domingo, 4 de marzo de 2007

A vueltas con El Coloso


Todo productor de cine siempre se preocupa por el uso que se hace de su dinero, como es natural. Aunque no todos tienen la suficiente visión como para entender según que cosas. En ocasiones hay pequeños malentendidos que pueden derivar en auténticas tragedias. Esta es una pequeña anécdota de una de esas historias.
Uno de los asociados del comité de producción de cierta película fue a ver al director para informarse acerca de la marcha de la producción del film, antes de que se comenzase a rodar en España.
Se reunió con el director del film, un peplum, en principio, sin demasiadas pretensiones. Pronto surgió la cuestión. ¿Quién haría de El Coloso? El perplejo director como toda respuesta le habló del arquitecto. ¿Arquitecto? ¿Qué pintaba un arquitecto haciendo de coloso?
La estatua iba a ser construida por el arquitecto, afirmó el director romano. ¿Arquitecto? ¿Estatua? ¿Acaso El Coloso no era un poderoso hombre con músculos como un Hércules o un Maciste cualquiera? "No", respondió el director. "Era, y es, una estatua".
El pobre asociado se dejó llevar por el pánico, hablando de ruina, bancarrota, repitiendo sin cesar que estaban todos locos. El avispado director finalmente logró calmar al buen hombre con unas nuevas ideas sobre El Coloso. ¿Qué tal si El Coloso caminara y aplastara gente bajo sus pies? ¡Sí! ¡Aquella era la solución que haría del film algo memorable. "¡Es usted un genio!", exclamó el productor asociado. "¡Estamos salvados!".
Sergio Leone había vivido uno de las escenas más absurdas de su carrera como director de cine. El rodaje de "El Coloso de Rodas" podría continuar.

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