miércoles, 8 de agosto de 2007

Cat Scatch Fever: La garra de Ted Nugent

He reventado más narices de hippies que todos los narcóticos del
mundo libre.

Ted Nugent, el adrenalítico guitarrista de Detroit, no es la típica estrella del rock and roll. Odia el alcohol y las drogas, la Edad de Acuario le pareció una broma, no está por la labor de apoyar eventos en favor del Tratado de Kyoto y se ríe de los clichés del mundillo rockero. Desde luego no me imagino a Mick Jagger con arco y flechas recorriendo bosques en busca de alimento. Como dice el propio Nugent, "mi idea de comida rápida es un pato real".
Comenzó a finales de los 60 con los Amboy Dukes, un grupo de hard rock con toques soul y de acid rock que tras un efímero éxito poco a poco se diluyó en la nada. Comenzó entonces una carrera de The Nuge en solitario que espanta de lo buena que es. Desde el primer disco, Ted Nugent (1975), con el hipnótico tema "Stranglehold" o su himno "Motorcity Madhouse", hasta el Scream Dream de 1980, Nugent publicó 6 discos en estudio y un famoso directo, Double Live Gonzo, en lo que fue una carrera musical perfecta, a prueba de bombas. Pocos han desplegado sobre el escenario una energía tan brutal y agotadora, no para él, sino para el público y sobretodo para sus músicos, una sucesión de nombres que trataban de aguantar el ritmo de Ted como buenamente podían. A sus actuaciones tan físicas, desde sus primeras giras con look vikingo hasta su puesta en escena semidesnudo agarrado a una liana como Tarzán, había que añadir una técnica guitarrista que han hecho de él uno de los mejores guitarras de la historia. Armado con su imperecedera Gibson Byrdland semi-hueca, Nugent ha facturado algunos de los riffs y solos más grandes de la historia, como por ejemplo su gran éxito "Cat Scratch Fever".
La cara oscura de Nugent, sin embargo, ha ensombrecido en opinión de muchos sus logros artísticos. Cazador compulsivo, miembro de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), republicano extremista, racista, patriota belicista y amigo de George W. Bush, la escalada de sus comentarios en los últimos años han llevado a muchos fans a renegar de él. Seguramente es la estrella de rock más cercana al fascismo que hay en estos momentos. Así es como están las cosas; nunca le invitaría a cenar a mi casa, pero antes que deshacerme de sus discos me haría republicano.


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