jueves, 29 de marzo de 2007

Saxon


En cierto modo voy a seguir hablando de guerreros. No son troyanos pero sí tienen algo de sajones. Estos hijos de la Gran Bretaña volvieron hace poco a los escenarios españoles para hacer lo que mejor saben: rockear duro.
Hace muchos años, ellos estuvieron allí, poniéndoselo difícil a los Judas Priest, Iron Maiden y demás grupos metálicos que poblaron la tierra a comienzos de los 80. Quizás nunca llegaron al nivel de popularidad e inspiración que sus colegas de generación, pero tuvieron mucho éxito en su día y se hicieron con una buena legión de fans melenudos. Dondequiera que la dama de hierro dejara un hueco, allí estaban Saxon para rellenarlo.
La historia (especialmente el Medievo) siempre fue un referente para los Saxon y las letras de su cantante, Byff Byford. Y como viejos guerreros que luchan hasta caer, los miembros de Saxon continúan haciendo giras y grabando discos, lejos ya de los grandes estadios y las listas de éxitos, pero demostrando una gran dignidad y saber hacer que para sí quisieran muchos grupos noveles. Otros han caído por el camino, o continúan haciendo el ridículo allá por donde pasan. Sin embargo, las huestes del bueno de Byford van al gran y sin concesiones. Gozan de un gran repertorio lleno de grandes clásicos inmortales, sus nuevas canciones no desentonan con sus hits del pasado (lo mínimo que se le puede pedir a una banda de su trayectoria) y se ganan a la audiencia cada noche. En gran medida ello se debe a la excelente labor de Byford como frontman del grupo: es un levanta-audiencias, con él lo de la experiencia va más allá de los grados. Son varias las crónicas de sus actuaciones en festivales hispanos donde se comprueba que en una buen día Saxon pueden meterse en el bolsillo a la audiencia más escéptica.
Y este lunes pude volver a presenciar su esplendoroso y enérgico directo. A pesar de los cambios de formación, el espíritu sigue ahí, y desde luego casi me hicieron olvidar aquella lejana noche cuando los vi por primera vez y disfruté como en pocos conciertos he disfrutado. Una pena que la acústica de la sala no acompañara, pero escuchar grandes temas como Crusader, Heavy Metal Thunder o Denim & Leather le hace a uno olvidarse de todo lo demás. Eso sí, me quedé allí esperando un último bis a ritmo de 747 (Strangers In The Night). Eso no se hace, hombre.

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