jueves, 1 de febrero de 2007

Rosendo

¿Qué se puede decir de alguien que te ha acompañado toda la vida, aún sin tu saberlo? Un pequeño imberbe como yo podía intentar tararear ese video que pasaban en TVE en esos momentos muertos entre programa y programa (¿os imagináis algo así hoy en día?) o esa canción que escuchaba su hermano mayor en una cinta mierdosa. Desde luego yo no sabía que habían existido unos Leño.
Luego uno crece, se inyecta rock en la sangre y se queda enganchado. Tarde o temprano todos nos hacemos un criterio (bueno, de alguna gente a veces uno le hacen dudar, por decirlo de forma suave) y separa la paja y la morralla. Rosendo tiene muchas cosas buenas y pocas malas. De las malas, creo que la principal es la cantidad de grupos que se engloban en ese llamado "rock urbano" que han seguido sus pasos. Lo queramos o no, en este país, Rosendo ha sido una gran influencia. Lo malo es que la mayor parte de esos grupos que enloquecen a los chavales de instituto son de una calidad musical, como mínimo, dudosa. Pero no parece que sea sólo en España, por lo general aparecen grupos que se clonan entre sí o parecen meros espejismos de sus influencias.
Si hay algo que hace a Rosendo grande es su humildad. Nunca una palabra más alta que otra, ningún signo de divismo, ninguna crítica abierta para nadie, ni ensañamiento (como mucho le sacarán un "ese no es mi rollo". Seamos sinceros, este país no soporta a los divos. Le lameremos el culo a cualquier artista foráneo, pero, ¿un españolito, un patriota, tratando de ser Mick Jagger? ¡Que tire la toalla! Aquí lo que nos gusta son los currantes que tienen éxito y aun así se acuerdan de sus amigos y se paran a hablar contigo. Rosendo es uno de esos. El más grande.
Su calidad musical está fuera de toda duda. Rosendo no ha sido artista de discos redondos, son pocos los discos que no tengan algun desnivel. Pero nunca ha caido en el ridículo. Nunca ha dado su brazo a torcer. Su máxima concesión a la comercialidad fue incluir en su grupo unos horribles teclados, y tal como estaba el panorama, pequeña concesión fue esa. Cuando los vientos del rock volvieron a soplar, el teclado se fue a tomar por saco.
No tengo todos sus discos (ni siquiera tengo toda la discografía de Leño. ¡Sí, imperdonable, I know! pero en realidad diría que no me hace falta. Como a mis padres, mis juguetes, mi infancia, lo llevo ahí, y surge cuando uno menos se lo espera.
Le he visto en directo un par de veces. Ambas grandes experiencias, sobretodo la primera. Fue tal como me imaginaba un concierto de Rosendo. Para su sorpresa, su audiencia es cada más joven. Y para mi sorpresa, sus discos son cada vez más flojos. Bueno, pocos artistas con una carrera tan longeva pueden presumir de no tener baches. De todas formas, siempre tuvo muy buenos singles. Los últimos, sin ser malos, no llegan al nivel acostumbrado. Da igual, es Rosendo, y saber que está ahí es lo que cuenta.

Rosendo en la etapa de Ñu. ¡Qué jovencito! Hay que ver, este hombre, cuanto más joven, más se parecía a Rory Gallagher.


Una noche me encontré a mí mismo ligando con una chica. No recuerdo de qué hablábamos, sólo se que la cosa iba bien. Pero me atacaron a traición. Primero Obús, luego "Agradecido" de tito Rosendo. Ella continuó hablando, yo asentía y pronunciaba algun "sí" o un "ya" de vez en cuando. Pero no la escuchaba. Tuve que hacer unos esfuerzos terribles para no salir botando cantando eso de "déjame que pose para tiiii". Y es que eso no estaba bien, poner "Agradecido" en mitad de un asedio. That just ain't fair
Definitivamente este video es lo que se dice kitsch

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