viernes, 27 de julio de 2007

Woody Strode

Fue un eterno secundario, pocas veces actuó como protagonista, pero gracias a su portentoso físico y una reconocible forma de actuar, sobria pero convincente, su rostro se hizo popular entre los espectadores de los cines, especialmente entre los del género western.
Mañana habría cumplido 93 años. Woodrow Wilson Woolwine Strode nacía un 28 de julio de 1914, mientras en Europa estallaba la Primera Guerra Mundial. Tras estudiar en la universidad se convirtió en uno de los primeros jugadores de color en fichar por un equipo de la NFL. Su musculatura y sus capacidades atléticas le llevaron también a participar en combates de lucha libre.
Strode debutó en el cine en 1941, aunque realmente su carrera profesional como actor comenzó a principios de los años 50. Hizo de todo, desde villano en algunas películas de Tarzán hasta cintas de serie B como El hijo de Simbad. Su primera gran producción fue Los diez mandamientos, y su papel más destacado hasta entonces fue La colina de los héroes, de 1959.
La carrera de Woody Strode cambiaría radicalmente cuando conoció al director John Ford. Ambos se hicieron muy amigos, y Ford le otorgó a Strode el papel protagonista de El sargento negro, uno de los títulos inolvidables de la prolongada carrera fordiana. A partir de entonces Strode se convirtió en un secundario habitual y miembro del círculo de amigos del director irlandés. De hecho el actor estuvo junto a Ford hasta el último aliento del director.
Tras comenzar a ser un secundario habitual le llegaría el que quizás fuera su papel más memorable, el del temible gladiador que había de enfrentarse a Kirk Douglas en Espartaco. A pesar de la popularidad que había obtenido con El sargento negro, la baza principal que jugó en su favor a la hora de que le escogieran para interpretar a Draba fue su capacidad para lanzar el tridente como un lanzador de jabalina profesional.
Durante los 60 siguió trabajando febrilmente, rodando varias películas al año, en clásicos como Los profesionales o Hasta que llegó su hora, que le dio una segunda racha de popularidad por todo el mundo. La película de Sergio Leone significó el comienzo de unos cuantos trabajos en el western europeo.
Strode continuó actuando hasta el final, y casualmente su última película, Rápida y mortal, fue un western, el género que le había hecho famoso. Como los viejos vaqueros (e indios, que también llegó a interpretar, además tenía sangre india en sus venas), Woody Strode murió con las botas puestas. Feliz aniversario, Woody.

2 comentarios:

. dijo...

Hace tiempo que leo parte de lo que publicas en tu blog, he de reconocer que no todo, y casi siempre me sorprende el contenido. Recuerdo la sensación que me produjo el primer "artículo" que leí en él, sé que hablaba de una mujer maravillosa de la que pocos se acordaban, curiosamente olvidé su nombre, y casi su historia, pero sé que pensé que ojalá algún día alguien escribiese de esa forma sobre mi. Que ojalá hubiera más gente que escribiera así.

Me gusta mucho lo que haces.

Möbius el Crononauta dijo...

Vaya, gracias por el comentario, me has alegrado el día. Saludos, anónimo lector o lectora.