sábado, 21 de julio de 2007

L.A. Woman


Bueno, primero todo, y contrariamente a lo que se suele decir, éste no es el último álbum de The Doors. Más bien es el último de la banda al completo, aunque tal vez aquellos que no puedan concebir a los Doors sin Jim Morrison no puedan verlo de otra forma. Sea como fuere, la historia no iría mucho más allá. El 3 de julio de 1971 Pamela, la novia de Morrison, le encontró muerto en la bañera. Para muchos era el fin de una era.
L.A. Woman, el que iba a ser el sexto álbum en estudio del grupo, sería el primer disco en el que el productor habitual de la banda, casi un miembro en la sombra, Paul Rothchild, no participaría. Al parecer las nuevas canciones no le gustaban, y no se sentía con fuerzas para seguir con ellos. Tras una despedida amistosa, los cuatro miembros del grupo y su ingeniero habitual, Bruce Botnick, decidieron grabar el nuevo álbum en el estudio de ensayos de la banda y oficina del mánager, The Doors Workshop.
Como músicos adicionales para la grabación se contrataron a Jerry Scheff, bajista de Elvis (y es que Jim era un gran fan de el Rey) y el guitarra rítmica Marc Benno, habitual de Leon Russell. La idea del grupo y de Botnick era volver a las raíces, grabar en vivo con los menos efectos posibles. No es casualidad que L.A. Woman sea generalmente considerado como el disco blues por excelencia de los Doors. El disco se grabó rápidamente, en seis días. Una o dos tomas era lo habitual para cada canción, y Jim, armado con su micrófono habitual para las giras, un Electrovoice, decidió grabar todas las voces en un baño que había en la sala.
El disco se abre con "The changeling", el típico ritmo boogie de los Doors con una guitarra funky y un gruñido de Morrison. La letra, que Jim había escrito alrededor del 68, trata de la vida y la ciudad, y la decisión de cambiar de aires.
La segunda canción (de lo que era la primera cara) era una canción del guitarra Robby Krieger. "Love her madly" hablaba de las muchas veces que su chica le había amenazado con irse tras haber tenido una de esas típicas peleas de pareja.
El áspero blues "Been down so long", con guitarras dobladas y sonido de slide, fue inspiración de Jim tras leer una novela del escritor y cantante folk Richard Farina.
"Car hiss by my window" es un blues clásico con una letra rescatada, de nuevo, de viejos poemas escritor por Jim. La banda se puso a grabar con pocas canciones preparadas, y varios de los cortes finales surgieron en improvisaciones y grabaciones junto con viejas letras del cantante. La canción acaba con un solo vocal de Morrison imitando una guitarra.
El viejo disco cerraba su primera cara con la inmortal "L.A. woman" que daba título al disco. Para muchos su tema favorito de la banda, "L.A. woman" se convirtió en uno de los clásicos de los Doors. El tema se abría con la rugiente guitarra de Krieger (haciendo uso de la palanca) imitando el motor de un coche, entrando entonces la batería de John Densmore y el poderoso bajo de Jerry Scheff. La imaginería de la letra estaba en parte inspirada por la novela "La ciudad de la noche" de John Rechy. A mitad de canción el frenético ritmo se frena, pasamos a un medio tiempo de bajo y batería principalmente. En uno de los crescendos más famosos de la historia del rock, Jim nos presenta a su alter ego, Mr. Mojo Rising. Krieger frase sobre la base rítmica y el órgano al fondo de Ray Manzarek, para dar paso a una explosión en forma de solo que nos lleva de nuevo a la rugiente voz de Jim. Conforme la canción se acerca al final el Rey Lagarto canta a la mujer de Los Angeles con su característica voz aullante de cliente asiduo de la licorería de la esquina. En definitiva, puro rock and roll, la creatividad de la banda en sus cotas máximas.
La segunda cara se abría con el tétrico riff de "L'America", una canción de Jim sobre Latinoamérica que había sido grabada meses atrás para una película de Michelangelo Antonioni. Dado que el director finalmente no usó la composición, "L'America" se acabó incluyendo en el disco.
"Hyacinth house" era una composición de Manzarek. Aparte de la referencia mitológica al amante de Apolo, la misteriosa letra de Jim hablaba de la necesidad de encontrar a alguien especial. También incluyó, al parecer, diálogos de la banda durante una tranquila noche con bebidas y marihuana y unos extraños ruidos en el baño.
"Crawling king snake" es una versión del maestro del blues John Lee Hooker. Los Doors gustaban de revisionar viejos clásicos del blues, como atestiguan muchos bootlegs y canciones inéditas suyas.
"The WASP (Texas Radio and the Big Beat)" es una revisión de un viejo poema de Jim que éste llegó a recitar en directo. Supuestamente habla de los viejos días de infancia en que el cantante se empapó de blues y rock escuchando viejas emisoras tejanas y mejicanas, y, por otro lado, de las ansias por dejarlo todo y escapar hacia una vida mejor.
L.A. Woman se cerraba con otro gran clásico de la banda, "Riders on the storm". De una jam sobre el clásico country "(Ghost) Riders in the sky" surgió la que sería la última canción grabada por Morrison. La canción se abre con efectos de lluvia y distintos sonidos surgidos del piano eléctrico Fender de Manzarek. Luego, sobre una base del mismo Manzarek surge la clásica línea envolvente del bajo de Scheff. La voz profunda de Jim nos habla de diferentes historias, destacando la famosa imagen del asesino en la carretera bajo la lluvia. A lo largo de los 7 minutos de canción destaca el piano de Manzarek, que se explaya durante un largo solo, y los fantasmales ecos del propio Morrison siseando la frase riders on the storm. El disco se cierra con el sonido de la lluvia cayendo.
En las recientes y muy recomendables reediciones de la discografía clásica de The Doors debido al cuarenta aniversario de la banda, podemos encontrar pequeñas joyas inéditas o poco conocidas del grupo. En la edición de L.A. Woman tenemos "Orange County suite", un lánguido medio tiempo imprimido con el sello clásico Doors, y una versión del bluesman Willie Dixon, "(You need meat) Don't go no further".
L.A. Woman es probablemente el disco más completo del grupo, un disco maduro de una banda grabando a su aire y tratando de volver a su espíritu original. Aunque por diversas razones probablemente mi disco favorito siempre será The Doors, la verdad es que L.A. Woman es un fantástico compendio de lo que una poco ortodoxa banda de blues era capaz de ofrecer. Lamentablemente el disco se convirtió en poco tiempo en el testamento de una formación única y de un cantante gurú que se ha convertido en mito. Pero no hay que olvidar que tras el mito existía una música única que todavía hoy es necesaria para los sentidos.

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