sábado, 15 de septiembre de 2007

La fuga de Logan (1976)


El género de la ciencia ficción en las producciones de los grandes estudios estaba a punto de cambiar para siempre. Los efectos especiales clásicos combinados con algunos nuevos aparatos tecnológicos habían alcanzado su cenit con la cinta de Stanley Kubrick 2001: Una odisea en el espacio. Por otro lado, Kubrick había devuelto la seriedad a un género denostado que a lo largo de la década de los 50 había ido degenerándose hasta el extremo. Pero todo cambiaría un año después, cuando en el verano de 1977 se estrenara la epopeya galáctica Star Wars. Con la saga de George Lucas los efectos especiales cobraron una importancia inusitada, con lo que el mensaje fue diluyéndose cada vez más. El género se convirtió en un mero entretenimiento visual con títulos que ni siquiera lograban capturar la magia de La guerra de las galaxias.
Cuando en 1976 se estrenó Logan's run pocos podrían haber predicho que esa cinta era la última de una era. A diferencia de 2001: Una odisea en el espacio o Star Wars los efectos especiales de La fuga de Logan no han aguantado bien el paso del tiempo, y hoy en día pueden incluso parecer ridículos, pero lo fascinante de la historia que propone sigue vigente para aquellos que no se contenten sólo con gráficos espectaculares hechos por ordenador.
La novela original en la que se inspiró el film fue co-escrita por William F. Nolan y George Clayton Johnson. Éste último escribió un relato en el que se inspiró la Ocean's Eleven original. La novela, más oscura y enmarcada en el género de la anticipación, describía un mundo superpoblado por una población mayoritaria de jóvenes y con los recursos naturales muy escasos, lo que originaba una sociedad basada en una brutal selección natural.
El guión de David Zelag Goodman se distanció de la novela para presentar un mundo apocalíptico dónde una megalópolis parece ser el último reducto humano. En el siglo XXIII la tecnología más avanzada sirve para entretener a las masas por un lado y mantener una aséptica estructura demográfica por otro. La familia ya no existe, los niños nacen en oscuros laboratorios, una policía implacable borra del mapa cualquier pensamiento diferente o voluntad que se desmarque de la gran masa, y, sobretodo, está el Carrusel. La sociedad en la que vive Logan 5 es joven, eternamente joven. Nadie puede cumplir más de 30 años. El espectáculo por excelencia donde las masas se vuelven locas, el Carrusel, es un matadero. Todos aquellos que cumplen los 30 están avocados a desaparecer. Pero si acuden al Carrusel pueden obtener la "regeneración". Hay rumores de gente que lo ha conseguido. Mientras las masas gritan enfervorizadas, los treintañeros acuden al Carrusel y allí son desintegrados. Es el cruel y limpio nuevo ciclo de la vida, un ciclo siempre controlado por los relojes biológicos implantados en las manos de mujeres y hombres. Según la edad varía el color, y cada individuo viste un color acorde a su edad biológica: amarillo a los 8,verde a los 16, rojo a los 23: el día en que se cumplen 30 años el pequeño cristal en la palma de la mano se torna negro. Es hora de afrontar el Carrusel.
Aparte de ese terrible espectáculo de masas en el mundo de Logan los placeres cotidianos están a la orden del día. En una sociedad hedonista donde la cirugía estética es momentánea, sexo y drogas (aunque la referencia a éstas últimas, la escena del Hallucimill, fue eliminada del film) y el materialismo más inhumano mantienen feliz y despreocupada a la población. Como si se buscara un canal de TV para pasar el rato, las casas disponen de una gran pantalla donde con un mando vamos pasando individuos disponibles hasta que encontremos a uno de nuestro agrado (¡es el chat del siglo XXIII!). Así es como Logan con la bella y extrañamente diferente Jessica 6.
Jessica 6 es el primer contacto de Logan con un mundo diferente. Tras rechazar sus proposiciones, un extrañado Logan le pregunta por qué entonces se había metido en el canal. Jessica 6 le responde que "se sentía sola". Será el primer encuentro, más tarde se reencontrarán cuando Logan se halle en una misión que cambiará su vida.
Logan es un vigilante, un Sandman, dedicado a perseguir a los "fugitivos", aquellos que intentan escapar a su destino en el Carrusel. Vestidos de negro y armados con poderosas pistolas, los vigilantes son temidos por sus congéneres. Pero, al parecer, un movimiento de resistencia llamado "Santuario" ayuda a los fugitivos. Una suerte de superordenador central encargará a Logan la misión de encontrar "Santuario" haciéndose pasar por un fugitivo. ¿Un vigilante intentando escapar? ¡Nadie ha visto algo así!
En su investigación Logan volverá a cruzar su camino con Jessica 6. Francis 7, un vigilante amigo de Logan les dará una caza implacable a ambos, pensando que Logan ha traicionado sus ideales. Tras una redada en el supuesto "Santuario", Logan y Jessica, perseguidos por Francis, lograrán adentrarse en los sótanos de la megalópolis, por así decirlo, para finalmente descubrir un mundo nuevo, un mundo con día y noche, con el sol en lo alto brillando y dando calor.
Cuando sus relojes biológicos se apaguen y se vuelvan transparentes, los fugitivos sueñan con que tal vez haya un santuario. Siguiendo su camino llegarán a las ruinas de lo que parece ser Washington D.C. Allí se encontrarán con un ser humano diferente. Un viejo solitario de barbas blancas que vive rodeado de gatos. Un viejo que conoció a sus padres, que vivió con ellos y que los enterró. Parece ser el último de los supervivientes a una gran hecatombe. Conviviendo con el viejo Logan y Jessica descubrirán que han vivido una gran mentira. Se puede vivir más allá de los 30, no hay necesidad para el Carrusel. Nadie se ha regenerado. El Carrusel tan sólo es un gran matadero de seres humanos. Logan y Jessica decidirán volver... y hasta aquí puedo leer.



