lunes, 5 de marzo de 2007

Esta tierra es mía

Habéis convertido esto en un desierto, y afirmáis que es paz.

En 1943, el director francés Jean Renoir, por aquel entonces forzoso exiliado en Hollywood, dirigió un drama situado en la Francia ocupada por los nazis (aunque en el film se sitúa la acción "en algún lugar de Europa", todas las referencias apuntan claramente a Francia), siendo básicamente un alegato antibélico y sobretodo una declaración por la libertad de los hombres de los pueblos.
La trama es simple: un tímido y apocado profesor de escuela (el inigualable Charles Laughton) que vive con su madre y ama en secreto a su compañera profesora se verá envuelto en una trama de sabotajes y represalias, siendo finalmente acusado del asesinato de un importante miembro de la población, a la par que novio de su amada profesora y colaborador de los nazis.
En conjunto, no es una película grandiosa. Por aquel entonces fue otra de tantas películas patrióticas de bajo presupuesto para levantar la moral del pueblo y hacer frente común al enemigo, que, sin embargo, es retratado más humanamente que en otras películas de características similares.
La gran diferencia con otras películas del género, aparte del pequeño toque europeo de Renoir, es la formidable interpretación de Laughton, mucho más comedido que en otras ocasiones, pero sin embargo singularmente efectivo.
La construcción de su personaje, temeroso profesor primero, y valeroso héroe después (¿sutil metáfora del camino de la propia Francia?), es tan sutil como eficiente, hasta su mutación final, tras presenciar el fusilamiento de su jefe y amigo.
Aprovechando la oportunidad que se le brinda al defenderse él mismo, el personaje de Laughton proclama un discurso de los que marcan época, defendiendo la libertad, la necesidad de héroes en tiempos difíciles, la futilidad de cualquier ocupación cuando el pueblo quiere ser libre (¿inspiraría esta película a algún ciudadano iraquí?), y la constatación de que cualquiera de nosotros, en una situación extrema, puede hacer aquello de lo que nunca se creyó capaz.
Resumiendo: como ya he dicho, esta película no es Ciudadano Kane, pero merece la pena que le echéis un vistazo, simplemente por dos razones: para poder admirar una vez más la destreza de Sir Charles Laughton y para escuchar uno de los mejores discursos judiciales de la historia del cine. Por último, simplemente destacar la belleza y buen hacer de Maureen O'Hara y la siempre entrañablemente gruñona Una O'Connor, la Rafaela Aparicio de Hollywood.

Charles Laughton

3 comentarios:

Gloria dijo...

Que gran película! fue la que me convirtió, de pequeña, en una amante del cine... y en una fan de Laughton de por vida ;D

Es curioso que muchos consideren la etapa americana de Renoir como "de segunda", cuando creo que películas como esta, "Swamp Water" y "The Southerner" son realmente, bastante buenas, y o tienen que envidiar a otros films que hizo en Francia. "This land is mine" pasa, curiosamente, por ser un trabajo "de encargo", cuando fue en realidad un proyecto personal de Renoir, que él mismo produjo para la RKO.

Una pequeña corrección: Laughton nunca fué honrado con el título de Sir por sus compatriotas... creo que veían eso de que tuviera tanto éxito en América (y peor aún, en el cine!) como algo muy antipatriótico. Luego Charles se nacionalizó americano en 1950, y eso ya fue considerado alta traición: por lo visto los monarcas prefieren honrar con el título de "sir" a gente que, sin dejar de ser británicos, luego establecen (muy convenientemente) su residencia en Suiza. laughton en cambio, siempre pagó sus impuestos, tanto cómo súbdito británico como ciudadano americano (sí, si hizo alguna película mala era para poder cumplir con hacienda)

Es curioso, pero para que te hagas una idea de como le funciona la cabeza a según que gente en el pais nativo de Charles, te diré que Laurence Olivier sirvió por un tiempo, durante la 2ª Guerra Mundial, en las fuerzas armadas de su pais (como oficial, claro, que por algo era un actor famoso), aunque en la retaguardia, y siendo finalmente "transferido" a servir a su pais como actor (donde sin duda, resultaba de mucho más provecho). Un joven Laughton, en la guerra anterior, sirvió como simple soldado -sin privilegios- en la línea de frente, sufriendo las terribles circunstancias de la guerra de trincheras y siendo víctima de los gases tóxicos. RN cambio, el privilegiado Olivier (cuyo servicio tuvo más de propaganda que de soldadeo propiamente dicho) tiene una imágen de héroe nacional, y Laughton, que tuvo que matar, mirándoles a los ojos, a jóvenes de su edad que vestían un uniforme diferente (todos cumpliendo órdenes), no tenga, a los ojos de sus compatriotas, la imagen heroica de Olivier: pero para mí es obvio quien de los dos había servido a sus pais jugándose el pellejo.

Para que te hagas una idea de la mezquindad de su majestad con respecto al gran actor te diré que el hermano pequeño de Laughton sí que fue honrado dos veces (Order of the British Empire y Commander of the British Empire), y total, por ser un buen gestor de hoteles.

Muy buena la comparación O'Connor/Aparicio XD: cada una en su estilo, pero sí que tienen puntos en común, sí... Quien sería la Thelma Ritter española? Yo estaba pensando y creo que tal vez Lola Gaos, o Emma Penella.

Möbius el Crononauta dijo...

¡Prácticamente has respondido a un post con otro post! Jeje. Lo de llamarle Sir Laughton en realidad es más un signo de respeto y admiración por mi parte que otra cosa. Podría decir Sir John Ford y quedarme tan ancho.
Con todo, muy interesante la comparación Laughton-Olivier. Aquí somos más igualitarios; seguramente habríamos defenestrado a los dos.

Gloria dijo...

;D. Ciertamente, creo que tienes razón, aquí no se le hubiera tenido respeto ni al uno ni al otro: ojo que no le discutiré a Olivier sus méritos como actor, pero siempre me llamó la atención -y me pareció injusta, a la luz de los datos- que los británicos alabaran (merecidamente) a uno y le hicieran (inmerecidamente) el vacío al otro.

Lo de "Sir Charles" no es la primera vez que me lo encuentro, y aunque creo oportuno hacer la puntualización, también es cierto que los que le otorgan el título, por así decirlo, lo hacen por que le creen perfectamente merecedor del honor, lo cual, como tu dices, es casi un mayor reconocimiento que el auténtico título en sí ;D

A mí misma, también se me escaparía un "Sir James Mason", aunque este excelente actor tampoco obtuviera el título. Digamos que la reina puede posar su espada sobre los hombros que la buena señora elija, pero el cariño del público lo otorga mucha más gente