jueves, 5 de abril de 2007

El último rey de Escocia


Mientras daba un paseo al salir del cine y contemplaba una luna bastante bonita sobre los edificios, y mientras trataba de manejarme con un empacho de palomitas, venía dándole vueltas en la cabeza a la figura de Idi Amin Dada. Para quién desconozca quién era este tío, diré que fue uno de los peores y más sanguinarios dictadores africanos que se haya conocido. Durante 8 años instaló un régimen de terror donde las matanzas y el canibalismo estaban a la orden del día. Amin fue apoyado en un principio por Gran Bretaña, los Estados Unidos e Israel. Y cuando el asunto se les fue de las manos, le declararon enemigo público número uno. Siempre el mismo error. Pero esa es otra historia.
Decía que venía pensando sobre Idi Amin y la película y me preguntaba qué me había gustado realmente, si la interpretación de Forrest Whitaker o la película en sí. Ponerse en la piel del dictador no era cosa sencilla, dejando a un lado acentos (recomiendo visionar el film en versión original) y gestos. Al final del film vemos imágenes del propio Idi Amin, y al contemplar su mirada te das cuenta de que Whitaker lo ha conseguido. Su Oscar creo que ha sido muy merecido.
Aunque no es de extrañar, ya que Forrest Whitaker rompió el molde en uno de los mejores films de Clint Eastwood, Bird. El actor norteamericano comenzó a destacar en films como Platoon, pero Bird fue su consagración definitiva. Sin embargo, su carrera posterior ha sido más que irregular, imagino que más que nada debido a que el hombre debía de ganarse los garbanzos. Pero esta vez parece que lo ha conseguido, y me alegro, porque pocos actores actuales hay de su talla.
Como decía, la mirada de Whitaker durante toda la película, su fiereza, la sensibilidad que muestra, le convierten en el eje central de toda la obra. Realmente creo que sin él todo lo demás se habría venido abajo. No hay nada peor en un biopic (aunque éste film no lo es) que no creerte al personaje real. Y yo, al menos, me lo he creído. Y eso hoy en día es una gran noticia.
El último rey de Escocia es la ópera prima de Kevin McDonald, un director que hasta ahora había trabajado realizando documentales. Sin ser una mala película, y dejando de lado detalles históricos que a algunos interesará y a otros no (de todas formas, la historia es una mezcla de ficción y realidad), el ritmo se me antoja algo inconexo. La relación entre el ficticio doctor escocés y el dictador no parece que profundice lo suficiente. Los eventos se van sucediendo y la historia parece sólo capaz de arañar la superficie. No sé si estaré en lo cierto, quizás me deje llevar por la fuerza que Whitaker imprime a su personaje, pero diría que es la presencia de Idi Amin la que te hace querer seguir la historia, contemplar en qué acabará su tétrico régimen, más que observar si el donjuanesco doctor logrará solucionar sus cuitas.
La ambientación está bastante lograda (el director consiguió pleno apoyo del gobierno de Uganda), las interpretaciones son correctas (Whitaker arroya con todos, aunque destacaría la labor de los personajes secundarios del médico y el pobre Ministro de Sanidad) y la banda sonora es, cuanto mínimo, sorprendente. Imagino que las opiniones irán según gustos. Muchos podrían argumentar que una banda sonora a base de rock y funk (aunque con mucha influencia africana, eso sí) no sea la mejor música para ambientar una película en un país africano. Quizás no les falte razón, pero es una apuesta que me ha gustado, y me ha servido para querer indagar por ese camino. A destacar el frenético funk-rock que suena de fondo mientras el doctor escocés juega a médicos y enfermeras con quien no debería. Entre la música y ese estilo visual setentas, por momentos creía estar viendo el documental "Cuando éramos reyes" sobre el célebre combate africano de Mohamed Alí en África.
Resumiendo, creo que se podría haber sacado más partido a la historia, pero por suerte el amigo Forrest Whitaker estaba ahí para dejarnos una actuación digna de semejante personaje. Aquellos que veáis la película y os guste su actuación, idos de cabeza a por Bird, si es que aún no la habéis visto. Eso sí es una obra maestra.

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