lunes, 2 de julio de 2007

El hombre enmascarado


El hombre enmascarado y un tirillas cuyo tutor quiere hacerse con su herencia están prisioneros en un cobertizo de piedra con barrotes al borde de la playa. El plan es que la marea ira subiendo y aquél al que algunos conocen como El Fantasma (The Phantom) y su débil adlátere perecerán ahogados.
El tirillas, llamado Marshall, comenta:

- La marea sube... Tenemos que hacer algo. No podemos quedarnos así.

El Fantasma responde:

- Si puedes detener la marea serás más que yo.

- ¿Cómo puede bromear? Vamos a ser asesinados...

- Cuando se puede hacer otra cosa, hay que bromear.

Más tarde, comenta El Fantasma:

- Por primera vez en mi vida lamento no ser una sardina.

Uno de los puntos más atractivos de The Phantom era precisamente esa mezcla de humor e irónicas respuestas con las típicas acciones heroicas de los superhéroes. Un esquema que también funcionó con Spiderman.
El hombre enmascarado, el fantasma que anda, el espíritu que camina... muchos son los nombres con el que se le conoce, vive en lo más profundo de una selva en algún territorio ficticio llamado (o traducido como) Bengala, nunca he tenido claro si situado en África, Asia, o en ambos sitios a la vez. Los criminales y piratas de aquellos extraños mares narran sus leyendas y temen su marca de la calavera. Y es que aquél al que conocen como El fantasma es inmortal.
Todo comenzaba mucho tiempo atrás, en el siglo XVI. El joven Christopher Walker viajaba con su padre en barco cuando éste fue asaltado por unos piratas. El joven Walkter fue el único superviviente, siendo arrastrado por las olas a las playas de la tal Bengala o Bengali. Allí, unos pigmeos le recogieron y atendieron. Una vez recuperado, Walker jura, sobre la calavera de su padre, combatir a los piratas y criminales de todo el mundo, así como también sus descendientes. Protegido por los temidos pigmeos, Walker, oculto tras una máscara, se dedica a combatir el mal. Su juramento pasa de padres a hijos, y los nativos o los rufianes creen que siempre es el mismo hombre. Tan sólo los pigmeos conocen su secreto. La saga de el Fantasma llegaba así hasta el siglo XX.
Mientras los creadores de Superman luchaban por que algún editor se interesase en su obra, el escritor Lee Falk daba a conocer en 1936 a su personaje The Phantom. A diferencia de Superman y la mayoría de superhéroes que le seguirían, el enigmático señor de la selva no disponía de superpoderes, tan sólo podía confiar en su inteligencia y su entrenamiento. Fue el predecesor directo de personajes como Batman, y de hecho Lee Falk consideró la obra de Bob Kane como un plagio. Aunque no fuera el caso, la influencia no se podía discutir.
Como todos los primeros superhéroes The Phantom comenzó su andadura en las tiras diarias de los periódicos, con ediciones especiales en color en las ediciones dominicales. Con el tiempo las historias eran trasladadas al formato de comic book.
La etapa 70's que cayó en mis manos con pelos a lo afro y dibujo realista nunca fue de mi agrado. Para mí el mejor Fantasma es el de la primera época, la de los clásicos años de 1936 hasta bien entrados los 40. Ese juego de claroscuros, esa inocencia latente, esas trepidantes aventuras y los de vez en cuando cómicos diálogos me cautivaron siendo niño. Si tuviera que formar un triunvirato con mis superhéroes preferidos, The Phantom estaría entre ellos.
El personaje creado por Falk daría para una o varias películas interesantes, y un proyecto hace un tiempo que circula en forma de rumor, pero no parece concretarse nunca. De la versión que se hizo hace años, mejor no hablar.

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