martes, 17 de abril de 2007

Bowling for...

Ha vuelto a ocurrir. Hace unas horas que ha ocurrido, y las noticias son aún algo confusas, pero parece que ya estamos ante la mayor matanza en un centro escolar de la historia de los Estados Unidos. Se habla de 30 fallecidos y un número similar de heridos. Blacksburg será otro nombre a añadir en la ya larga lista de atentados perpretados en colegios y universidades por inadaptados armados hasta los dientes, como ya lo fue Columbine en su día. Pero de momento los norteamericanos que piensan como Michael Moore parece que aún son los menos.
Nunca he estado en los USA, así que no puedo hablar de primera mano, pero siempre intento formarme una opinión a través de conversaciones con gente que haya estado allí, noticiarios, libros... Y ver unas imágenes grabadas por un aficionado en la cadena CNN donde con un contador iban mostrando el número total de disparos que se podían escuchar me ha llevado a pensar otra vez que aquello es otro planeta.
Estados Unidos es un país enfermo. Su convulsa historia y la particular ideosincrasia de sus fundadores y dirigentes ha conllevado la existencia de leyes anacrónicas que para un europeo siempre resultan chocantes, como por ejemplo su peculiar sistema electoral o como en el caso que nos ocupa el derecho constitucional a llevar armas. Como ya demostró Moore en su famoso documental, allí conseguir un arma es prácticamente igual de fácil que comprar una revista.
He visto el breve discurso que George W. Bush ha dirigido a la nación. En él Bush ha dado sus condolencias a los familiares, ha dicho que es un horror, ha hablado de rezos, de Dios y de poco más. Obviamente todo debate que pueda existir en las calles sobre el enorme problema que afecta a las armas no llegará a las altas instancias. Son todavía muchos los que no entienden o no quieren entender que el excesivo número de armas en circulación y el fácil acceso de la población a las mismas es un cáncer que por lo visto cada día va a peor. Por supuesto, un ciudadano estadounidense está expuesto a morir por arma de fuego en cualquier momento. Los números pueden llegar a ser muy inquietantes, como se mostraba en el documental Bowling For Columbine, y soy consciente de que esas fuentes corresponden a una parte muy interesada. Pero lo cierto es que masacres como las de hoy siguen ocurriendo. También ocurren en otras partes del mundo, por supuesto. Pero simplemente allí le facilitan el trabajo a aquellos dispuestos a matar.
En este caso los hechos han sido algo distintos. Se ha producido un primer tiroteo en una de las residencias universitarias, donde han muerto dos estudiantes. Dos horas después, en otro lugar de la ciudad universitaria, el asesino ha dado riendo suelta a su retorcido plan. No está claro si las fuerzas de seguridad se han mostrado ineficaces, pero algunas voces se han alzado contra la actuación del cuerpo de seguridad de la propia politécnica. Pero este sería otro debate.
Aún no se saben las motivaciones del asesino. Muy probablemente sea otro inadaptado, uno de esos jóvenes perdidos que la sociedad estadounidense parece fabricar como fabrican hamburguesas. Por lo tanto tendríamos un sistema de valores podrido, una educación ineficaz y un ilimitado acceso a armas de todo tipo.
Para mucha gente como yo, que disfruta con su música, sus películas, y muchos otros aspectos de su cultura, Estados Unidos es un país muy interesante. Pero también soy consciente de los enormes problemas que la gran potencia lleva sufriendo durante tantos años. Sin entrar en raíces históricas o factores raciales, lo cierto es que allí el éxito lo es todo. Probablemente esa filosofía de vida difícilmente podría ser más opuesta a la española, donde crucificamos y criticamos a cualquiera que alcance el éxito o sea popular sea cualesquiera la razón. Y si un joven no puede o no quiere estar al nivel exigido, lo pasará muy mal. No podrá adaptarse. Y los inadaptados, o bien se consumen en una triste existencia, o tal vez alcancen la fama en un grupo de rock, o bien tomen una última determinación: la venganza.
Poco se sabe aún del presunto homicida. Parece que al acabar su siniestra labor se ha suicidado. Tal vez era un loco hijo de puta, tal vez se reían de él de pequeño, tal vez su novia le haya dejado, o tal vez era un veterano de alguna maldita guerra. Lo cierto es que le daba asco vivir y decidió llevarse a unos cuantos consigo. Locos hay en todas partes, también los hay aquí. Pero por suerte, aquí las hamburguesas aún son más numerosas que las armas. Creo que mañana iré a un MC o un BK y daré gracias por ello. Al fin y al cabo, hay que seguir cantando.

There's colors on the street
Red, white and blue
People shufflin' their feet
People sleepin' in their shoes
But there's a warnin' sign on the road ahead
There's a lot of people sayin' we'd be better off dead
Don't feel like Satan, but I am to them
So I try to forget it, any way I can.

Keep on rockin' in the free world,
Keep on rockin' in the free world
Keep on rockin' in the free world,
Keep on rockin' in the free world.

I see a woman in the night
With a baby in her hand
Under an old street light
Near a garbage can
Now she puts the kid away, and she's gone to get a hit
She hates her life, and what she's done to it
There's one more kid that will never go to school
Never get to fall in love, never get to be cool.

Keep on rockin' in the free world,
Keep on rockin' in the free world
Keep on rockin' in the free world,
Keep on rockin' in the free world.

We got a thousand points of light
For the homeless man
We got a kinder, gentler,
Machine gun hand
We got department stores and toilet paper
Got styrofoam boxes for the ozone layer
Got a man of the people, says keep hope alive
Got fuel to burn, got roads to drive.

Keep on rockin' in the free world,
Keep on rockin' in the free world
Keep on rockin' in the free world,
Keep on rockin' in the free world.