jueves, 7 de junio de 2007

The needle & the damage done

Desde finales de los años 50 el movimiento contracultural en los Estados Unidos comenzó a unir la libertad individual y el uso de las drogas. Se buscaban nuevas sensaciones, expandir la mente y el espíritu, y tener la posibilidad de fundirse en la naturaleza y formar parte de la Tierra, sentirla, alcanzando nuevos niveles de percepción. La era del flower power en los 60 abrió las puertas al uso de todo tipo de drogas cuyos efectos eran desconocidos. Por entonces, todo era aún un juego.
La relación entre las drogas y la música popular no era nueva, era casi tan antigua como aquellas nuevas notas negras y blancas.
La marihuana era casi un segundo instrumento para muchos músicos de jazz. Louis Armstrong la consumía a diario. Sin embargo, durante los años 40, la heroína comenzó a ganar popular entre los músicos negros, sobretodo aquellos que abanderaban el movimiento be bop. La popularidad de Charlie Parker en músicos más jóvenes, tanto blancos como negros, siempre dispuestos a ser como su ídolo, ayudó a la rápida popularidad de la heroína.
A finales de los años 60 el ciclo se estaba repitiendo, ésta vez en el mundo del rock and roll. Marihuana, LSD y otro tipo de alucinógenos dieron paso a la peligrosa nueva sustancia.
En 1969 Neil Young se disponía a grabar un segundo disco en solitario tras haber dejado atrás su etapa con Buffalo Springfield. Descontento con su álbum de debut, un encuentro con unos tales The Rockets y unas cuantas jams convencieron a Young de que había encontrado un perfecto grupo de acompañamiento para su nuevo trabajo. Rebautizados como Crazy Horse, Danny Whitten, Billy Talbot y Ralph Molina ayudaron a hacer de Everybody knows this is nowhere uno de los discos más aclamados del canadiense.
Danny Whitten, guitarrista de gran talento y enorme compositor, vivía una peligrosa relación con la heroína. Las almas sensibles tienen muchas veces necesidad de volar más alto y más lejos, y si son atraidas por el ardiente sol, tal vez se vean incapaces de regresar. El jugueteo de Whitten con la heroína le convirtió en un adicto. Ello no evitó que el primer disco de Crazy Horse debiera mucho al talento de Whitten. Pero aquél fue el principio del fin.
Durante las primeras sesiones de grabación del siguiente disco de Young, After the gold rush, se hizo evidente que la delicada salud de Whitten le impedía incapaz trabajar correctamente. Poco después Neil Young decidió prescindir de los Crazy Horse, aunque Molina partipó más tarde en gran parte de la grabación.
Cuando las drogas hicieron de Whitten una sombra de sí mismo, el resto de la banda se vio obligada a seguir camino sin él. Pasaron los meses, y Neil Young le llamó para los ensayos de su nueva gira. Danny Whitten no podía seguir el ritmo de los demás, parecía ausente. La heroína había acabado con su espíritu.
Un día de noviembre de 1972 Young despidió a Whitten. Le dio un billete de avión para L.A. y 50 dólares para que ingresara en una clínica de desintoxicación. Al parecer, nada más llegar a la ciudad, Whitten se gastó el dinero en la heroína más pura que pudo encontrar. Murió por sobredosis sin haber llegado a los treinta. Sus pertenencias cupieron en una miserable caja.
Durante muchos años Neil Young se sintió responsable de su muerte, y sobre su obra posterior sobrevoló el fantasma de Danny Whitten. Young compuso The needle and the damage done pensando en aquél compañero a quién dejó marchar un día de noviembre.

I caught you knockin'
at my cellar door
I love you, baby,
can I have some more
Ooh, ooh, the damage done.

I hit the city and
I lost my band
I watched the needle
take another man
Gone, gone, the damage done.

I sing the song
because I love the man
I know that some
of you don't understand
Milk-blood
to keep from running out.

I've seen the needle
and the damage done
A little part of it in everyone
But every junkie's
like a settin' sun.


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