lunes, 9 de julio de 2007

Hearts of darkness


Apocalypse Now, monstruosa, inigualable, un verdadero tótem del cine de los últimos 50 años, una obra maestra, una visión genial de un conflicto y del ser humano, un auténtico "tour de force" de Francis Ford Coppola, un hombre que solía dirigir películas antes de que el vino se lo llevara para siempre; (no, no seré tan malicioso, quería decir el negocio del vino).
El proyecto de llevar la novela de Joseph Conrad Corazón de tinieblas a la gran pantalla llevaba décadas sobre la mesa. En los 40 Orson Welles, quién había realizado una versión radiofónica de la novela, intentó sacar adelante el proyecto, aunque no pasó de los primeros estadios de pre-producción. Finalmente su espectacular debú como cineasta sería con Ciudadano Kane.
A finales de los 60 Francis Ford Coppola había recogido el guante. Con un tratamiento a cargo de John Milius y con la posibilidad de que la dirigiera George Lucas, Coppola llamó a todas las puertas hollywoodienses sin resultado alguno. Los productores de los grandes estudios no querían arriesgarse con una película que iba a requerir un gran presupuesto y cuya temática era por entonces tabú.
Y es que rodar la historia de Apocalypse Now era meter el dedo en la llaga de la problemática Norteamérica de aquella época. Uno de los grandes aciertos del tratamiento del guión, por cortesía de Milius, había sido cambiar el escenario africano original y trasladar la historia de Corazón de tinieblas al sangriento conflicto de Vietnam. La intención inicial de Coppola y el resto de colaboradores en su compañía Zoetrope era rodar en el mismo Vietnam, donde la guerra seguía su curso. Evidentemente ningún estudio iba a poner dinero para financiar una locura semejante.
Mientras, Lucas comenzaba a volar en solitario, tras su éxito con American Graffiti y con unas extrañas ideas en la cabeza acerca de una ópera galáctica. Así que finalmente Coppola siguió adelante solo y ya como director y productor de la película. El problema para financiar la película terminó tras los espectaculares éxitos del director italoamericano con sus dos películas sobre la Mafia. Un préstamo bancario hizo el resto. Apocalypse Now entró en pre-producción.
Coppola rehizo el guión de Milius para adaptarlo a su propia visión. Milius, excelente guionista y buen director cuando se le da bien el día, era y es un apasionado de las armas muy cercano a la derecha republicana estadounidense. No es de extrañar que su guión fuera una especie de alegato militarista que poco tenía que ver con lo que Coppola quería contar. Éste se deshizo de casi toda la palabrería chusquera, aunque sabiamente dejó algunas perlas para los momentos adecuados. Sí, efectivamente, esa famosa frase sobre el napalm y la victoria, y otras del estilo, son producto del macho man por excelencia Milius.
Finalmente la película sería rodada en las Filipinas, que eran como un Vietnam repartido por varias islas. El equipo partió hacía allí en 1976, y por entonces Coppola no debía de imaginar que se dirigía hacia el mismo infierno. Su particular "Apocalypse" había comenzado.


