viernes, 9 de marzo de 2007

Richard Corben


Nunca he sido un gran seguidor del cómic. Aunque siempre hubo decenas de ellos por mi casa, nunca me he adentrado en ese mundo tan amplio y al mismo tiempo tan fascinante. Mi colección se reduce a los clásicos que todos tenemos por casa y algún que otro cómic de la Marvel perdido. Y en algún sitio yacen las viejas colecciones de mi padre (los más viejunos tal vez los recuerden: Totem y el seminal Cimoc), dedicadas a las historietas underground norteamericanas y el cómic europeo.
Allí descubrí grandes historias, desde la ciencia-ficción y el terror hasta el erotismo y el humor más ácido. Era muy joven y nunca entendí realmente de qué iba todo aquello, pero si hay algo que recuerde son los fascinantes dibujos de Richard Corben.
No sabría cómo describirlo. Corben fue un pequeño revolucionario, y su técnica daba a sus dibujos una extraña luminosidad, como si siempre se contemplara a sus personajes a través de la luz de una luna pálida.

Las historias fantasiosas y de ciencia ficción de Corben se hicieron populares en la famosa revista underground Heavy Metal, punto de referencia de los 70 para cualquier fan del género. Desde el antibelicismo y la anarquía hasta el erotismo más "russmeyeriano", Corben creó un mundo de fantasía y escapismo que atrapó a millones de adolescentes con acné y testosterona a raudales. También ha adornado con su arte portadas de varios discos (principalmente de grupos de heavy metal de tercera), siendo el más conocido el Bat Out Of Hell de Meat Loaf.
Aunque por lo que a mí respecta, poco entendí. Sólo sé que había monstruos, alter-egos de Conan El Bárbaro y chicas semidesnudas a las que siempre secuestraban. El interés sobre éste último punto llegó más tarde, y... pero esa es otra historia.

Hace ya muchos años que no hojeo ninguna de sus extrañas historias, pero si me retrotraigo a mis inocentes años infantiles Corben siempre acaba apareciendo. Como esa portada dónde un alienigena curioso contempla el cadáver de un astronauta. ¡Podía pasar horas mirando aquella portada! La verdad es que es singular lo que uno puede llegar a recordar de su infancia.

3 comentarios:

La Mujer Kleenex dijo...

Yo soy mas de mortadelo y filemon :)

La Mujer Kleenex dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

Y yo, y yo