La fuga de Logan es un ejemplo perfecto de que se puede ofrecer entretenimiento y una historia con mensaje al mismo tiempo. Entre las persecuciones y las caras bonitas como la de Farrah Fawcet-Majors encontramos un alegato contra la pérdida de la individualidad en las grandes ciudades y las sociedades totalitarias. También podemos ver una crítica contra el consumismo y el comercio masivo, así como una valoración de la experiencia y las canas, que siempre tendrán algo que aportar a los atolondrados jóvenes que sólo piensan en chicas y otras cosas propias de la edad.
Logan fue interpretado por Michael York y la bellísima Jenny Agutter siempre será Jessica 6. El papel del abuelo fue ofrecido a James Mason pero finalmente fue a parar a Peter Ustinov, quién creo encajaba mejor en el personaje. No me extrañaría que fuese suya la idea de que el viejo citara de vez en cuando pasajes del Old Possum's Book of Practical Cats del poeta T.S. Eliot.
La fuga de Logan es una película ideal para los fines de semana aburridos, o, si sois profesores de ética, para darle a conocer a los alumnos esta pequeño clásico de los 70. Y asuntos pedagógicos aparte, ¡Dios bendiga al que diseñó el vestuario de la película! Esos trapillos vaporosos son... en palabras de Homer Simpson, sacrideliciosos.

4 comentarios:

Míster Chesnutt dijo...

Hace poco la ví por casualidad y la verdad que hay pocas películas que marquen tan bien el final de una era... y que los efectos especiales se desfasaran tanto en cuestión de años. El carrusel o el robot que intenta acabar con ellos no es que sean un prodigio de la técnica, pero en fín. Ciertamente el argumento todavía está más que vigente hoy en día.
(Y ya que citas a los Simpson hay un episodio en que hacen un homenaje bastante bueno a la peli, en forma de presentadora de la MTV a la que se le actíva el "reloj biológico" al cumplir dieciocho, creo, y es fulminantemente sustituída por otra)

Javier Gimenez dijo...

Gran peli. Es cierto, que 30 años han hecho estragos en los efectos especiales (ese robot, esas escaleras mecánicas!) pero creo que la estética del film sigue siendo muy interesante. Y desde luego tiene una historia como dios manda, que por cierto no se si no te has pasado un poquito a la hora de revelarla en el post... :)

Möbius el Crononauta dijo...

¡Sarna con gusto no pica, muchacho! Que Jenny Agutter me perdone pero lo creí necesario.

Anónimo dijo...

hoy en dia se nota bastante que los planos de la ciudad son maquetas, pero la historia es lo bastante buena para superarlo. la vi de niño una tarde y no se me olvido. gracias a internet he vuelto a verla, estupenda.