jueves, 23 de agosto de 2007

Duelo en el Atlántico

Irónicamente muchas de las mejores obras artísticas (sobretodo en el mundo del cine y la literatura) de carácter antibelicista provienen de directores o escritores que han sido soldados y han conocido la guerra de primera mano. Es el caso de la novela Sin novedad en el frente de Erich Maria Remarque que estuvo en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial o del film Platoon, dirigido por Oliver Stone que fue como voluntario a Vietnam. Y aunque Duelo en el Atlántico no es una película antibelicista, a lo largo de la misma podemos notar en el transfondo que el film está basado en The Enemy Below, una novela escrita por un oficial británico que se destacó en la lucha anti-submarina durante la Segunda Guerra Mundial. En las frases de los personajes, sus actitudes, y esas maneras que parecen todavía atadas a ese extraño código de honor de la guerra naval podemos intuir un cierto pesimismo y resignación al hecho bélico, al mismo que tiempo que los personajes no dejan de ser soldados, supetidándose ellos mismos al deber que les impone su condición.

Dick Powell, cuya carrera discurrió básicamente en la interpretación, tuvo una corta carrera como director, llegando a dirigir apenas unas cuantas películas, entre las que se encuentra The Conqueror, film que como ya comenté probablemente le llevó (a él y a gran parte del reparto) a la tumba. Aun así tuvo tiempo de darnos esta joya del cine bélico que es Duelo en el Atlántico, protagonizada por Robert Mitchum y Curt Jürgens.

Hoy en día puede incluso resultar sorprendente que sin grandes efectos especiales (aunque creo que el film se llevó una estatuilla en esa categoría) tan espectaculares como los actuales ni grandes batallas ni peleas se pueda hacer una película cuyas escenas bélicas puedan dejarte sin pestañear frente al televisor. Y es que en realidad la historia es bastante simple (aunque quizás no tanto como pueda parecer en principio) y en Duelo en el Atlántico asistimos a una fabulosa caza, un viejo juego, el ratón y el gato. Todo aquél que guste de films del estilo La caza del Octubre Rojo debería visionar este film inmediatamente; todas esas películas son deudoras del trabajo de Powell. Y no me entiendan mal, La caza del Octubre Rojo me parece un buen film, pero comparado con Duelo en el Atlántico se me antoja pequeño.

Segunda Guerra Mundial. Un submarino alemán que se dirige a reunirse con una flota (un gran acierto de la historia) para llevar cierto código británico a la Alemania nazi se encuentra en su camino con un destructor norteamericano. Debido a que el capitán de submarino tiene un destino concreto, el capitán del destructor tendrá la posibilidad de entablar una peculiar partida de ajedrez con su homólogo alemán en el que cada ataque y contraataque serán pequeñas jugadas maestras que poco a poco provocarán que surja una especie de admiración mutua entre ambos marinos, aún cuando ambos son sabedores de que su deber es tratar de destruir a su enemigo.
Al comienzo del film cunde en el destructor cierta apatía, y hay marineros que creen tener como nuevo capitán a un novato surgido de alguna oficina mandado allí por la falta de buenos oficiales. Sin embargo el personaje de Robert Mitchum resultará ser un marino experimentado en la marina mercante con un traumático recuerdo a las espaldas.

Su oponente es interpretado por el alemán Curt Jürgens, gran actor secundario que hizo su carrera a caballo entre Europa y Hollywood. El capitán de submarino tiene también tragedias a las que sobreponerse, y a través de su historia deducimos que fue en su día un marino patriota, pero que bajo el gobierno nazi se ha tornado en un descreído y amargado capitán de submarino. Vemos así como norteamericano y alemán tienen en común más de lo que pudiera pensarse en un primer momento, y que aunque ambos no desearían estar allí, son soldados al fin y al cabo y están dispuestos a cumplir su deber.

Son en las palabras de Jürgens donde encontramos las nostálgicas y pesimistas ideas no sólo del soldado, sino además las del antinazi. El capitán de submarino ve con pesimismo como la guerra tecnológica se impone, y musita para sus adentros cuando alguno de sus subordinados más fanáticos le hablan del Führer. Debió de ser éste un papel especial para Jürgens, quién a finales de la Segunda Guerra Mundial acabó en un campo de concentración debido precisamente a sus críticas hacia el régimen nazi.

Duelo en el Atlántico es un film emocionante y adictivo y espléndidamente dirigido, y creo que hasta Das Boot los cines no volvieron a ver una película que nos acercara al opresivo mundo de la dotación de un submarino de esta forma. Excelente trabajo, de lo mejor del género.

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