sábado, 30 de junio de 2007

Sesiones de la enfermedad tropical


7.000 dólares a la semana en comida, drogas y alquiler. Ése era el ritmo de vida de Keith Richards cuando en 1971 los Rolling Stones invadieron el sur de Francia. Los amigos y músicos relacionados con Keith iban y venían, y unos cuantos cocineros habían sido contratados para cocinar exóticos platos a cualquier hora del día y en cantidades industriales para que todos pudieran saciar su hambre. Los camellos del lugar hicieron su agosto, y la cercanía de Marsella, capital europea de la droga, hizo que Keith y los suyos difrutaran de las drogas más puras que se podían encontrar.
El famoso estudio móvil de los Stones fue llevado a Francia porque Keith no quería alejarse de su escondite y su familia. Los técnicos robaron electricidad de los ferrocarriles ya que no había energía suficiente para todo el tinglado que comportaba el estudio portátil.
Las grabaciones fueron caóticas, la mayor parte de los que residían en la villa de Keith, Nellcote, estaban colocados casi todo el tiempo. Charlie Watts y Bill Wyman llegaban sobre las ocho, y Keith aparecía a las diez. A veces Mick llegaba para grabar y Keith no daba señales de vida. Hubo muchas tensiones. Aun así, de esas extrañas sesiones surgió parte del inmortal Exile on Main St.
Villa Nellcote había sido un cuartel general de la Gestapo durante la Segunda Guerra Mundial. Se decía que en los sótanos de la mansión se habían llevado a cabo los "peculiares" interrogatorios de la temible policía nazi. Ningún lugar mejor para pasar unas vacaciones con Keith Richards.
Entre idas y venidas de amigos, gorrones y camellos, Keith se ocupaba de su familia: la mítica compañera de Keith, Anita Pallenberg, tan enganchada como su amante Stone, y el hijo de ambos, Marlon. Días extraños y felices para el pequeño Richards. Mientras, las "sesiones de la enfermedad tropical", como decía Keith, seguían, hasta que en octubre Bianca, la mujer de Mick, tuvo un hijo en París y Jagger decidió no volver más por el centro de perversión de Keith. Ese mismo mes unos ladrones entraron en la villa y robaron 11 guitarras. Keith lloró, y la mayoría de los que allí estaban se sorprendieron, pues nunca habían visto al duro rufián derramar lágrimas, ni siquiera tras la muerte de Brian Jones.
La policía francesa, al tanto de los trasiegos en villa Richards, pasó por allí para preguntar después de que un chef fuera despedido por Keith cuando le intentó chantajear, ya que su hija había recibido drogas por cortesía de Anita. Viéndolas venir, los Stones, para evitar más problemas, dejaron Francia y se fueron a Los Angeles a terminar su nuevo disco. Pero la estancia a lo Atila de Keith en Villefranche-sur-Mer aun traería cola.

Fotos de las sesiones de la enfermedad tropical


Anita y Marlon. ¡El pequeño Richards también era fan de Tintin!

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