viernes, 18 de mayo de 2007

Alternativa 3 y la docuficción


La ficción que trata de hacerse pasar por real seguramente sea tan vieja como la humanidad, aunque los medios modernos de comunicación se convirtieron en un vehículo perfecto para tales menesteres. Probablemente podríamos remontarnos al programa radiofónico de Orson Welles y su Guerra de los Mundos como el primer caso de docuficción, aunque realmente no fuera intención de Welles (al menos no reconocida) hacer pasar los hechos por realidad, ya que hubieron varios factores que provocaron aquella famosa histeria colectiva.
Entre programas de televisión sobre lo paranormal y este tipo de documentales hay una gran diferencia, aunque siempre habrá alguien que considere ambos como un vehículo de entretenimiento digno de poca estima y que además puede pervertir o confundir la mente de la gente sencilla. En mi opinión no creo que se llegue a tal extremo (o en todo caso no es más dañino que otros apartados de esta sociedad), aunque es un riesgo más que posible, pero de momento dejaré de lado los primeros para centrarme en los segundos, los documentales de ficción.
El documental (ficticio, por supuesto) que sirve de inspiración para esta disertación es Alternativa 3, un viejo documental difundido en un canal de televisión inglés en 1977 y que causó una gran polémica en su día.
Lo que me atrajo del documental en un principio fue la historia, por lo cual me decidí a buscarlo y verlo. Y para dejarlo claro desde ya, el documental en sí, visto actualmente, es bastante cutrillo (¡si hasta un supuesto científico fue después personaje en la serie cómica Alló Alló!), aunque tiene algunos puntos álgidos como unas conseguidas imágenes marcianas.
Y ahora unos pequeños antecedentes: Science Report era un programa mono temático sobre ciencia y cada semana ofrecía un documental sobre cualquier aspecto relacionado con dicho tema. Para el día 1 de abril de 1977 (Día de los Inocentes en Inglaterra) se había preparado un falso documental sobre conspiraciones lunares y marcianas. Pero hubo ciertos problemas y su emisión fue retrasada, lo que llevó a una gran confusión y una posterior polémica aún mayor.
La historia en resumidas cuentas es ésta: lo que comienza siendo una investigación sobre la fuga de cerebros en Gran Bretaña se torna en la búsqueda de la verdad sobre una supuesta conspiración a nivel mundial (mmm, qué sería de nosotros sin los conspiranoicos. ¡Realmente orgásmico!) oculta a los ojos de la gran mayoría.
El calentamiento global y el "efecto invernadero" tienen sus orígenes en el siglo XIX, pero fue durante los 60 y 70 cuando comenzaron a cobrar un verdadero significado. Y uno de los grandes aciertos de Alternativa 3 fue establecer el punto de partida para su historia en dicha realidad. Básicamente, como todos podemos comprobar, la Tierra se está yendo al garete, y en el documental se presupone que ésto es algo inevitable. Así que una secreta reunión de científicos y expertos, al más puro estilo conferencia de Wannsee, se reunieron en un caserón para buscar posibles soluciones. Nacen así tres alternativas, tres soluciones. Desechadas las dos primeras, resta sólo poner en práctica la tercera, la Alternativa 3.
Pensemos en un mundo dividido en dos mitades, la Guerra Fría todo lo domina, y dos enemigos irreconciliables preparan sus arsenales. Ambas facciones se odian, pero una extraña paz reina entre ellas. ¿Se debe a la tan cacareada paridad nuclear? Sí, pero es mucho más divertido pensar que ambos hemisferios políticos han unido sus fuerzas para salvar a la humanidad, o a una representación de ella.
Sí, en películas, libros, series (ese homérico capítulo de los Simpson) se ha tratado mucho el tema. Si el mundo está perdido, salvemos una escogida representación de la humanidad y vayámonos a otra parte. Ésa es, en definitiva, la tercera alternativa.
