrario a la violencia actual del cine, tan gráfica, desmedida y en ocasiones apologética. El modo en que rueda esas muertes son en sí toda una declaración de principios.
En las interpretaciones destacan un sólido Viggo Mortensen, un breve pero magnífico William Hurt y el cada vez más crepuscular y oscuro Ed Harris (¡Rommel! ¡Rommel! Mi gozo en un pozo). A Maria Bello la veo mucho mejor que a la Naomi Watts de Promesas del Este. Si les gustó el retrato mafioso de Cronenberg, la violencia campestre de Una historia de violencia tampoco les decepcionará.

martes, 16 de octubre de 2007

Oh Happy Day


¡Joder!, si subvencionan el pan y la leche, ¿no podían dar ayudas para agujas de tocadiscos? ¡Es un artículo de primera necesidad! En fin, tras entregar unos cuantos billetes he salido de la tienda (que encima ha cambiado de lugar y he tenido que recorrerme medio centro con mi tocadiscos a cuestas, menos mal que aún no soy lo bastante rico como para comprarme uno de verdad, y el mío pesa poco, pero algún día tendré uno mejor acompañado con unos potentes amplificadores hechos con buena madera... perdón, estoy divagando), he salido, decía, contento con mi pequeña aguja de diamante. You're lazy! me aullaba Ian Gillan vestido de ángel en uno de mis hombros. Sí, amigo Ian, he tardado demasiado en zanjar esa cuenta, pero no hay nada como un disco nuevo para hacerle a uno mover el culo.
Hoy soy feliz. Estoy escuchando el enorme, mastodóntico, ciclópeo, bigger than life, disco de la Bob Seger System... Mongrel. ¡El jodido Mongrel! ¡Y en perfecto estado a pesar de ser de segunda mano! Hoy pocas cosas importan, si he de contraer una bronquitis bajo la lluvia incesante así sea, mientras mi copia del Mongrel esté a salvo en mi santo hogar. "River Deep, Mountain High"... Yes, I love you baby.
Estoy tan contento que me atrevo a dejaros con el pintoresco MusicMike y su colección de discos. Hoy pincha nada menos que "Lucifer" para vosotros. Con su particular disertación y uno de los mejores temas del Mongrel os dejo. You can call me Lucifer if you think you should... I know I'm good!
¿Por qué está descatalogado un disco así? ¡Debería enseñarse en todas las escuelas!