martes, 11 de diciembre de 2007

Mascotas

Siempre fui un gran admirador de los perros, y aunque mis padres (seguramente con buen seso) nunca trajeron un mejor amigo del hombre a casa, solía pensar que algún día estaría rodeado de cachorros de algún pastor alemán de pura raza. Y hete aquí que un buen día mi padre decidió comprar un gato (o más bien una gata) y mi perspectiva comenzó a cambiar.
Como todo dueño de gato sabe, uno no adopta al gato, el gato te adopta a tí. Él (o ella) es el rey de la casa. Nosotros somos los inquilinos. Sí, puedes apartarlo de tu sillón favorito entre protestas y maullidos, ¡pero en realidad es su sillón! Hay gente a la que no le gustan los gatos porque son jodidamente independientes y unos auténticos bastardos egoístas que sólo dan cariño cuando ellos quieren, pero lo cierto es que eso los hace especiales. Además, uno no tiene que sacarlos a dar largos paseos y aprenden bastante rápido dónde hacer sus necesidades. El cuidado de sus garras es otra cuestión. Cualquiera que deje a su gato con sus garras intactas sabe que tarde o temprano el mobiliario pagará las consecuencias.
Además no llegar a estar encima de uno continuamente como los perros (más bien es lo contrario), los felinos, aparte de ese aura especial, tienen la rara habilidad de encontrar el mejor sitio de toda la casa haga frío o calor. Los egipcios, que adoraban a los gatos y eran muy observadores, a la hora de construir su hogar soltaban un gato, y allí dónde el felino se parara a descansar y se le viera a gusto es dónde construían la casa. Siempre me ha fascinado también su capacidad de permanecer frente a una fuente de calor horas y horas sin apenas inmutarse.


Molly, causante de mi insomnio

En fin, todo esto viene a colación de un video de Youtube que me ha hecho gracia. Quién no tenga animales o no haya convivido con gatos tal vez no entienda nada, pero seguro que aquellos de vosotros que tengáis gatos habéis vivido esa situación más de una vez. De hecho mi gata tiene la sana costumbre de despertarme a mitad de la noche arrojando bolas de pelo sobre mis sábanas. Por supuesto, sólo mancha cubresillones y sábanas recientemente lavados. A tal respecto eso no se puede negar que son limpios, esos malditos bichejos bigotudos.
El video se llama Cat Man Do y ha sido realizado por el animador Simon Tofield.

3 comentarios:

Akeru dijo...

miauuuuu

Aura dijo...

JAJAJA.
Yo tengo tres... Tres. Imagínese, levantarse por la mañana y tenerlos a los tres encima.
Pero qué lindos son.

Míster Chesnutt dijo...

Creo que hoy te voy a llevar la contraria: a pesar de que tuve un gato que aprecié bastante (a pesar de sus mordiscos y arañazos ocasionales), en parte me crié en el campo, y mi padre me hizo ver pronto la verdad sobre gatos y perros: si te vas de casa y el siguiente dueño les pone comida, se quedan en la casa con su nuevo dueño tan panchos; pero tu perro es capaz de morirse de hambre frente a la lápida de tu tumba. Así que prefiero un perro pesado que un gato desapegado. Saludos.