sábado, 30 de junio de 2007

Post-Stone Fever pt.2: Good ol' Keith



Esta vez parece que ha sonado la alarma de verdad. El riff humano, definitivamente, ha entrado en el club de la tercera edad. ¿Se no ha hecho Keith Richards un abuelo, después de tantos años? La duda me corroe.
La verdad es que el bueno de Keith dejó de tener un aspecto saludable hace mucho, ya en los 70 paseaba por todos lados su apariencia cadavérica y su desdentada sonrisa. Aunque cueste creerlo, las leyes de la naturaleza a todos alcanzan, incluso a los mitos (¿muertos?) vivientes. Como todo el mundo sabe, y la leyenda no ha dejado de recordar, Keith Richards tendría que haber muerto seis o siete veces ya, pero por algún extraño retruécano de la genética, el viejo guitarrista sigue vivo, como bien inmortalizó Andrew Dice Clay en su famosa frase de la película Ford Farlaine.
Han sido muchos, muchos, años de excesos. Tras su famosa caída del cocotero, que muchos no creyeron (¿recordaban quizás cuando se dijo, años atrás, que las costillas rotas de Keith se debían a haberse caído de la escalera cuando buscaba un libro en su biblioteca? ¡Un momento! ¿Libros? ¿biblioteca? Sí, sonaba a coña, pero no sé, ¿acaso Keith no era fan de Keourac?), una intervención en la cabeza, sin contar los electroshocks a que se sometió hace décadas y tantas otras cosas por las que ha pasado ese extraño ser apodado el riff humano, a muchos nos chocó su estado de forma en éste último concierto al que hemos asistido.


Las malas noches de Keith habrá sido muchas, pero a ciertas edades una mala noche asusta al más pintado. Con su bronsoniano nuevo look, el guitarrista de Dartfort estuvo lento, a ratos perdido, y, en definitiva, tocaba lo que le venía en gana, aunque en realidad eso lo ha hecho siempre.
Que un tipo de siempre tan demacrado como Richards preocupe al personal desde luego es alarmante. Aunque, sí, la opinión también es unánime en que esa noche Keith había decidido celebrar algo por su cuenta con litros de alcohol. Otra vez, nada nuevo en el horizonte. Eso que conocemos como profesionalidad nunca ha sido uno de sus puntos fuertes, y a nadie debería sorprender pues estas cosas. Si buscas profesionalidad, ¡Keith no es tu hombre!


Keith y sus medicinas

Así pues, ¿qué fue diferente? Pues no lo sé exactamente, pero es la sensación que tuvimos muchos. ¡Keith Richards se ha hecho mayor! O se le notó más esa noche. Que Mick Jagger esté más en forma que yo no me sorprende, y lo que sí me sorprendía es que su compañero del alma estuviera como una rosa con esa dieta tan especial que lleva. Y ahora que ya parece surtir efecto, ¡me sorprendo! La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay Dios! Al simpático forajido ya le cuesta subirse a su caballo, pero cuando le da por cabalgar, la tierra todavía tiembla, eso no lo dudéis.


El viejo pirata y Johnny Depp

Cuando el escenario pequeño comenzó a moverse entre las masas algo pasó con el sonido, y mientras tenía a sus majestades a unos cuantos metros de mí, prácticamente sólo se oía la batería de Charlie Watts y la guitarra de Richards. Era como si Keith tocara en mi jodido salón. La verdad que fue entrañable escucharle, un error aquí, ahora toco, ahora no, ahora meto un arreglo por que sí... Si alguien pudiera dudar que Charlie es un grandísimo batería y un genio, debería haber visto como el Stone de pelo blanco se cogió perfectamente a una imposible y desdibujada intro de Keith Richards para Honky Tonk Woman. Increíble.


El mago de las cinco cuerdas ataca con otro riff

En resumen, la calidad que atesoran estos dioses del rock and roll es tan grande, y su repertorio tan apabullante que los errores que puedan cometer nunca ensombrecen el espectáculo de su peculiar circo ambulante. Disfruté como un enano, el set list fue de ensueño, y si no lloré con Happy es por que estaba saltando y cantando, no es canción para tener quietos los pies. Tras un largo día hoy he dormido 13 horas y aún estoy cansado. Pero valió la pena. Look at me, I'm shattered!


Don't mess with Keith!
¿Será esa la misma navaja que
puso en el cuello de Ron Wood?

No hay comentarios: