viernes, 22 de junio de 2007

Operación Barbarroja



Unternehmen Barbarossa era el código para la operación que la Alemania nazi desató hace exactamente 66 años: la invasión de la Unión Soviética.
Si hay un hecho decisivo en el escenario bélico europeo durante la Segunda Guerra Mundial es la decisión de Hitler de acabar con la "amenaza roja" que representaba la Unión Soviética de Josif Stalin. La invasión alemana no sólo significó el comienzo del fin de la imbatible Wehrmacht y la Alemania nazi, sino que cinco años después llevaría el comunismo hasta el centro de Europa, delimitando así el escenario para la tensa y callada lucha conocida como la "Guerra Fría".
Uno de los preceptos básicos de la política hitleriana era el "espacio vital" o Lebensraum, la conquista y colonización del Este de Europa como eje del sustento de Germania, una futura mega-nación aria con extensos campos agrícolas y latifundios. Los eslavos, a quienes los nazis consideraban inferiores, serían exterminados o esclavizados. Por otro lado, el esfuerzo de guerra alemán necesitaba de los enormes recursos naturales de la Unión Soviética, y sobretodo del vital petróleo del Cáucaso.
En 1939 Alemania y la Unión Soviética, dos enemigos naturales y supuestamente irreconciliables, habían sorprendido al mundo firmando un pacto de no agresión que permitió el reparto de Polonia entre las dos potencias. Esa frágil alianza por supuesto no estaba destinada a durar, y sólo era cuestión de tiempo ver quién movía primer sus fichas. Finalmente, fue Hitler quién avanzó sus peones un 22 de junio de 1941.
El ataque alemán cogió por sorpresa a una desprotegida Unión Soviética, aunque dicha sorpresa fue relativa, ya que anteriormente Stalin había sido debidamente informado por parte de uno de sus mejores espías, Richard Sorge, de los planes nazis. Sin embargo, Stalin rechazó la idea de que Alemania estuviera dispuesta a atacar.
Una vez más, la blitzkrieg germana no encontró oposición alguna. El rápido avance de la Wehrmacht y el inicial éxito de la operación se debieron a varios factores. Las purgas estalinianas en los años 30 habían privado al ejército soviético de un buen número de competentes oficiales y generales. Por otro lado, las fuerzas soviéticas estaban, por lo general, peor preparadas y equipadas que los alemanes. Aun así, en pocos meses las ventajas del ejército rojo pronto saldrían a relucir.
El mito de "el general Invierno" siempre ha sido convenientemente explotado por la propaganda rusa a la hora de explicar los repetidos fracasos de sus enemigos al intentar invadir la Santa Madre Patria. Primero Napoleón, y después Hitler, vieron ponerse el sol de sus victorias en las vastas y heladas llanuras rusas. Y aunque la meteorología jugó un papel decisivo, no fue la principal razón para la derrota alemana.
Desde la misma preparación de la Operación Barbarroja se cometieron errores críticos. La opinión de Hitler de la debilidad rusa y de una fácil victoria alemana no eran realistas. Su errónea visión de conjunto provocó una sucesión de metidas de pata que acabarían mandando al traste cualquier posibilidad de victoria.
Sin embargo, la etapa inicial de la invasión supuso una enorme victoria alemana. Las divisiones alemanas avanzaron rápidamente, creando bolsas de tropas rojas que irremediablemente acababan rendiéndose. El enorme número de prisioneros soviéticos en las primeras fases de la operación convencieron a Hitler de que había acabado con el Ejército Rojo, cuando si de algo disponía la Unión Soviética era del recurso humano. Cuando finalmente se vio los soviéticos seguían resistiendo, el führer decidió ahogar económicamente a la Unión Soviética. Con Moscú a la vista, Hitler desplazó a las fuerzas blindadas del Grupo de Ejércitos Centro hacia el norte y el sur, deteniendo fatalmente la ofensiva final sobre la capital rusa. Nunca sería tomada. Y ese no fue el único error.
La increíble extensión de la Unión Soviética hizo que las líneas de abastecimiento de la Wehrmacht se alargaran más de lo que sus recursos podían permitirse. En contra de lo que pudiera parecer, gran parte del ejército alemán no estaba motorizado, lo que llevaría a problemas de movilidad. Por otro lado, aunque la temporada de lluvias se retrasó aquél verano, cuando finalmente llegaron las unidades motorizadas y blindados alemanas quedaron literalmente empantanadas en suelo ruso. Además, la creencia de Hitler en la rápida victoria alemana había dejado a sus soldados con uniformes y ropas de verano. Para cuando el invierno (uno de los peores en varias décadas) llegó, las tropas alemanas comenzaron a caer víctimas del frío.
La Wehrmacht falló en su intento de controlar el petróleo del Cáucaso, y en su lugar llegaría a quedar detenida en el Volga, con sus tropas luchando en las ruinas de Stalingrado en una de las más terribles batallas de toda la guerra. Cuando a principios del 42 el avance alemán se vio frenado, la Unión Soviética se convirtió entonces en una tumba para las tropas germanas, y una guerra que no podía ganarse y que consumiría cada vez más hombres y recursos vitales que no podrían ser sustituidos.
Desde el comienzo de la invasión Stalin comenzó a clamar a sus nuevos aliados (Gran Bretaña primero, los Estados Unidos desde diciembre de 1941) por la apertura de un segundo frente. Mientras, en un enorme esfuerzo logístico, la impresionante maquinaria soviética y sus vitales fábricas fueron trasladadas detrás de los Urales, fuera del alcance alemán. Sin embargo, el astuto Stalin pedía y pedía más camiones, más munición, más tanques. El plan de Préstamo y Arriendo de Roosevelt alcanzó también a la Unión Soviética, mientras en el corazón de ésta la industria rusa comenzaba a fabricar equipamiento, aviones y vehículos a un ritmo impresionante. Cuando un gigantesco y totalmente equipado ejército soviético pareció surgir de la nada, la sorpresa fue total. El curso de la guerra había cambiado, y aunque muy pocos lo sabían entonces, en las desoladas estepas rusas un nuevo orden comenzaba a ser forjado.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Es lo mjeor q leido asta el momento y la primera de todas las paginas que me queda claro ^^
gracias muxas gracias =)

Hitler la nombró así en honor de Federico I, Friedrich I, en alemán, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico durante el siglo XII, llamado Barbarroja por el color de su barba.
un besote
cuidate xau