jueves, 19 de abril de 2007

Operación Hollywood


¿Os gustan las películas bélicas? Tal vez detestéis el género, por las causas que sean. Si una de esas causas es el patriotismo exacerbado norteamericano del que hacen gala muchas de ellas, seguid leyendo, tal vez os interese saber algunas cosas.
Ya que he mencionado los problemas de los productores de Hollywood a la hora de abordar temáticas bélicas en sus films, quisiera acercaros a un documental muy interesante que vi no hace mucho, llamado Operación Hollywood. En dicho documental se nos acerca a la particular relación que a lo largo de los años ha mantenido el Departamento de Defensa de los EEUU y los grandes estudios hollywoodienses.
Prácticamente desde los comienzos del cine como medio de entretenimiento el ejército estadounidense se percató de las enormes posibilidades y ventajas que para ellos podía tener ese nuevo invento. Así que pensaron que si prestaban su apoyo en los rodajes de películas bélicas éstas podrían llegar a ser una buena manera de popularizar la noble tarea de servir a la patria.
Con los años las relaciones entre la meca del cine y el Departamento de Defensa (al que me referiré como DD) se fueron estrechando, alcanzando su apogeo, como es lógico, durante la Segunda Guerra Mundial. En aquellos años, de haber tenido la posibilidad, Hollywood y el DD habrían contraído matrimonio.
En la posguerra comenzarían a surgir las primeras discrepancias. La política del DD era y es simple: danos un guión afín a nuestras ideas (es decir, da una buena imagen del ejército de los Estados Unidos y sus soldados) y contarás con todo nuestro apoyo. Envíanos un guión donde se muestren actitudes poco acordes con lo que debería representar un soldado del U.S. Army, haz apología del pacifismo, o en otras palabras, dános por el culo con tu historieta, y obtendrás apoyo cero. El lector perspicaz se habrá dado cuenta de que una película que cuente con el apoyo material y humano del ejército abaratará enormente los costes de dicho film, mientras que si ese apoyo es negado, el productor deberá dejarse muchos millones en algo que podría haber obtenido gratis. Y ese mismo lector perspicaz sabrá que gastarse dinero va contra la religión de los productores.
Así que cuando un tal Stanley Kubrick envió su guión al DD para rodar Senderos de gloria, la respuesta fue una clara negativa. Años después, con La chaqueta metálica, no logró mejores resultados. Los films bélicos de los 50 y 60, por lo general bastante asépticos, contaron por lo general con el generoso apoyo de las fuerzas militares estadounidenses. A partir de los 70 la ruptura entre cineastas y militares fue total. La era de Vietnam había llegado.
Francis Ford Coppola, quién prácticamente sucumbió tanto física como económicamente para rodar Apocalypse Now, lo habría tenido más fácil si hubiera cambiado el eje de su historia, pero obviamente aquello no habría tenido mucho sentido. Y un film que versa sobre un militar del U.S. Army que tiene que asesinar a otro militar del U.S. Army no es del agrado del DD. La película no pasó el corte. Tampoco Platoon, que era todo lo opuesto de a lo que un miembro del DD le gustaría ver en la pantalla. Por otro lado, Top Gun contó con apoyo total. Curioso.
¿Quiere esto decir que los films patrióticos lo son por obligación de abaratar costes? La respuesta no. Como ejemplo, en el documental se menciona el film Boinas Verdes. ¿Se cambió el guión o se adaptaron escenas para lograr un aprobado? No, de principio a fin el film fue un proyecto personal de John Wayne (y supongo que no hace falta decir más) que obviamente encantó a la junta militar encargada de los asuntos fílmicos. Pero en otros casos, líneas, escenas o tramas enteras se han cambiado o suprimido sólo por la obligación de abaratar costes. El DD sabe lo que gusta el dólar en Hollywood, y esa es su principal baza.
Ya que, en definitiva, lo que el DD persigue es que, a través de las películas, los jóvenes que van al cine en Kentucky, Ohio, Boston o cualquier otra parte del país, consideren la vida militar como algo cool, una opción que les proporcionará aventuras, acción, camaradería y alguna dosis de heroísmo. Eso es lo que se busca, y eso es lo que en muchas ocasiones se consigue.
Por otro lado, ha de notarse también que el arte, plegado a los gustos del que paga, siempre se ha resentido, quizás con la excepción de los renacentistas. No es casualidad que entre los peores films bélicos de la historia se encuentren la mayoría de colaboraciones con el ejército. La mayoría de ellos, si no han ejercido una saludable auto-censura previa, habrán tenido que hacer varios cambios impuestos para obtener el codiciado apoyo militar. Contadas son las excepciones, y, perdóneseme la redundancia, la más excepcional, es sin lugar a dudas Patton, de Franklin J. Schaffner. Cinematográficamente es una gran obra, y no obstante es una de las preferidas del DD, ya que George S. Patton es una venerada institución del U.S. Army, por lo que los productores del film obtuvieron tanques, aviones y todo lo que quisieron.
La influencia del DD sobre las películas bélicas sigue siendo enorme, pero me pregunto si el avance de la tecnología y los efectos especiales no minará ese poder. Dado que hoy en día prácticamente se pueden hacer aviones, barcos y ejércitos enteros con un simple ordenador, en principio la intervención del ejército debería ser innecesaria. Pero a menudo se ha dicho que nada hay más real y espectacular que la vida misma. Y como todo el mundo sabe, los directores son muy maniáticos. O, al menos, supongo que esa es la esperanza de los bravos militares estadounidenses.

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