domingo, 20 de mayo de 2007

Muérete, bonita


Armas, Dios y los concursos de belleza son algunos de los pilares que han forjado a los Estados Unidos de América. Todo eso lo podemos encontrar en Muérete bonita, un film del año 1999.
No siempre ocurre que cambiando de canal te encuentres con una película de la que en principio no esperarías nada y que sin embargo te sorprende con una propuesta interesante. Me ha ocurrido esta tarde con este título.
El film es un supuesto documental sobre un concurso de bellezas en un pequeño pueblo del Medio Oeste americano donde tradición y religión van de la mano. Pero no todo es lo que parece, y la realización del documental permite al espectador acercarse a las miserias que acechan tras la tranquila apariencia de un villorrio norteamericano temeroso de Dios.
La película está protagonizada por Kirstey Alley (una buena actriz de comedia que siempre me pareció muy desaprovechada), una entonces en ascenso Denise Richards y una adolescente Kirsten Dunst, sin olvidar a la siempre sexy Ellen Barkin.
El punto fuerte del film es una profunda ironía y una mala leche que rodean todo el film, y que se hacen patentes en algunas de las mejores escenas de la cinta; desde unos japoneses deseosos de ser americanos que han adoptado a una hija algo crecida para sumergirse de pleno en la cultura americana, mientras regañan a su hija biológica por hablar "mal" (esto es, en japonés) delante de las cámaras. O esas bellezas patriotas que adoran las armas y rezan a Dios, dispuestas a todo por ganar (y que tienen mucho en común con la Joy de Me llamo Earl), o quizás lo mejor de todo, la reina de la belleza de la edición anterior, ¡en tratamiento por anorexia! Y cuyo espectáculo delirante en la entrega de premios es también digno de mención.
El guión no es demasiado sólido pero hay algunas buenas frases para el recuerdo ("él no tiene culpa de haber nacido más simple que el mecanismo de un chupete").
En la parte negativa, creo que el gran error fue intentar ofrecer al fin y al cabo una comedia al uso, en vez de profundizar más en los golpes bajos al way of life americano y descargar más mala baba. De todas formas, la película es un perfecto entretenimiento para una aburrida tarde de domingo. Aunque si existe algún buen documental sobre los concursos de bellezas americanos seguro que la mierda está asegurada. La realidad siempre supera la ficción.

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