Otro gran acierto del documental es jugar con el concepto conspiranoico que a tantos atrae y fascina. ¿Era posible, pues, que Estados Unidos y Unión Soviética estuvieran colaborando desde finales de los 50 para crear una base en la Luna que hiciera posible una colonización de Marte? Claro que no, pero para eso está la ficción. Así que lo que tenemos aquí son dos grandes potencias que engañan a sus pueblos (las misiones espaciales que todos conocemos son meros divertimentos para mantenernos ocupados) mientras científicos, artistas y otros prohombres en todo el mundo desaparecen misteriosamente. A mí me parece una historia fascinante que alguien debería recuperar y fabricar con ella una gran película del estilo Todos los hombres del presidente o El informe pelícano, que nos aleje de un pobre documental televisivo.
Todo esto en principio está muy bien, el problema sobrevino cuando el documental no se emitió cuando debía y miles de telespectadores quedaron totalmente confundidos. En los títulos de crédito salen los nombres de actores y actrices, y la fecha final es la original, 1 de abril, pero, ¿quién mira los títulos de crédito? Más cuando a uno le acaban de decir que el mundo se acaba y los gobiernos nos mienten. Obviamente visto la que se había montado, el canal televisivo emitió una declaración donde dejaba claro que todo era ficción. Pero todo el mundo sabe que para un conspiranoico convencido cualquier prueba de realidad es prueba de una conspiración aún mayor. Muchos creyeron que el gobierno inglés había obligado al canal a emitir dicha nota informativa. Genial.
Así, los confundidos en todo el mundo fueron muchos (aquí, el pobre doctor Jiménez del Oso tampoco fue menos) y ésa fue la historia. Lo cual no es óbice para que la docuficción pueda ser un gran vehiculo de entretenimiento.
Por ejemplo, el documental Dark side of the moon, u Opération Lune, emitido hace cinco años en el canal Arte. Ésta vez sí, es un producto de gran calidad que no provocó histerias y que también trataba una ficción interesante: la no alunización del Apolo XI. Un clásico de la conspiración.
Ver el documental algo empezado puede ser bastante confuso, como me pasó a mí y le habrá pasado a muchos que lo vieran en su día. Lo cual no es sino una prueba de lo bien hecho que está el documento. La premisa, como muchos ya sabrán, es que en 1969 el hombre no llegó a la Luna, y que nunca ha llegado. Fue todo un montaje de la CIA para engañar al mundo.
Y en aquella época, ¿quién podía crear un engaño de semejante calibre? ¡Stanley Kubrick, por supuesto! Fascinante, un plató, Kubrick, la CIA... realmente genial. Y aquí no tenemos simplemente un grupo de actores. El engaño rizaba el rizo y la propia viuda de Kubrick, Donald Rumsfeld y otras figuras de la ciencia y la política participaban en el juego. Y en los créditos, tomas falsas, para que no haya rastro de duda. La verdad es que es un documental ficticio muy bueno y entretenido.
No sé, la docuficción me parece muy entretenida, a pesar de los riesgos que entraña para la gran masa. No hace mucho los medios daban la noticia del pequeño caos que se había producido en Bélgica cuando supuestamente una de sus provincias había decidido independizarse. Telediarios y reporteros así lo afirmaron aquella noche. Aunque esto más que con la docuficción tiene que ver más con una dramatización à Orson Welles, es una prueba de lo sugestionables que podemos ser a veces. ¿Verdad? ¿Mentira? ¿Serendipia? ¿Llegará el día en que los preclaros y los famosos dejen el planeta y los pobres nos quedemos retozando en nuestra propia mierda? Bueno, finalizaré citando a Homer Simpson, quien reprueba a su afortunada hija Lisa que lo deje en un mundo agonizante.
Recuérdame así, Lisa... ¡lleno de furia asesina!

2 comentarios:

Hard Rick dijo...

Lleno de ira homicida.

Möbius el Crononauta dijo...

Así has de recordarme, muchacho