Hearts of Darkness es un excelente y revelador documental sobre lo que aconteció durante el accidentado rodaje de Apocalypse Now. La mujer de Coppola, Eleonor, comenzó un diario del rodaje como apoyo para su marido, además de grabar todo lo que ocurría por allí. En 1990 Eleonor colaboró con dos jóvenes cineastas para realizar unas entrevistas y editar el material filmado, creando así el citado documental que fue aclamado en el Festival de Cannes. El resultado fue realmente espectacular.
Hearts of Darkness es una puerta abierta a la locura y al proceso creativo surgido del caos, a un rodaje infernal y un camino hacia la locura con Coppola de protagonista, convertido en una especie de capitán Willard subido a un barco a la deriva con una misión que no sabe si podrá completar.
Todo lo que podía salir mal salió mal. Dicen que casos como éste son un viejo axioma de los rodajes grandilocuentes hollywoodienses, y Apocalypse Now no fue una excepción; al contrario, se convirtió, junto a Lo que el viento se llevó, en paradigma de rodaje problemático.
Para empezar, tras dos semanas de rodaje, Coppola, descontento con el trabajo de su capitán Willard, el actor Harvey Keitel, le despide y vuela a Los Ángeles para encontrar a un sustituto. Una larga lista de actores habían rechazado el papel antes de que Keitel aceptara, parecía que todos se olieran que aquél era un guión maldito. Sin embargo, un joven Martin Sheen aceptará el reto de sustituir a Keitel.
Lo que vino a continuación (quedando reflejado en el documental) fue un continuo empuje de Coppola hacia el precipicio. Los acontecimientos le sobrepasaron. Para empezar, Coppola había llegado a un acuerdo con el dirigente de Filipinas, Ferdinand Marcos, según el cual éste le alquilaría todo el equipo militar necesario siempre que no se necesitase en otra parte. El problema fue que había rebeldes aquí y allá, y sin previo aviso helicópteros y expertos eran llevados a otro punto de la isla en mitad del rodaje de una escena. Por supuesto, ésto era sólo el principio.
Un tifón arrasó los caros decorados lo que provocó que el rodaje fuera pospuesto. En el documental podemos ver cómo un incrédulo y tenso Coppola discute por teléfono cuando le informan de que Marlon Brando no acepta retrasar el rodaje de sus escenas y amenaza quedarse con su sueldo, un millón de dólares, sin haber rodado ni un segundo de metraje.
Al tifón y al caradura de Brando hubo que sumar contínuos problemas de financiación mientras el abrumado Coppola escribía y reescribía el guión. Había drogas por todas partes, y varias escenas se rodaron con los actores colocados o en pleno viaje de ácido. El juerguista Dennis Hopper pocas veces recordaba sus frases. Y cuando por fin llegó Brando, gordo, con el pelo rapado, sin saberse el guión ni haber leido la novela de Conrad, parecía que había llegado el momento de que a Coppola le diera un infarto. Pero fue Martin Sheen quién lo tuvo, y en un hospital filipino un sacerdote le dio la extrema unción. Aunque por fortuna la cosa no fue tan grave y Sheen se reincorporó al rodaje algunas semanas después.
Todo esto y mucho más es lo que podemos ver en Hearts of Darkness. Por ejemplo, la escena donde el capitán Willard rompe un espejo, que fue rodada el día del cumpleaños de Martin Sheen, que estaba totalmente borracho y se hirió de verdad, aparte de desnudar su alma en un viaje instrospectivo llevado hasta el límite por Coppola. También vemos al mismo Coppola desesperado, convencido de que la película va a ser un fracaso, que va de disgusto en disgusto, perdiendo peso a un ritmo alarmante, viviendo entre la depresión y los ataques furibundos.
También es gracioso ver cómo en la época Apocalypse Now se convirtió en una fuente de rumores varios. La película que iba a llevar seis semanas llevó 16 meses de rodajes más una titánica labor de edición por parte de Coppola y sus editores. Los maliciosos titulares hablaban de Apocalypse when? (¿Apocalipsis cúando?) y se hablaba de que Coppola había hipotecado todo lo que tenía para acabar la película (lo cual es bastante cierto). Nadie sabía que estaba ocurriendo en aquella selva lejana, así que cuando finalmente la película se presentó en Cannes en 1979 la expectación era enorme. Y sí, finalmente, la película triunfó. Coppola había creado uno de los grandes clásicos del cine a costa de dejarse la salud y el dinero. Seguramente Coppola sabía bien a lo que se refería el enigmático coronel Kurtz de Apocalypse Now cuando hablaba de "el horror".


2 comentarios:

Tío Marvin dijo...

Gracias por recordarme este magnífico documental, tuve la oportunidad de verlo, aunque no entero, cuando lo emitió Canal Plus y me pareció tan fascinante como la misma película.

Möbius el Crononauta dijo...

Está disponible por la vieja mula, algo oculto, pero ahi está para quien desee hacerse con él. Como bien dices, tan imprescindible como la película misma.