viernes, 28 de diciembre de 2007

Un amargo final: Taste


Tal vez otro día escriba sobre la música de Taste, la primera gran banda donde militó el único e incomparable Rory Gallagher, un ser inimitable de esos que si no hubieran existido habría tenido que ser inventado, y que dejó tras de sí una huella imborrable y un legado de música bella e imperecedera. Sin embargo, hoy toca hablar del lado más feo del negocio musical: engaños, traiciones, acusaciones y juicios, y un final amargo que marcó para el resto de sus días a un músico que lo único que deseaba en este mundo era tocar y hacer llegar sus canciones al público.
Decía Homer Simpson que el alcohol era la causa y solución de todos los problemas. En el mundo del rock and roll esa frase también se puede aplicar a los mánagers. Esos tipos que uno siempre se imagina con gruesos anillos en los dedos, puro humeante en la boca y dedos contando fajos de dinero muchas veces son un empujón muy importante para que una banda salga del anonimato al que están destinados la mayoría de combos. Pero una vez el grupo alcanza el éxito sucede en ocasiones (más de las deseables) que el avispado representante decide vivir a costa del grupo y embolsarse las ganancias, dejando a los músicos unas migajas para que malgasten en alcohol, drogas y cualquier pequeña necesidad que puedan tener.
En esta ocasión el villano de la historia responde al nombre de Eddie Kennedy, un tipo que regentaba un club en Belfast junto al hermano del representante de Van Morrison. Los dos hermanos tenían mucho que decir en la distribución discográfica en el Norte de Irlanda. En definitiva, Kennedy era un tipo de ojo avizor y con muchos contactos. Cuando Rory Gallagher y sus Taste pasaron por su club, Kennedy vio que allí tenía un diamante en bruto y no dejó pasar la ocasión. Siendo unos jóvenes ambiciosos e impresionables Kennedy no tardó en convencerlos para que firmaran con él un contrato de representación.
Al principio el grupo fue despegando poco a poco, y gracias al apoyo de Kennedy la banda fue teloneando a los grandes grupos británicos que pasaban por Belfast. Tras un par de maquetas Taste cruzaron el pequeño charco y se dieron algunas fechas en Londres. Su popularidad comenzaba a crecer y la primera oferta discográfica no tardó en llegar. El sello Polydor hizo saber a Kennedy que estaban interesados en la banda, siempre y cuando cambiaran a la base rítmica. Mediante sus sibilinas artes el mánager logró convencer al joven Rory de que se deshiciera de sus amigos en el grupo. Los sustitutos fueron un bajista y un batería de un grupo llamado Cheese que se acababa de disolver. Casualmente, Kennedy era también el representante de los tal Cheese. Sin embargo, todo pareció ser una perversa maquinación del señor Kennedy. La Polydor no había exigido ningún cambio en la banda.
Quizás musicalmente la música saliera ganando con la nueva formación, eso no lo sé. Lo cierto es que el grupo grabó dos magníficos discos en estudio y un par de directos ya en las postrimerías de la banda. Pero el juego sucio que mantuvo Kennedy con la nueva formación significaría a la postre el final de Taste.
Kennedy engañaba a los músicos sobre las ganancias, se encargó de editar los directos para embolsarse más dinero, y mientras mantenía dos discursos distintos, uno para Rory y otro para la sección rítmica. Al bajista y al batería les hablaba mal del guitarrista , mientras que delante de Gallagher acusaba a los otros dos músicos de esto y aquello. Cuando Taste alcanzaron su cota de popularidad actuando en la mítica edición del Festival de la Isla de Wight en 1970, los músicos prácticamente ni se hablaban; mientras, Kennedy seguía embolsándose la mayor parte de las ganancias.
Un hastiado y desilusionado Rory Gallagher dejaba a la banda poco después. Ninguno de los tres músicos apenas había obtenido alguna ganancia de sus discos y sus giras. Enfrentados y enfrascados en acusaciones y peleas, el asunto acabó el los tribunales. Para cuando supieron la verdad ya era demasiado tarde. La vida los había distanciado ya demasiado. Entretanto Eddie Kennedy se había aprovechado todo lo que había podido de sus jóvenes protegidos.
Aquella amarga experiencia marcó para siempre a un inocente Rory Gallagher, quién a partir de entonces no confió en nadie más que en su hermano para que llevara sus asuntos. Pocas veces expresó sus sentimientos o opiniones al respecto en entrevistas; en contadas excepciones habló abiertamente del asunto. La manera en que solía referirse a esa terrible etapa de su carrera era a través de canciones como "Bought and Sold". En lo que restó de carrera Rory nunca volvió a tocar ningún tema de Taste.
En 1971 Rory Gallagher iniciaba una carrera en solitario casi sin parangón. Para quién no haya escuchado sus discos es difícil describir lo que uno siente al pinchar obras del calibre de "Tattoo" o "Deuce". Simplemente fue uno de los más grandes. Un coloso.
El tema que abre su disco de debut, "Laundromat", aludía al traumático fin de la que fue su primera gran banda, Taste.

8 comentarios:

Tío Marvin dijo...

Pedazo de grupo. No tenía ni idea de su existencia. Siga así, sr.Moebius. Un saludo

Javi dijo...

El más grande.

kar dijo...

gran entrada... conozco la carrera de rory en solitario, pero no conocía la historia de Taste. Entiendo que sus discos valen la pena... ¿alguno en especial? El estilo musical es el mismo que más tarde desarrilló rory en solitario?

saludos

Möbius el Crononauta dijo...

Kar, cualquier disco de Taste así como cualquiera de Rory merece la pena. El Rory de los primeros discos, sobretodo el de su debut, te dará una idea de cómo sonaban Taste: blues rock con influencias jazzies. Si te gusta Rory te gustarán Taste, y viceversa. Todo lo que hizo ese hombre es grande.

CresceNet dijo...

Gostei muito desse post e seu blog é muito interessante, vou passar por aqui sempre =) Depois dá uma passada lá no meu site, que é sobre o CresceNet, espero que goste. O endereço dele é http://www.provedorcrescenet.com . Um abraço.

Akeru dijo...

El año agoniza entre copas de cava
los brindis moribundos repletos de burbujas
que arrastran la muerte lejos de mi alma.

La vida acude junto al año nuevo
su llanto nos sorprende con olor a campana
nace con alegria para cumplir un sueño.

El carillón sacude los últimos segundos
que caen a plomo sobre el pavimento
lleno de gente de la Puerta del Sol.

Llenos de alcohol
hasta la garganta
borrachos como cubas
todo se borra
gritando a pleno pulmón
abrazando al de al lado
no lo conoces
¡y eso que importa!
empieza un nuevo año
tenemos que felicitarnos
no estamos muertos
¡y esa es gran cosa!

¡¡¡Feliz año nuevo!!!

perem1 dijo...

Buenas.

Un saludo y feliz año.


long life to rock´n´roll

Anónimo dijo...

Pues el mejor concierto que he oido es uno en basilea en el 70. Si alguien lo quiere lo subo por ahi.