domingo, 5 de agosto de 2007

Foo Fighters

Durante cuatro años había sido batería de uno de los grupos más exitosos de su tiempo, apadrinado por miles de jóvenes que buscaban una nueva sensación, y aupado a reyes de un movimiento que nunca existió. Pero tras la triste muerte de su carismático líder, la vida de Nirvana llegó a su fin. Meses después Dave Grohl entraba en el estudio para grabar una serie de canciones que había ido componiendo con el tiempo.
Grohl se encargó de cantar y tocar todos los instrumentos para el disco. Aunque más tarde reclutaría una banda en toda regla, para el álbum de debut el batería se hizo cargo de todo el trabajo.
Más de diez años después canciones dulzonas aunque interesantes como "Big Me" pueden haber quedado algo desfasadas, y otros cortes como el proto-nu metal "Weenie Beenie", tras toda la resaca de grupos agobiantes de rap metal y demás, resulta algo cargantes, pero aun así la garra y furia del disco me llevan a pincharlo de tiempo en tiempo, aunque sea sólo alguna canción suelta. La carrera de los Foo Fighters prontó entró en declive, y yo, como muchos, pienso que el verdadero puesto de Grohl debería estar a las baquetas, como quedó demostrado con su proyecto Probot y su colaboración con los Queens Of The Stone Age. Aun así, Foo Fighters sigue siendo un buen disco, con dos de los temazos más potentes de aquellos años: "Wattershed" y, sobretodo, "I'll Stick Around", canción que se rumorea habla sobre la lagarta de Courtney Love, y echando un vistazo a la letra podría ser cierto. Y la rabia de ese I don't owe you anything del estribillo también podría ser un argumento a favor.
Es curioso pero fue en este primer disco donde mejor se ha captado el espíritu que hizo de Nirvana un grupo de referencia para muchos. Grohl debió de estar muy atento al talento que desplegó Kurt Cobain en aquellos cortos pero intensos años.


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