jueves, 7 de junio de 2007

Otis Redding

"I've been loving you too long" fue la banda sonora para un popular anuncio de chicles hace unos cuantos años. Los Black Crowes consiguieron uno de sus primer éxitos versioneando uno de sus viejos temas. Y si por algo será recordado Otis Redding es por el silbido más famoso de la historia del rock.

Sí, Otis era un artista soul pero sus actuaciones eran tan eléctricas como pudieran serlo las de Janis Joplin. Cantó éxitos de Beatles y Rolling Stones, y se hizo muy popular entre los melenudos hijos del amor y los sufridos soldados de Vietnam.
En el centro del estado de Georgia se encuentra Macon, ciudad que vio nacer a Little Richard o los Allman Brothers. Otis se crió en aquella población como cualquier otro niño de su época: yendo a la escuela, jugando, y yendo a la Iglesia. Como casi todos los cantantes de color de la época, el pequeño Redding comenzó su carrera cantando en el coro de la Iglesia. A los quince años ganó un concurso de talentos, y en poco tiempo ya daba conciertos con grupos locales.
En 1962 comenzó a grabar para una subsidiaria del famoso sello de soul y R&B Stax. Con un primer pequeño éxito, "These arms of mine", Redding se dedicó a recorrer la geografía nacional dejándose la vida en los escenarios, tocando allá donde se le requiriera. La vieja y mejor forma de hacerse con una sólida base de seguidores.
"Mr. Pitiful", la impresionante Try a little tenderness o su versión del "(I can't get no) Satisfaction" de los Stones fueron varios de los siguientes éxitos que cosechó. Muchas de esas canciones fueron grabadas con la banda habitual de sesión Booker T. & the MG's, de la que el guitarrista Steve Cropper formaba parte. Steve y Otis resultaron ser un tándem perfecto para la composición. En aquella época no era habitual que los cantantes de soul escribieran sus propias canciones, pero Otis, con la ayuda de Steve, rompió moldes en ese aspecto.
Pero su consagración definitiva estaba por llegar. Otis Redding era muy popular entre los negros, pero no tanto entre los blancos. En 1967 le llegó su oportunidad de cambiar la situación. Fue llamado a participar en el festival de Monterey de aquel año, el primer gran festival hippie. Varios artistas se consagraron definitivamente allí, y un par de revelaciones sorprendieron al mundo. Janis Joplin y Otis Redding, que con una aplastante actuación se puso a todo los asistentes en el bolsillo. La actuación completa de Redding en el festival fue publicada en video con el titulo de Shake!, y es un magnífico testimonio de lo que esta enorme bestia del escenario podía hacer. Su entrega, carisma y talento vocal no eran de este mundo.



"Sittin' on the dock of the bay" no sólo estaba destinada a convertirse en su mayor éxito, sino que hoy en día es uno de los himnos definitivos de la música pop. Su melodía y su inolvidable silbido final son tan populares que seguro más de uno podría tararearla de memoria.
Comenzó a tomar forma tras el festival de Monterey. Redding decidió tomarse un descanso en una localidad llamada Sausalito, una pequeña ciudad en la costa californiana. Allí escribió el primer verso, Sittin' in the mornin' sun/I'll be sittin' when the evenin' come. En las siguientes semanas, mientras iba de gira, siguió escribiendo la letra en hoteles, restaurantes, donde pudiera.. En diciembre de aquel año entró en un estudio de Memphis para trabajar la música y la melodía con Steve Cropper. La canción quedó completada salvo por el último verso, que todavía no tenía letra. Otis tenía que viajar para actuar en Wisconsin, por lo que silbó la melodía y la dejó grabada para acabar las letras a su regreso.
El 10 de diciembre de 1967 Otis, su mánager, y cinco de los seis miembros de los Bar-Keys, su grupo de acompañamiento, se subieron en una avioneta para desplazarse y dar aquél concierto en Wisconsin. La avioneta nunca llegó a su destino. Se estrelló en el lago Monona falleciendo todos sus ocupantes salvo el trompetista Ben Cauley. La fulgurante carrera de Otis había terminado casi antes de empezar. La noticia cayó como una losa sobre todos aquellos que le conocían y le querían, mientras sus fans no podían dar crédito a los periódicos. El bueno de Otis se había ido para siempre.
Su desolado compañero Steve Cropper se refugió en su trabajo, acabando las mezclas de las últimas grabaciones de Redding. Su amigo nunca volvió para poner letra a aquella melodía final, y Cropper decidió dejar el silbido tal y como había sido grabado. Aquella parte final iba a convertirse en una inconfundible patente de la canción. Otro clásico había nacido.
Seis semanas después de la muerte del cantante, "Sittin' on the dock of the bay" llegaba al número uno de todas las listas. Ahora toda América sabía quién era aquél cantante surgido de Macon. Otis Redding era una estrella. Siempre lo había sido en realidad, seguramente era su destino. Y aunque se había reunido con el firmamento demasiado pronto, seguró que sonrió satisfecho de que la gente silbara su canción.

1 comentario:

Tío Marvin dijo...

Me ha emocionado la historia de esa canción, no sabía que estaba incompleta.
Soul power!