martes, 30 de enero de 2007

Historieta histriónica

HAARUT KLUMB, EL MEJOR POLÍTICO DE LA HISTORIA, por Gerald Mason, catedrático de ciencias políticas en la Universidad de la isla Mauricio.

Hace escasos días la revista Pobres del Forbes publicó una lista con los cien mejores políticos liberales de la historia. En dicha lista aparecen nombres ilustres, como Lincoln, Kennedy, Hammurabi o Hitler, pero el nombre Haarut Klumb es omitido injustamente. Ni siquiera aparece en la lista de Los cien mejores políticos travestidos de Papua/Nueva Guinea. Con este artículo pretendo no solo informar al mundo de la formidable vida y obra de Haarut Klumb, sino además protestar por este atentado a la libertad y la democracia sólo comparable al atentado que sufrió el sombrero de Lincoln el 8 de mayo de 1862, cuando un confederado vertió en él abono recién cocido.
La historia de Haarut Klumb va ligada a la historia de la isla Baatuti Tetopeto. Situada en medio del Pacífico Sur (opuesta al Violento Norte), la isla Baatuti (Baat para los amigos, y más corto para quien escribe) fue coloniza por indios polinesios y polimorfos unos cuantos siglos antes del nacimiento de la pastilla de jabón. Con el tiempo, estos habitantes se llamaron así mismos baatutis (no se sabe el origen de este nombre, pero recientes descubrimientos arqueológicos apuntan a que los baatutis se aburrían mucho), y por tanto la isla se conoció como baat.
Los baatutis adoraban al dios Klonga, a quién creían situado en el interior del volcán Klonga-klin (casa de Klonga en idioma baatuti; obsérvese la gran imaginación del pueblo baatuti). Para calmar al dios Klonga, los baatuti le ofrecían sacrificios y le masajeaban los pies. La isla de salvajes no conocía la democracia, y por tanto quien mandaba era el jefe de la tribu. Dicho era elegido por el consejo de ancianos. Los candidatos eran puestos de rodillas y decapitados. Aquellos que sobrevivían eran nombrados jefes de la tribu, no sin antes ser castrados.
La democracia llegó a la isla en el siglo XVII, en forma de marinero español naufragado. Según las crónicas baatutis y la cadena de noticias BNN (Baatuti News & Narcotraffic), el marinero español se llamaba Don Diego de Liendres y Pies Cansados, y fue rescatado por pescadores baatuti que cazaban el búfalo en alta mar, y llevado a Baat por cazadores de morsas enloquecidos por el escorbuto.
En Baat recibió curas y atenciones, pero en seguida se cansó de la religión y se dedicó solo a las atenciones de sus cuidadores. Tras pasearse por la isla, ya repuesto, Don Diego decidió que era hora de instaurar la democracia. Convirtió a los baatuti al cristianismo, y se auto proclamó presidente de la Monarquía Republicana Oligárquica de Baat.
Explicó a los baatuti la forma en que se elegía un presidente, y todo el proceso democrático. El presidente era elegido por el color de la piel. Aquellos que fueran de raza blanca española, serían elegidos presidente. El presidente mandaría la república, y al ser una democracia, podía yacer con la mujer que quisiera, estuviera ésta casada o no.
Así la democracia se arraigó en la isla, hasta que el capitán Cook llegó a la isla con su expedición y les relató el verdadero proceso democrático parlamentario. Cuando Cook dejó la isla, Don Diego fue arrojado al volcán, tras haber perdido sus genitales y su despacho presidencial.
La democracia permaneció en la isla durante muchos años, pero acabo siendo corrompida por la influencia de los brujos baatuti y una banda de mariachis que invadió la República en 1923. En 1935 los japoneses instauraron un gobierno títere en la isla. Pero los baatuti no lo aceptaron, por lo que fue reemplazado por un gobierno de polichinelas. Ese año (1936) nacía Haarut Klumb, hijo de una nativa baatuti y un apuesto marinero sueco, que tras yacer con la madre de Klumb fue castrado y arrojado al volcán. Más tarde, su madre se casó con el Ministro baatuti de Lavado de Pies al Soldado Japonés, Pot-Pat Klumb. De este modo el imberbe Haarut creció en un ambiente político que marcaría su destino.
