lunes, 4 de junio de 2007

MC5


Detroit, ciudad del motor por excelencia, trabajó sus pistones a fondo entre los 60 y los primeros 70, dando a luz a un gran número de grupos y artistas con la crudeza por bandera y que dejaron una indeleble impronta en el mundo del rock. Ted Nugent, The Stooges y MC5 fueron los tres grandes pilares sobre los que sustentó la emergente escena de la gran ciudad de Michigan. No ha sido hasta hace unos pocos años en que la popularidad alcanzada por The White Stripes ha destapado de nuevo una latente escena con decenas de grupos y estilos que con mayor o peor fortuna han intentado su salto a la escena mainstream.
Tan olvidados durante mucho tiempo como The Stooges, es curioso ver como éstos han alcanzado una popularidad de la que los cinco de Detroit carecen. Aunque como banda de culto son más populares que antaño, MC5 permanecen todavía en un semi-anonimato aun cuando fueron en su día tan esenciales para la música underground norteamericana como lo fue la banda de Iggy Pop. Tal vez el que ninguno de los ex-miembros de MC5 haya alcanzado la popularidad de la Iguana haya imposibilitado un súbito revival del legado de los Motor City Five. Aunque probablemente sea mejor así, quién sabe.

Fred "Sonic" Smith y Wayne Kramer eran dos guitarristas de Ann Arbor, Michigan, que se conocían desde pequeños. Fans del rythm & blues y el rock de pioneros como Chuck Berry, entraron y salieron de bandas locales hasta que decidieron unir sus fuerzas en un mismo grupo que muy pronto alcanzó cierta notoriedad local. Mientras, al parecer, iban a la búsqueda de un mánager, se toparon con Rob Derminger, más conocido como Rob Tyner, con varios contactos en la escena de Detroit y convencido militante de izquierdas. Tyner, seguidor de la música negra, del blues al gospel, se convirtió en el candidato perfecto al puesto de vocalista de la banda, ya que poseía una potente y distintiva voz impregnada con la oscuridad del soul. Michael Davis (bajo) y Dennis Thompson (batería) completaron la formación de la que iba a ser una furiosa máquina de rock and roll.
Una curiosa clave detrás del crudo sonido de Stooges y MC5 y su afición a llevar el rock a nuevas fronteras e hipnóticos estados mentales es la admiración que en ambas bandas despertaban los músicos de jazz, destacando la influencia que el innovador John Coltrane tuvo en Iggy Pop por un lado y Kramer y Smith por otro. Y si The Stooges parecían una panda de yonkis peligrosos, MC5, bajo el liderazgo de su mánager e ideólogo John Sinclair, se convirtieron en una peligrosa cabeza pensante dispuesta a darle en el sistema donde más le doliera.
Durante la primera etapa de la banda Sinclair y Tyner ejercieron una gran influencia, y la política se convirtió en algo tan importante como la propia música. Reinvindicaciones comunistas, furiosos discursos y armas simuladas eran el pan de cada día en los conciertos de la banda, conciertos que por otra parte cada día atraían a más público. Su impactante puesta en escena y su increible energía en el escenario hicieron de MC5 una banda a tener en cuenta. Tanto, que cuando todavía no habían publicado ningún trabajo fueron portada de la revista Rolling Stone.
A principios de 1968 editan su primer single, "Borderline/Looking at you", que se agotó en pocas semanas. La banda se embarcó entonces en una gira por los States como teloneros de Big Brother & The Holding Company, a los que eclipsaron totalmente. Se cuenta que incluso los todopoderosos Cream se rindieron ante el tour de force de los cinco de Detroit. Con semejante trayectoria su primer disco no tardó en llegar. La emergente discográfica Elektra, cuna de The Doors, fichó al grupo al mismo tiempo que hacía lo propio con The Stooges.
Con su reputada fama como banda de directo no es de extrañar que el primer álbum de MC5 sea un album en vivo. El disco se grabó entre el 30 y el 31 de octubre en el Grande Ballroom, centro neurálgico de los "kick out the jams" concerts, inolvidable eslogan de la banda que servía como calificativo a conciertos que congregaban a centenares de seguidores de la banda. Así, en 1969 aparecía el primero largo de MC5, titulado, como no podía ser de otra forma, Kick out the jams.
El crudo y salvaje sonido de directo de la banda quedó perfectamente impreso en el incendiario disco, y es desde luego uno de los mejores discos en directo de la historia. Desde el histérico inicio con "Ramblin' rose" hasta la pequeña jam de "Starship", todas las canciones son clásicos imperecederos de una banda en su mejor momento. "Kick out the jams" se convirtió en el himno definitivo de la banda y en toda una declaración de principios. Si quieres conocer el legado de los de Detroit, Kick out the jams es por donde debes empezar. Imprescindible.
MC5 es una de esas bandas en las que cuando te introduces en su mundo comienzas un viaje alucinante. Pinchar Kick out the jams a todo volumen es algo indescriptible, y la enorme calidad que atesora la banda es difícil de describir con palabras. Su influencia en el punk americano fue decisiva, y muchos grupos irrumpidos en la era alternativa de los primeros 90 reconocieron su influencia.
El debut de la banda se vendió bien, pero una posterior controversia con unos grandes almacenes llevó a Elektra a deshacerse del grupo. Los siempre avispados capos de Atlantic se hicieron entonces con la banda.
Por aquel entonces John Sinclair era encarcelado por posesión y consumo de drogas, con lo que la banda hubo de seguir camino por libre. En el verano del amor el caso de Sinclair fue apoyado por el activista Abbie Hoffman y éste decidió ofrecer un speech en mitad de la actuación de The Who en el festival de Woodstock. Lo que ocurrió después es ya uno de los momentos míticos del rock. La influencia de MC5 era, como véis, poderosa.
Con Atlantic los de Detroit publicaron dos discos más. Back in the USA resultó un ejercicio de talento compositivo. La indomable furia había desaparecido en estudio, pero es un buen ejemplo de que MC5 eran capaces de trabajar las melodías sin dejar atrás el ímpetu que los caracterizaba. Otro imprescindible disco al que siguió High Time, que obtuvo mejores críticas que los discos anteriores. Sin embargo, en mi opinión es más flojo de los tres. Aun así es un trabajo bastante bueno y completa la excelente trilogía que la banda dejó tras de sí.
Las discretas ventas de los dos discos llevaron a Atlantic a deshacerse de la banda. El uso de las drogas por parte del grupo había pasado a convertirse en un problema, y el bajista Davis fue expulsado de la banda por depender en demasía de la heroína. A ello había que sumar una cada vez más fría respuesta por parte del público ante una banda agotada tras dar lo mejor de sí en unos pocos años. La crisis fue agravándose y la ruptura final llegó en 1972.
MC5 fueron junto a los Stooges mentores de los más radicales grupos punk norteamericanos, y son en parte una influencia básica en la explosiva escena escandinava que eclosionó durante gran parte de la década de los 90. Si sois seguidores de la mítica banda de Iggy Pop no lo dudéis y lanzaros a por los discos de MC5, no os arrepentiréis.

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