miércoles, 22 de agosto de 2007

Medianoche


Cuenta la historia que dos guionistas presentaron su guión a los estudios Paramount. A los directivos les gustó, pero les dijeron que hacían falta algunos retoques. Por decirlo así, los dos guionistas se contrataron así mismos y simplemente copiaron su guión de nuevo. Al parecer, a la gente del estudio les encantaron los supuestos cambios.
Charles Brackett, colaborador de Billy Wilder hasta Sunset Boulevard (1950), y el propio Wilder se encargaron de escribir esta magnífica comedia de enredos dirigida por Mitchell Leisen. Las disputas entre Leisen y los guionistas en cuanto al guión convencieron a Wilder de que si quería ver sus historias respetadas tendría que dirigirlas él mismo.
Con la magnífica actriz Claudette Colbert, que protagonizó alguna de las mejores comedias de aquella época como Sucedió una noche, y el simpático galán Don Ameche (todo un hard working man, trabajó hasta su muerte en 1993, y le podéis ver como secundario en películas de Eddie Murphy o como uno de los ancianos de Cocoon) la historia de la pícara Eve Peabody que se ve envuelta en un pequeño lío en la alta sociedad tiene grandes situaciones y frases hilarantes, como no podía ser de otra manera en un trabajo firmado por Wilder y Brackett.
Aunque junto con Colbert quién realmente brilla es un John Barrymore en sus últimos años de vida pero que es capaz de demostrar por qué fue uno de los grandes. La colección de expresiones y gestos y sus pequeños momentos de gloria son realmente dignos de ver, en el que quizás sea uno de sus papeles más hilarantes. En un papel secundario tenemos también a la futura víbora Hedda Hopper.
No dejéis de echarle un vistazo, pasaréis un buen rato. La grandeza de John Barrymore no merece menos.

2 comentarios:

BUDOKAN dijo...

Hermoso film y sobre todo muy interesante la anécdota con la que abres el post, que en algún punto refleja el funcionamiento del sistema de estudios. Saludos!

Möbius el Crononauta dijo...

Cierta o no, lo que demuestra es que en aquellos tiempos era todo mucho más artesano, se cuidaban más los detalles. Y tenían a gente como Colbert o Barrymore. The good ol' days. Saludos!