Cuando contaba 8 años, en 1944, Pot-Pat fue depuesto por el ejército japonés. Luego, fue castrado y arrojado al volcán. La madre de Haarut y el joven Haarut se fueron a la montaña, huyendo de las represalias japonesas. Pero no tardaron en volver, ya que muy pronto la isla fue liberada por un soldado norteamericano de permiso que tras una borrachera en Hawai acabó en la isla de Baat con un cono en la cabeza.
De ese modo el gobierno de polichinelas fue reemplazado por un gobierno pro-americano de sombras chinescas. Cuando Haarut ingresó en la Universidad de Baat, estalló una revuelta en la isla porque el jefe revolucionario Gotu Pinkao se rompió una uña al abrir una Coca-Cola. La revolución triunfó y el presidente de la fábrica local de Coca-Cola fue castrado y lanzado al volcán dentro de una máquina expendedora de Pepsi. Cruel destino el del pobre presidente.
Gotu Pinkao, tras tomar el poder, tomó también pescado en mal estado y murió. Su lugarteniente, Keli Keli Pachante, se proclamó presidente al ser elegido por un vagabundo loco y destentado que pasaba por allí.
En 1955 Haarut Klumb se licenció en Ciencias Políticas y Cuidado de Ganado Vacuno a Golpe de Vara. Tras salir de la universidad, decidió que el sistema no funcionaba y había que cambiarlo. Haarut Klumb sería político como su padrastro y hemofílico como su tío Kunte Paspi.
En 1956 Haarut formó el PUPEB (Partido Unificado de Prostitutas y Estibadores de Baat), un partido centro demócrata socialista y alcohólico. Ese mismo año se presentaba a las elecciones a senador por el poblado de Guriguri, pero perdió. También se presentó meses más tarde a Miss Maciza de Baat, donde quedó tercero. Pero se descubrió que se había implantado un pecho de más y fue descalificado.
En 1958 formó un nuevo partido, el PERVERT (Partido Estadista Republicano Votado Educadamente en la República Tártara), y se presentó a las elecciones de nuevo. Volvió a perder, y además perdió 5 libras en el bingo. Desalentado, Haarut decidió tomar medidas drásticas. Al año siguiente ocupaba el sillón de presidente de la República. Keli Keli Pachante, el presidente electo, le rogó que se lo devolviera, ya que sólo había salido a comprar tabaco a la esquina, pero Haarut se negó. Keli Keli insistió, pero Haarut insistió en que él era el nuevo presidente. Cuando Keli Keli protestó, Haarut lo acusó de traición, sedición y peinado barato, y Keli Keli fue condenado a ser lanzado al volcán, tras ser previamente castrado.
Tras ganar las elecciones convocadas por él mismo secretamente, Haarut se decidió a solventar los problemas del país. Baat era una república desolada por la corrupción, el paro, la delincuencia, la prostitución, el juego y el Huracán Braulio. Haarut afrontó los problemas de la isla sin despeinarse siquiera, salvo cuando el Huracán Braulio pasaba por allí.
En pocas semanas Haarut prohibió el juego, autorizó la prostitución sólo en el recinto del palacio presidencial, y a los delincuentes reincidentes los arrojó al volcán. El problema del paro fue de más difícil solución. En 1960, el paro en Baat alcanzaba el 56%, con un número de parados que llegaba a las 20 personas. Para acabar con esa situación, Haarut incrementó el salario mínimo en media libra, y arrojó a los 20 parados al volcán, pero sin ser castrados. De este modo, lo que no había conseguido ningún gobernante en el mundo, fue conseguido en un solo día por el gran Haarut. Para acabar con la corrupción, Haarut inundó el Parlamento con formol. Ese día, el 16 de septiembre de 1960, Haarut pronunció un discurso radiofónico memorable, durante el cual pronunció su famosa frase: He acabado con el paro, la corrupción y todos los males endémicos de la isla, salvo el Huracán Braulio, al que he rebautizado, sin embargo, como Huracán Benevolente. Y todo ello en menos de un año. Ahora, como estoy algo fatigado, me beberé una botella de tequila y practicaré el sexo durante una semana. Salud, conciudadanos.
