domingo, 26 de agosto de 2007

El gran Lebowski

La película que llegó interesar a la revista sobre revestimientos de suelo Floor Coverings Weekly trata, básicamente, de un hombre buscando compensación por el ultraje perpetrado a su alfombra por un par de matones. La premisa de los hermanos Coen era a un personaje ligeramente basado en un conocido suyo (también se alude al productor Jeff Dowd como inspiración), "The Dude", en una típica historia de detectives de Raymond Chandler. ¿Un vago redomado, fumeta, pacifista y aficionado a los bolos resolviendo un extraño caso de secuestro? Bueno, así es el mundo de estos pecualiares hermanos.

Joel y Ethan Coen son parte del binomio cinematográfico con más talento de las últimas décadas. En su meteórica carrera, que ya cuenta con unos cuantos clásicos imperecederos, El gran Lebowski destaca como uno de sus films más logrados. Su extraña visión de una historia detectivesca y los oníricos pasajes intercalados con toda maestría en la acción pueden fascinar por igual a los admirador del film noir así como a los espectadores más "Lebowski".
Los dos hermanos escribieron el guión y sus personajes pensando específicamente en varios actores con los que ya habían trabajado (John Goodman y Steve Buscemi), o con actores con los que querían trabajar (Jeff Bridges, Julianne Moore, Sam Elliott). Tras haber visto tiempo atrás a John Turturro haciendo un papel de hispano escribieron para él el personaje de Jesús. Un perdido Sam Elliott que le preguntaba a los Coen qué demonios hacía allí fue elegido por su voz tan grave y sus grandes bigotes (Sam Elliott debe ser lo más parecido que hay a Yosemite Sam, la némesis de Bugs Bunny).
El fachoso amigo de The Dude, con un aire extrañamente familiar a John Milius, Walter, es probablemente el mejor trabajo en la carrera de John Goodman, cuyos mejores papeles han venido de la mano de los Coen. Varias de las escenas más cómicas del film tienen a Walter actuando según su peculiar filosofía de vida labrada en los pantanos de Vietnam.
El gran Steve Buscemi, peculiar tipo y eterno (y grandísimo) secundario de nuestros tiempos, tiene aquí un divertido papel con no demasiadas frases. Si en Fargo Buscemi no paraba de hablar, los Coen decidieron que en El gran Leboswki no diría ni pío.

Con el mencionado Sam Elliott como curioso narrador el reparto principal queda completado con los mencionados Turturro (inolvidable en su papel del pederasta jugador de bolos hispano) y la fría artista que es interpretada por Julianne Moore, una de las actrices con más clase, talento y glamour de los últimos tiempos. Pequeño papel Philip Seymour Hoffman, que hace poco ganó reconocimiento internacional por su encarnación del escritor Truman Capote.
Otro habitual de los Coen, Peter Stormare, es el nihilista ex-actor porno alemán Karl Hungus. Uno de los locos que le acompañan es Flea, bajista de los Red Hot Chili Peppers.

Es difícil darse cuenta a primeras, pero El gran Lebowski tiene una estructura interna muy cuidada. El analizarla requiere muchos vistazos a la película, que está llena de detalles curiosos, aunque la mayoría de ellos los he conocido vía Internet. Por ejemplo, el personaje de Jeff Bridges, The Dude, constantemente repite frases que ha oído anteriormente. O también gran parte de la parafernalia de sus alucinógenos sueños está repartida por toda la película. Todo esto viene a demostrar que los hermanos Coen raramente dejan algo al azar. Son tan grandes escritores como directores.

Su historia detectivesca cuenta, de una forma distorsionada, con todos los elementos que este tipo de historias solían tener y de las cuales Hollywood se nutrió abundantemente en los años 30 y 40. De hecho el título de El gran Lebowski hace referencia al clásico de Howard Hawks El sueño eterno (en el original, The big sleep). Un extraño secuestro, un millonario en silla de ruedas, diferentes lugares y personas que el investigador recorre o conoce, palizas... Todo está ahí. La cinta es como un pequeño homenaje de los hermanos al cine negro, pero desde un punto de vista algo más socarrón. Como ejemplo, la clásica escena de la libreta con marcas de lápiz, que en la película es utilizada como fuente para un divertido gag.

Bueno, vamos con algunas anécdotas. Jeff Bridges, para darle más realismo a su personaje, actuó con su propia ropa: sus sandalias, pantalones, albornoces , etc. están sacados del armario de Jeff. Desde luego fue todo un acierto; The Dude (sí, odio referirme a él como "El Nota") no podría haber quedado más realista. También se asegura que The Dude dice "tío" 147 veces. Y un dato para los amantes del misterio: mientras The Dude firma un cheque en el supermercado y de fondo está Bush padre hablando de que no tolerarán la agresión (refiriéndose a la invasión de Kuwait) la fecha del cheque es... el 11 de septiembre.


The Dude se despide de su amigo

El gran Lebowski
es no sólo uno de los mejores trabajos de los Coen sino que para mí es una de las mejores películas de la década de los 90. Ideal para verla solo mientras se disfruta de un white russian (como lo haría The Dude) o rodeado de amigos y cervezas. Imprescindible el visionado en versión original.
¿Alguien conoce alguna buena receta para un ruso blanco?

2 comentarios:

Míster Chesnutt dijo...

Sin dúda una película magnífica y original, con una estética propia, como "Fargo" y "O'Brother" a su manera. Los Cohen en estado de gracia.

Profesor Farnsworth dijo...

Con el tiempo va ganando cada vez más desde luego. Los Coen son uno de los 3 mejores directores actuales