sábado, 5 de mayo de 2007

Sepultura



¿Quién podía imaginar que Brasil albergaba algo más que fútbol y samba? Y sin embargo, una admirable escena de diversos estilos derivados del heavy metal bullía dentro de ese inmenso país, sobretodo en la depauperada zona de Belo Horizonte. La dictadura militar aún era reciente, y supongo que tanta rabia acumulada debía salir por algún sitio.
Resulta difícil pensar que un batería tan extraordinario como Igor Cavalera comenzó tocando con cacerolas y sartenes, y que en un país donde encontrar discos de rock era tan raro como un encontrar un trébol de cuatro hojas, cuatro tipos así pudieran salir adelante. La primera formación del grupo estaba compuesta por Max Cavalera, hermano de Igor, cantante y el miembro más carismático del grupo. De la guitarra se encargaba Jairo T y del bajo Paulo Jr. La determinación del grupo fue su máxima baza en los comienzos, y a pesar de los muchos problemas consiguieron salir adelante. Desde el primer momento estaban decididos a cantar en inglés, y nada ni nadie iba a hacerles cambiar ni sus principios ni su poderoso estilo.
Sin embargo, su ascenso fue lento, aunque seguro. Tras publicar un primer LP conjunto con la banda Overdose, en 1986 la banda editó su primer disco completo, Morbid Visions, donde la banda plasmó todas sus influencias más extremas: Metallica y demás grupos del thrash y el doom. Aunque lamentablemente sus aspiraciones pagaban cheques que su talento no podía pagar.
En su día, en plena fiebre metálica de Sepultura, compré a ciegas el Morbid Visions. No recuerdo cuántas veces lo escuché, una, dos, tal vez tres. Pero siendo sincero, aquello era un desastre. Tan sólo unos cuantos momentos de su primer himno, "Troops of doom", merecían la pena. Desde entonces lo tengo en el rincón más oscuro de mi colección. Creo Morbid Visions tan sólo gustará a los fans más acérrimos del género. Sea como sea, el grupo había dado su primer paso hacia la fama.
Todo empezó a cambiar cuando Andreas Kisser, natural de Sao Paulo, entró en el grupo como guitarrista sustituyendo a Jairo T (por cierto, ¡vaya un nombre para un guitarrista de rock!). Kisser, mucho más completo y con una mejor técnica era lo que el grupo necesitaba para perfilar su sonido y poder ensordecer al mundo.
Tras un par de discos donde el grupo fue evolucionando (afortunadamente) hacia sonidos de más calidad donde comenzaba a primar la melodía y no el ruido, el grupo salió de sus fronteras por primera vez. Realizaron una gira europea y llamaron la atención de un (por entonces) pequeño sello en Norteamérica, Roadrunner. La banda emigró a los States y, mientras Max se casaba con la representante del grupo, Sepultura publicaban en 1991 un (ahora sí) buen álbum de metal en toda regla, el exitoso Arise. Roadrunner, hoy en día una de las grandes compañías discográficas del mundo del metal y estilos afines, basó gran parte de su crecimiento en los éxitos de Sepultura. Y Arise fue el primero de ellos. Un gran disco de metal y un video prohibido por la MTV era todo lo que el grupo necesitaba para darse a conocer. Era hora de conquistar definitivamente al mundo.
El arma perfecta para ello surgió en 1993, y se llamó Chaos A.D. Repleto de letras combativas y riffs poderosos, dos singles de granito como "Territory" y "Refuse/Resist" llevaron la popularidad del grupo a cotas que seguramente ellos jamás podrían haber imaginado. Su peculiar cuento de la Cenicienta estaba llegando a su feliz apogeo, y Sepultura fueron coronados, con toda justicia, como uno de los reyes del nuevo metal alternativo.
El doom iba quedando atrás mientras el grupo no temía experimentar ni dar rienda suelta a otras inspiraciones e influencias, entre ellas el punk y el hardcore. Prueba de ello es que en el Chaos A.D. colaboró nada menos que Jello Biafra, gurú del punk norteamericano. La música tradicional de Brasil también comenzó a dejarse ver en la música del grupo, como en la deliciosa "Kaiowas". El camino del grupo les llevaba poco a poco a investigar sus raíces, con lo que su siguiente disco no podía titularse de otra forma.
En 1996 aparecía Roots, un disco ecléctico donde tradición y modernidad iban de la mano. Por supuesto la muralla de sonido metálica seguía presente, pero el grupo, dispuesto a experimentar y dejarse llevar por su creatividad. Si Sepultura tienen un jam album, sin duda es éste. Las percusiones son una constante en casi todas las canciones (hoy en día resulta algo bizarro, pero Carlinhos Brown colaboró activamente en el disco) y la música de raíces la encontramos en su estado más puro en el precioso tema "Itsári", que el grupo grabó a medias con la tribu india de los Xavante.
Sin embargo, el fin de la época dorada estaba cerca. Max Cavalera se sintió traicionado cuando el resto del grupo decidió despedir a su manager y esposa, y dejó la banda. El grupo estuvo a punto de desaparecer, ya que el liderazgo de Max era uno de los pilares de la banda. Pero el resto decidieron seguir y ficharon a un enorme tipo llamado Derrick Green como cantante.
En 1998 llegó el nuevo disco con Green al frente, Against. No eran malas canciones, pero la garra había desaparecido, aunque, como pude comprobar algunos años más tarde, en directo seguían tenido gancho. Aun así, aquella nueva formación ya no iba conmigo.
El grupo sigue vivo, pero tras la marcha el año pasado de Igor Cavalera, creo que ya poco pueden tener que ofrecer. De todas formas, ya dieron lo que tenían en los 90, y esos discos me los llevaré a la tumba. Éstos últimos años no puedo decir que Sepultura formen parte de mi día a día, pero cuando recuerde cierta época de mi vida en la banda sonora ellos tendrán un lugar de honor.

No hay comentarios: