viernes, 16 de noviembre de 2007

Lover Man

Charlie "Bird" Parker, excelente saxofonista, padre junto a Dizzie Gillespie del frenético movimiento Be Bop, artista genial, padre de familia y esposo errático, víctima de sus excesos... su vida estuvo llena de contradicciones, pero su ciclópeo legado permanece incólume, desafiando los oídos de los melómanos y transportando nuestros espíritus al infinito y más allá. Parker, como Hendrix, impuso su frenético y salvaje modo de tocar e influyó a muchísimos músicos de jazz que le siguieron. Sin embargo, su brutal estilo de vida se lo llevó antes de tiempo. Un buen día el pájaro voló para no volver.

Los abusos de Parker con la droga y el alcohol no sólo acabaron con su vida, sino que le impidieron alcanzar un status de estrella como el que llegó a tener Gillespie. El saxofonista no eran tan carismático como el trompetista de grandes carrillos, y las varias adicciones de Parker le hicieron perderse muchos conciertos, faltar a muchas citas y ser expulsado de muchas bandas. Todos (salvo los más conservadores, o tal vez incluso ellos también) sabían que era un genio, pero su fama de impredecible le precedía. Trabajar con él era arriesgarse a perder tiempo y dinero.
Parker no sólo le dedicó una canción a uno de sus camellos habituales, Moose The Mooche, sino que en una noche de desesperación le cedió la mitad de sus royalties a cambio de una sola dosis de droga. Como cualquier adicto, en sus periodos de abstinencia era capaz de lo que fuera a cambio de una dosis.
Durante una temporada lo tuvo difícil para encontrar heroína, con lo que comenzó a beber ingentes cantidades de alcohol y a ingerir pastillas de todas las clases. Por entonces tenía que realizar unas grabaciones para el sello Dial. Un 29 de julio de 1946 un Charlie Parker completamente borracho hizo su aparición en el estudio, donde se le esperaba desde hacía horas. Mientras grababa la primera canción de la sesión, "Max is making wax", el saxofonista se derrumbó completamente y cayó al suelo.
Incapaz de sostenerse en pie, uno de los presentes tuvo que sostenerle frente al micro para acabar el resto de las grabaciones. La última canción de la sesión era una versión del estándar "Lover Man", que había compuesta para la cantante Billie Holiday. Un Parker a punto de colapsarse comenzó a tocar su solo, bastante sólidamente al principio. Pero poco a poco sus digitalizaciones se fueron volviendo erráticas (se dice que se podía escuchar al desesperado trompetista Howard McGhee gritándole a Parker "¡Sopla!"). Tortuosa tras tortuosa nota, el saxofonista tocaba mientras trataba de no venirse abajo de nuevo. Tras completar la canción, Parker se dirigió a su hotel. Varias veces aquella noche el saxofonista bajó desnudo al vestíbulo pidiendo usar el teléfono. El conserje finalmente tuvo que encerrarle en su habitación. El músico se acostó y se puso a fumar un cigarrillo. Se quedó dormido y prendió fuego a la cama. Aunque salvó la vida, aquella noche había tocado fondo. Tras ser arrestado fue recluido en el psiquiátrico de Camarillo, donde pasaría los siguientes seis meses rehabilitándose.

Aunque técnicamente era demasiado confuso, en "Lover Man" Parker grabó uno de sus solos más desgarradores, como si su estado de ánimo fluyera a través del saxofón. Para toda una legión de músicos y admiradores acérrimos aquella grabación se convirtió en un nuevo modelo. Los aspirantes a ser como su ídolo aprendían nota tras nota, aunque Charlie siempre creyó que había sido traicionado, y odiaba aquella grabación de "Lover Man". De hecho años más tarde la grabaría de nuevo, pero algunos seguimos prefiriendo la grabación original, tocada directamente desde los infiernos.

4 comentarios:

Akeru dijo...

Siempre con posts interesantes... El de Garganta Profunda me ha encantado... Felices fela... mordiscos, ;-D

Möbius el Crononauta dijo...

Gracias, amiga vampira. ¿Son las felaciones los mordiscos de los mortales? Como decía Roger Daltrey,Anyway blood flows...

Gonzalo Aróstegui Lasarte dijo...

No sé si conoces el magistral relato de Cortázar "El perseguidor". Leyendo tu reseña me ha venido inmediatamente a la cabeza Johnny Carter, el protagonista del relato, que no es otro que Parker, claro. Si no lo has leído, te lo recomiendo sin dudarlo.

Saludos.

Möbius el Crononauta dijo...

Mmm gracias por la recomendación. Y por comentar.

saludos