miércoles, 19 de diciembre de 2007

Insomnio cortesía de James Whale


Cierta noche de 1931 el director de cine James Whale duerme plácidamente. Sueñe con dioses o con monstruos, el cineasta disfruta de un merecido descanso. Apenas unas horas antes ha asistido a la première de la película que estaba destinada a ser su mayor clásico, Frankestein. Aunque nunca hubiera vuelto a rodar un film (por suerte su carrera aún se alargaría unos cuantos años) su nombre ya había quedado inscrito en la historia del cine.
Sin embargo, el descanso del director británico se ve interrumpido. En plena madrugada el timbre del teléfono rompe el silencio de su dormitorio. Un soñoliento Whale descuelga el teléfono. Una voz, probablemente la telefonista, le comunica que le está llamando alguien que desea hablar con el señor Whale. ¿Quién será a esas horas? ¿Algún periodista inoportuno? ¿Un ansioso productor ofreciéndole panaceas increíbles? ¿Algún amante con ganas de felicitarle? A pesar de haber sido despertado, el director no cuelga el teléfono. "¿Quién es?", pregunta Whale. La voz al otro lado del teléfono pregunta a su vez: "¿Es usted el tipo que ha dirigido esa película que han estrenado esta noche?". "Sí", responde el director. La voz desveló entonces el motivo de su llamada. Al parecer, había asistido al estreno: "Bien, no puedo dormir, y que el Señor me lleve si voy a dejar que duerma usted".
21 de noviembre de 1931. Frankenstein, dirigida por James Whale, había entrado en la historia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

podria descolgar el telefono, no?

XDD