viernes, 10 de agosto de 2007

Hollywood Babilonia



¿Fue Virgina Rappe violada con una botella de un famoso refresco por el actor cómico y gran estrella hollywoodiense Fatty Arbunkle? Todo parece indicar que los hechos fueron otros, pero como el resto de historias relatadas en Hollywood Babilonia, la controversia, debates interminables y acusaciones de falsedad y mal gusto no dañan el indudable interés de semejante libro.
Kenneth Anger, hijo de actores, actor infantil, ocultista, amigo del doctor Kinsley y relacionado con músicos como The Rolling Stones o Jimmy Page, abrió la caja de Pandora del Hollywood clásico destapando lo que era un secreto a voces: que tras la imagen de estrellas guapas y glamurosas que el star system de los grandes estudios había creado se escondía todo un mundo de orgías, drogas y escándalos como pocas veces se han visto. Y aunque quizás no todo lo escrito sea cierto, la verdad subyacente es innegable: las grandes estrellas de la Época Dorada de Hollywood tenían unas vidas mucho más interesantes que las de hoy.
Resulta curioso que hoy en día, cuando las estrellas ya no gozan de la protección de los estudios y los periódicos, los escándalos sean mucho menos jugosos que los de aquella época; o bien los actores y actrices se cuidan de hacer de sus mansiones una nueva Babilonia, o simplemente son todos unos aburridos.
Una extraña muerte a bordo del yate del magnate de los periódicos William Random Hearst, los suicidios de Lupe Vélez y George Sanders, la masacre de Charles Manson, los problemas de Mae West con la censura, Ramon Novarro asesinado por unos chulos homosexuales... la cantidad de mierda desparramada por el ventilador de Anger es mucha.
Aparte del famoso escándalo Arbunkle, destacan otras historias, como por ejemplo aquella concerniente a Charles Chaplin y sus deslices sexuales.
El vagabundo más famoso de la historia, uno de los mayores genios cinematográficos de la historia, el cómico por excelencia Charles Chaplin, perfeccionista como pocos, seguramente repitió tantas escenas como mujeres pasaron por su cama. Su fama de mujeriego es legendaria.
Descubridor de actrices, prácticamente se acostó con todas sus compañeras de reparto. Una adolescente y embarazada Mildred Harris fue su primera esposa. Poco después del matrimonio el ex-chatarrero y capo de la MGM Louis B. Meyer firmó un contrato con Harris. Muy pronto comenzó a publicitarla como la flamante "esposa de Chaplin".
El descarado uso de su nombre no gustó al cómico británico, y en poco tiempo su matrimonio entró en crisis. Considerando a Meyer culpable de todo el asunto, un buen día se encontró con él en el comedor de un hotel. El actor se levantó de su mesa y se dirigió a la de Meyer, acusándole de viva voz de haber inducido a Harris al divorcio. Meyer se levantó y se dirigió al vestíbulo. Chaplin le siguió, a lo que Meyer respondió girándose y llamándole "pervertido asqueroso". El bueno de Charlie le retó a que se quitase las gafas. Sin pensárselo dos veces, Meyer se despojó de sus lentes con la mano izquierda mientras derribaba a Chaplin con la derecha. Eran tiempos aquellos donde los ejecutivos no venían de una universidad sino de esa selva conocida como la calle.
Lillita McMurray. Hija de madre mejicana y padre norteamericano. Chaplin la conoció con 7 años en el salón de té en el que su madre trabajaba como camarera. Pocos años después la joven McMurray hacía sus pinitos en el mundo del cine (hace de pequeño ángel en una escena de El chico). Fue creciendo, con un Charlie siguiéndole la pista de cerca, hasta que el actor y director comenzó a trabajar en La quimera del oro. Chaplin pensó en ella para un papel en la película como muchacha de un salón de baile. Con 16 años Lillita fue rebautizada como Lita Grey y firmó un contrato con los estudios Charles Chaplin.
Cuando se supo que miss Grey, o Lillita, estaba embarazada, al parecer la primera en alegrarse fue su madre. Un familiar, abogado de profesión, se entrevistó con Chaplin, y el resultado de aquél encuentro no podía ser otro: poco después Chaplin se desposaba con la adolescente actriz, provocando un escándalo de los que hacen época. El actor había sido cazado.

En resumen, Hollywood Babilonia es un libro que nos acerca al submundo del Hollywood clásico ofreciéndonos un retrato tan vívido como sórdido que hace que la actual Meca del Cine parezca una guardería. El libro viene además con una gran cantidad de fotos, magníficas algunas, otras de dudoso gusto, que provienen en gran parte del archivo personal de Kenneth Anger. En 1984 el escritor publicaba una segunda parte tan interesante como la primera. Ambas partes han sido publicadas por la Editorial Tusquets.

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