La República vivió feliz durante unos meses, hasta que una crisis inesperada sacudió los cimientos de la democrática isla. En 1961, Haarut pidió ayuda económica a los EEUU para construir un aeropuerto internacional en los terrenos del granjero Fete Lui, que había desaparecido misteriosamente en el volcán días antes. El presidente Kennedy, ocupado con la crisis de los mísiles, desoyó la petición. Ante tamaño desaire, Haarut se dirigió a la Unión Soviética, donde fue mejor tratado. Firmó un tratado con Kruschev por el cual la Unión Soviética prestaría tres rublos y una botella de vodka con anticongelante a la República de Baat a cambio de que pudieran instalarse en la isla rampas de mísiles apuntando a los EEUU.
Sin embargo, la crisis en Cuba hizo que los soviéticos se lo pensaran mejor, por lo que éstos finalmente instalaron una máquina expendedora de vodka barato. Eso sí, la máquina tenía una pegatina en la que se leía Los Estados Unidos no están tan unidos como parece: tonto el que lo lea. La máquina fue fotografiada por un avión espía norteamericano en 1964. La CIA consideró que Baat podía caer bajo la influencia soviética si no se hacia nada, por lo que poco después la máquina expendedora soviética fue bombardeada por un B-25. La URSS protestó enérgicamente, y mandó a dos soldados rusos de permiso. Los EEUU protestaron, y la URSS se comprometió a retirarlos, siempre y cuando los EEUU se comprometieran a no instalar ninguna máquina de Coca-Cola o Pepsi en la isla. Tras duras negociaciones, se llegó a un acuerdo. Los EEUU instalaron una máquina de Pepsi que sólo daba Pepsi los lunes, miércoles y viernes. Los martes, jueves y sábado, la máquina daba propaganda soviética. Los domingos se proclamaron día internacional en la máquina, y la ONU controlaba que ése día sólo se expendieran revistas de gladiadores embadurnados en aceite para bebés.
Durante toda esta crisis, Haarut permaneció expectante a la situación, oculto en su bunker presidencial. Cuando acabó la crisis, declaró dos días de fiesta nacional, pronunció un discurso, y en domingo se acercó a la máquina a recoger alguna revista.
Haarut permaneció en el poder 20 años más, tras haber ganado seis elecciones convocadas secretamente. Sin embargo, en 1984, la administración Reagan consideró que el gobierno de Haarut era un peligro, y bombardeó la máquina como claro aviso. Haarut no hizo caso, y proclamó el 6 de febrero como Día Nacional de la Quema de Retratos de Reagan. Un año después, para celebrarlo, Haarut acusó a seis familias de disidencia y las arrojó al volcán. Este hecho provocó una crisis internacional que decidió finalmente al presidente Reagan a invadir la isla. En el verano de 1985 una columna de ocho Marines en motos vespa desembarcó en la isla. El ejército baatuti les hizo frente con todo su potencial, dos divisiones. En la batalla de la Máquina Expendedora Quemada, los ocho Marines pusieron en fuga a las dos divisiones baatuti. La primera, compuesta por Algut Kilili y Poti Lafut, huyó de la isla en una zodiac blindada que no tardó en hundirse. La segunda división de élite, compuesta por Fliskis Le Havre, fue destruida cuando Fliskis pisó una mina antitanque montado en su bici blindada.
La gran derrota derrumbó al gobierno del presidente Haarut. Poco a poco su gobierno se fue disgregando. Su ministro de defensa, Leopardo Muñoz, dimitía y se exiliaba a su cuarto de baño. Le siguieron el ministro de ataque, Lope Urtet, el ministro de ataques epilépticos, Blep Blep Jale, la ministra de Alimentación, Consumo y Drogas, Herafi Deis, y la ministra de verduras, Perela Niz. Haarut, al verse derrotado, huyó al volcán, y allí se hizo fuerte con unos cuantos fieles seguidores, como su perro Lasio y dos canarios cantores. Meses después, en 1987, Haarut fue apresado y condenado a muerte por el gobierno provisional del presidente Rambete Juleil. Tras ser auscultado y emasculado, Haarut acabó sus días en el volcán de una manera muy injusta. Sin duda, cuando el mundo conozca su obra política, clamará al cielo por tamaño magnicidio. He dicho.

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