sábado, 21 de julio de 2007

Mis villanos del cine: Darth Vader

villano, na.

(Del b. lat. villanus, y este del lat. villa, casa de campo).

1. adj. Vecino o habitador del estado llano en una villa o aldea, a distinción de noble o hidalgo. U. t. c. s.

2. adj. Rústico o descortés.

3. adj. Ruin, indigno o indecoroso.


Como decían M-Clan (siento no disponer ahora mismo de una cita mejor), a los antihéroes nada se les da bien (obviaremos la gorilesca primera estrofa "arriba las manos abajo los pies"). Están destinados a no quedarse con la chica, a que el héroe llegue y la desate de las vías del tren, a perecer de las formas más absurdas y dolorosas, o, con suerte, pasarán el resto de sus vidas a la sombra. Desde que el cine tuvo a un héroe había un antihéroe para ponerle las cosas difíciles. Pero por mucho que lo intentara, el malo estaba destinado a perder. Como el caballo que monta la Muerte y el infierno, el antihéroe lleva al fracaso consigo.
El público solía identificarse con los buenos, con el guapo actor que rescata a la chica, sobretodo en tiempos difíciles cuando no había trabajo y la vida era en blanco negro. Cuando la vida mejoró y llegó el color, algunos malos de película comenzaron a cobrar más personalidad. Aun así, aquellos que se identificaban con el malo en vez de con el bueno tenían algo diferente. Formaban parte de la minoría selecta de los tenebrosos hijos de Doom, los admiradores del chico malo.
Yo fui, y soy, uno de ellos. No se de quién será la culpa, supongo que se la tendré que atribuir a ese malvado caballero Sith. Pero antes de eso, diré que sí, soy fan de los villanos. Lo cual no quiere decir que prefiera al malvado arqueólogo francés y sus nazis que a Indiana Jones. Pero cuando el villano de la peli tiene algo especial, tened por seguro que ése será mi hombre (o mi mujer).
Y la verdad es que el lado oscuro tiene algo muy seductor. En realidad lo llevamos tan dentro que a la mayoría os habrá pasado. Eso que tus padres te prohibían hacer era de repente muy atractivo. En otra ocasión te habría gustado llevarte un juguete bajo la chaqueta, comerte un pastel mientras no mira el panadero. Algunos lo hacían, otros teníamos más reparos. Pero el pensamiento cruzaba por nuestra mente alguna vez. ¿Cómo no entender pues a un pobre diablo que quiere dominar el mundo? ¿Cómo no identificarse con el perverso hombre de bigotes cuya única posibilidad de ligar es quitarle la chica al bueno? Yo soy de los villanos, chico.
Así que inauguro una nueva sección dónde os traeré a los villanos que me han hecho estremecerme o conmoverme en la gran pantalla. Aunque no sé si con el tiempo se colarán pérfidos personajes del comic o los libros. Por suerte muchas películas comparten malutos con esos géneros del arte contemporáneo. Y si no os importa, intentaré darle un tono más desenfadado del habitual, con un lenguaje algo más procaz y con menos seriedad. Porque los personajes con más y mejor sentido del humor son los chicos malos de las películas.
Si les parece bien, inauguro la sección con el primer villano al que admiré: el temible Darth Vader.


Muchos debieron alucinar con la aparición de aquel enmascarado ser vestido de negro que surgía de entre el humo en el episodio IV de Star Wars. Para mí la primera vez fue con el malvado lord Sith bajando de una nave de protocolo imperial en El retorno del Jedi.
Armado con su sable láser, sus poderes Sith y la temible voz de Constantino Romero, Darth Vader, que no gusta de que se subestime el poder del lado oscuro, es aficionado a dar órdenes tajantes y dejar sin respiración a la gente, a pesar de su asmática respiración. Sutil paradoja la del caballero oscuro.
Cuando uno, siendo un tierno infante, ve películas como La guerra de las galaxias y demás, la verdad es que se entera de poco. Y aunque la saga galáctica no sea tan sesuda como El séptimo sello, lo cierto es que a uno se le escapan muchas cosas. En mi colegio todos considerábamos, no se si acertadamente o no, a Darth Vader como el verdadero villano de la historia, aún cuando éste era en realidad un asalariado, un subordinado del temible emperador Palpatine. Pero dado que éste se dejaba ver más bien poco, y el bueno de Vader hacía todo el trabajo sucio, justo es que él se lleve la gloria.
Y aún con los años luego he redescubierto alguna cosa que otra. Dado que los Ewoks no son lo que se dice mi concepto de gran personaje galáctico, hacía mucho tiempo que no veía El retorno del Jedi. Y hoy me he visto a mí mismo sorprendido al ver como Darth Vader también tiene sus cuitas, y es digno de compasión. En realidad, como muchos asalariados, no disfruta con lo que hace. Cuando su hijo Luke le dice que en realidad él es bueno, el viejo ex-Jedi le dice (como a todo el mundo) que no conoce el poder del lado oscuro, y que debe obedecer a su señor. Como cuando nuestro padre nos dice que tiene que pagar el piso y el coche y qué nos creemos que todo el monte es orégano. Algo así.
Pus sí, me ha sorprendido recordar que Darth Vader era capaz de conmoverme. Y que se resigna a ser lo que es, aunque una pequeña vocecilla en su interior le diga qué tiene que hacer algo para cambiarlo. Al final, como todo buen padre, sale en defensa de su hijo y manda a su jefe muy lejos. Darth Vader al final se redime, se quita la máscara y nos deja ver su cara de taxista. Y luego en la nueva trilogía el tal Anakin se pasa al lado oscuro (en realidad aún no he entendido muy bien por qué) en un momento mientras Palpatine se hace viejo de repente. Mal, mal. Darth Vader no se merecía eso. Pero lo admito. Algo recorrió mi espalda cuando al ponerse la máscara suena por primera vez esa respiración de submarinista. Y es que si George Lucas hiciera un remake de cuatro horas de El Dorado, sería capaz de asistir al cine sin inmutarme sabiendo que en los últimos cinco minutos aparece Darth Vader para acabar con españoles, indios, Carlos Saura y demás señores oscuros del cine con ínfulas.
Por cierto, con tanta tecnología, ¿no podían haber inventado nada para arreglarle el asma a este hombre?

Marca de la casa: voz profunda, respiración quejosa, un sable luz y pétrea maldad con mucha Fuerza

1 comentario:

Alí dijo...

Esa última pregunta está buenísima